El indie pop bipolar de Passion Pit


Michael Angelakos, La mente brillante detrás de Passion Pit, la banda sensación de 2012


POR Staff Rolling Stone México  



Michael Angelakos, La mente brillante detrás de Passion Pit, la banda sensación de 2012

La mente brillante detrás de la banda sensación de 2012

Por Rob Tannenbaum

Cuando Gossamer salió a la venta en julio, el vocalista Michael Angelakos estaba en un hospital mental por segunda vez en el año, y por cuarta vez en su vida. Había sido hospitalizado unas semanas antes, después de que un doctor descubrió que Angelakos estaba planeando suicidarse. Mientras la banda ensayaba por una hora, incluyendo un set para 80 mil personas en Lollapalooza, Angelakos se sintió “infinitamente peor” que antes, “estaba en un estado caótico”, comenta. “No podía salir de mi cama, mi cerebro estaba ido por completo, así que les dije a todos: ‘Vamos a tener que cancelar la gira’, y regresé al maldito hospital”. Son las 14:00 hrs. y el cantante de 25 años va comenzando su día con un expreso triple, además de un café a un lado. Angelakos estudiaba criticismo de medios y planeaba una carrera como profesor cuando publicó algunas canciones en MySpace. (En la universidad, fue hospitalizado por primera vez, después de un intento de suicidio que él atribuye en parte a los cinco medicamentos anti-psicóticos que estaba tomando). Le sorprendió toda la atención que sus canciones atrajeron, y a la mitad de su primer año tomó libre un semestre para formar una banda.

Angelakos no regresó a la escuela, pero en algunos sentidos todavía parece estudiante: Lleno de ideas acerca de Tenessee Williams, compañías farmacéuticas, pop griego y  Vampire Weekend (“¿Escribir sobre comas de Oxford? ¡Al carajo!”). Conforme la cafeína acelera su cerebro, la conversación continua expandiéndose y cambiando. “Uno de los componentes de ser bipolar consiste en divagar. Me disculpo”, dice mientras ríe. Angelakos está de gira a pesar de las contraindicaciones médicas: Una docena de doctores le han indicado que la falta de sueño, el alcohol y otros estresantes pueden disparar su desorden. “Estoy de gira porque necesito ganarme la vida”, comenta. “Es muy caro estar enfermo”. Dejó de tomar y ha creado una rutina diaria que incluye bastante descanso.

“Nunca he estado más feliz y sano en mi vida, y estoy de gira. Mi cerebro está de regreso”. El hacer público que es bipolar requiere de mucho coraje, y la gente que comparte su enfermedad ha expresado su agradecimiento con Angelakos. Está consiente de que puede ser catalogado como el “chico bipolar”, pero también está encantado de romper la exagerada “idea romántica de las enfermedades mentales”, la cual equipara la locura con la creatividad. Estar en un estado maniático, le resultan estresante, no es inspirador ni divertido. “Podrás tener grandes ideas, pero la mayor parte del tiempo estarás por ahí inhalando cocaína o teniendo sexo con cualquier cosa que camine. Estás fuera de ti, no creo que la gente entienda eso”.

Unas horas antes del show en Memphis, Angelakos está en el camión de la gira, escuchando canciones del grupo japonés femenino Perfume, una de las más grandes inspiraciones de Gossamer. La música es densa, hiperactiva y descaradamente pop, y la prefiere por sobre las rígidas y difíciles contorciones de las bandas de indie rock. “Queríamos ser algo intermedio entre indie y pop, entre los Yo La Tengo y las Britney Spears del mundo”. Para sus compañeros de banda, cuando Angelakos tiene un mal día, “es difícil saber qué hacer”, dice el baterista Nate Donmoyer, quien está en su día 48 de sobriedad. “Es decir, ¿necesitamos darle un poco de espacio y dejarlo trabajar en ello? ¿O le recordamos que estamos ahí para él? Algunas veces eso lo pone peor”.



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