Fito Páez: obscenamente libre


El cantautor argentino habló sobre su carrera y la inspiración detrás del deseo de querer convertirse en músico.


POR Camila de la Fuente  



Foto: Óscar Villanueva

“Las personas somos una mezcla de nuestro genoma y la cultura: del amor que te han dado, la comida que has probado, el lugar en donde naciste, la coyuntura y las cosas que traes en la sangre”, explicó Fito Páez con convicción. El cantante argentino recuerda, como si fueran hoy, dos hechos determinantes en su vida: el concierto de Charly García, el 7 de agosto de 1976 en el Teatro Astengo y dos semanas después, el show de Luis Alberto Spinetta. “Me acuerdo que salí diciendo: ‘¡Quiero ser músico!’ Lo mío es generar esa energía, quiero intentar crear eso y acercarme a ese sentimiento que despierta esta persona en mí”. Ahí comenzó todo.

Para Fito, en su recorrido hubo una entremezcla de varios elementos: deseo, suerte y voluntad. “Primero el deseo animal que tiene cualquier adolescente de salir a gritar que está vivo”, expresó el músico, “después comienza la búsqueda profesional funda del lenguaje musical, que es un océano infinito, que al día de hoy no terminé ni siquiera de llegar a la orilla”. Con el deseo de hacerlo y oportunidades, Páez ha logrado una trayectoria de más de tres décadas que suma 23 álbumes de estudio, “si tenés esas tres cosas, te diría que el camino está marcado y aseguras casi una felicidad”.

Hay tres pilares fundamentales en la forma de hacer música del argentino: el instante, el paso del tiempo y la pasión. La inspiración viene de todo, para él, los artistas tienen una antena para captar lo que está sucediendo a su alrededor, “hay que encontrar la sensualidad y la pasión de ese momento, si no, es un problema. Los conciertos son momentos en los que se da esta celebración y hay que entregar todo allí”, manifestó el compositor antes de ejempli car con la presentación que dio en el Festival Vive Latino de este año en la Ciudad de México, “fue un show muy rabioso, ¡ameritaba la situación!”.

A pesar de que el artista cree que es importante estar conscientes de nuestra propia finitud y de vivir cada instante apasionadamente, también cree que es esencial arriesgar y tomar todas las oportunidades. “Hay una historia hermosa”, narró el cantante, “me acuerdo que en 1998 grabamos música con una métrica diabólica. Yo no tenía nada, sólo partecitas de música”. Pasaron años, y en un viaje en una montaña a la que fueron a hacer un disco, apostaron a que algo se les iba a ocurrir. En medio de esa vivencia de no saber que iba a pasar, aparece un álbum que se llama Confiá. “La letra surge en el intento de ir a un lugar y confiar que las cosas iban a suceder. Ese texto necesitó atravesar una experiencia específica para tener forma dentro de música compuesta hace 10 años. Es el vínculo de lo que vos hacés con el paso del tiempo y cómo las cosas que uno piensa que no pueden estar en escena en este momento, en el futuro van a cumplir un papel central”.



comments powered by Disqus