La Otra Cartelera – ‘Perdida’ (‘Gone Girl’)


Fincher vuelve a hacer de las suyas con una película que expone el lado oscuro de los humanos, lo que hay detrás de lo que creemos ver. Y esta vez, es el amor el sentimiento en el que no cree.


POR Staff Rolling Stone México  



Fincher vuelve a hacer de las suyas con una película que expone el lado oscuro de los humanos, lo que hay detrás de lo que creemos ver. Y esta vez, es el amor el sentimiento en el que no cree.

Por @Arturo Aguilar

Con una notable filmografía bajo el brazo, David Fincher es sin duda uno de los cineastas estadounidenses más interesantes de la actualidad.

Además de poseedor de un estilo visual y un ritmo perfectamente controlados de acuerdo a las necesidades específicas de cada una de sus películas, el tono sombrío y crudo, de confrontación y de realismo misántropo que imprime en sus filmes se han convertido en poderosos argumentos para contar ya con una muy fiel y global público que espera con ansía cada nuevo proyecto.

Con Perdida, protagonizada de manera más que destacada por Ben Affleck y Rosamund Pike, Fincher vuelve a sumergirnos en un mundo donde los sentimientos más idealistas e idílicos no pueden existir y siempre se encuentran con una bofetada de realidad que los pone en su lugar. Experiencias que harán que sus protagonistas nunca vuelvan a ser los mismos, que vean la ‘realidad’ de otra forma.
Ahí está el retrato de qué es o no la realidad y la proyección de los miedos personales en Fight Club; la supuesta dinámica de justicia que pinta ser Se7en y que termina en algo mucho más complejo y oscuro; el retrato de supuesta amistad y empatía con otros, que es The Social Network; la fotografía de las obsesiones y los lados oscuros de la sociedad escondidos a plena vista, en La Chica del Dragón Tatuado; o incluso sobre lo oscuro de la democracia y el poder a través de House of Cards (serie de la que dirige los primeros episodios). The Game y Zodiac claramente siguen esta línea de interés de Fincher.

Nick Dunne (Ben Affleck) regresa un buen día a su casa para descubrir que su esposa Amy (Rosamund Pike) no está y que unas pocas pistas parecen indicar podría tratarse de un secuestro. Este es el punto de partida de la aventura de descubrimiento de estos y otros personajes, y lo que sigue no debe adelantarse de más porque es parte de la experiencia de la historia, y de hecho, no es su único punto atractivo.

Basada en la novela de Gillian Flynn (quien también se encarga de la adaptación a guión) el atractivo profundo de la película está en su mezcla de tono sombrío y humor negro, en el querer asomarse –consistente con el resto de su filmografía- en lo que realmente es, en lo que hay detrás de lo que parece ser, de lo que muchos sólo observan por encima. En ese descenso a los infiernos de la duda personal y del otro, de lo que nos rodea (de nuevo, como en todas sus películas), y ahora lo hace con lo más sentimental-emocional para el humano: su noción socialmente construida-compartida del amor), Fincher expone a sus personajes mientras nos engancha en la siempre atractiva dinámica de querer adivinar, cual caso de película noir a la que al investigador le encargan descubrir algo, qué es lo que está sucediendo o lo que está por pasar.

Se trata de una historia sobre el amor, en la que no se cree en el, en el que se desmitifica y se hace pedazos. En el universo fílmico de Fincher, estos sentimientos, posturas de vida o filosofías son transformadas en patologías profundas.

Y en este caso, la propuesta es a través de una experiencia más inmersiva, que pone más atención en los detalles que hablan más que sus propios personajes, que lugares o situaciones, y no solo en los sorpresivos giros en la trama sobre lo que podemos esperar que suceda o lo que creemos saber de un personaje o de algunos personajes y sus dinámicas.

Fincher se muestra interesado en compartirnos estas sensaciones de constante incertidumbre, de juego mental de tácticas, estrategias, mentiras, apariencias y verdades más que en las sorpresas del guión-novela a lo largo de la película, ya que es posible encontrar pistas e indicios que dejan un guiño de lo que podría pasar en los propios personajes y sus acciones, diálogos o, en este caso, lo que escriben (en cierto momento, sí hay un segundo-tercer giro totalmente inesperado muy bien guardado).

Sin duda, una de las películas más interesantes del año, de las que estarán en las listas de lo mejor del año, y candidata desde ahora a ser protagonista en la próxima temporada de premiaciones en Hollywood.





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