Memo Ochoa: La mejor atajada de la vida


El portero de la selección mexicana de futbol, abre juego en temas de cancha, rumores y familiares.


POR Staff Rolling Stone México  



Foto: Victor Araiza / Creative Commons

Por Adolfo Díaz “Rufo”

El próximo 14 de junio da inicio el partido entre Rusia y Arabia Saudita en la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018. La esta internacional de futbol más grande en la que la selección mexicana tendrá que enfrentarse a Alemania [17 de junio], República de Corea [23 de junio] y Suecia [27 de junio] en la primera fase.

Uno de los más grandes protagonistas de nuestra selección es, sin duda, Guillermo Ochoa que actualmente es el guardián de la portería del Standard Lieja en Bélgica. Platicamos con él en exclusiva para descubrir que es un héroe más allá de las canchas: “Estoy encantado como siempre de poder platicar y la verdad es un gusto enorme estar en la revista Rolling Stone”.

Memo, ¿cómo se viven estas semanas previas a una nueva participación de tu parte en la Copa del Mundo?
Con mucha ilusión de que llegue ese momento. Después del Mundial de Brasil, de vivir esa experiencia como jugador dentro de la cancha, de tener fricciones y energía de ver a la afición mexicana, al mundo entero entregado por un deporte es algo inolvidable y más que lo pude vivir en la cancha con esa ilusión y poder repetir estar en la cancha en un Mundial más en mi carrera.

Con esa ansiedad de que ya llegue Rusia para disfrutarlo. Cuando sales a la cancha con tu club, en estas semanas previas al Mundial, ¿se juega igual? ¿Cruza por la cabeza del jugador el estar expuesto a posibles lesiones que te puedan dejar fuera de la Copa del Mundo?
Es una pregunta que no me habían hecho y es clave, sobre todo por lo que ha pasado con algunos partidos amistosos con lesiones de compañeros. Sin duda, el Mundial siempre anda rodeando por tu cabeza. Quiero llegar al 100%, entero, porque previo a los Mundiales –toco madera– siempre hay situaciones de jugadores que se caen y donde más pasa, te voy a ser honesto, es en los entrenamientos. Cuando ves una jugada dividida, intensa, te detienes. Tratas de no llegar a ese límite entrenando físicamente pero al momento de los choques, en balón dividido, en entrenamientos sí metes un poco el freno que a diferencia, en los partidos cuando sabes que hay Mundial. Uno es profesional, competitivo, honesto y a uno le exigen en sus equipos de la misma manera haya Mundial o no, y es tanta la presión en los juegos, atmósfera y gente que en el partido se te olvida y quieres dar lo máximo. Me gusta jugar y ganar y ahí se te va, donde sí puedes controlar es el día a día pero por la cabeza anda ese bichito de “Mundial, Mundial, Mundial, hay que llegar bien”.

Tienes los pies en la tierra, pero ¿cómo se maneja el saber que cuando estás bajo el marco de la selección mexicana, ya en el partido de la Copa del Mundo, en ese instante eres sin discusión el mejor portero de México? ¿Cómo lo vives?
Trato de disfrutarlo porque el llegar ahí no ha sido un camino en línea recta ni fácil. Siempre he tenido piedras que me han ido mermando el paso. “Ya voy a jugar” y me ha pasado lo del tema de clembuterol, “ahora sí va a jugar” y cambio de entrenador, “listo para el Mundial o eliminatorias” y de la nada… no juegas. Trato de disfrutarlo con responsabilidad, porque me ha costado mucho llegar hasta ahí, no ha sido una cosa de un día. Afortunadamente, desde que comencé, mi carrera en un club profesional ha ido de la mano con la selección y son muchos años en ella donde uno también sabe lo que representa estar con tu país. Al final me ha tocado vivir y disfrutarlo de una manera distinta. Por supuesto que uno sabe que es el mejor, que puede dar el máximo, que debo estar en la cancha, puedo y debo jugar y eso es lo más importante al final. No dudar de uno, de mi capacidad; siempre creí en mí como jugador, en lo que le podía aportar a la selección y afortunadamente ha dado frutos. El punto máximo fue el del Mundial pero la vida sigue y quiero dejar más huella de la que ya he podido dejar en la selección. Hago referencia a que me siento capaz de jugar en todo momento, ser titular en todo momento, esté quien esté como entrenador –que muchas veces depende de gustos.



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