Motel de fijo: Entrevista con Bostich de Nortec Collective


Bostich, de Nortec Collective, habla sobre su nuevo disco ‘Motel Baja’


POR Staff Rolling Stone México  



Bostich, de Nortec Collective, habla sobre su nuevo disco 'Motel Baja'

Por Alberto Rojas Eguiluz

El cierre del pasado Vive Latino no pudo haber sido más mexicano: Nortec alternando en el escenario con los Ángeles Azules. Pero esa no fue la única sorpresa que presentó el colectivo norteño de música electrónica; Bostich y Fusible aprovecharon el marco del Foro Sol para dar una probadita de su nuevo material, Motel Baja.

“Este nuevo disco tiene que ver con el cierre de la trilogía. El primero, que se llamó Tijuana Sound Machine, era como un auto que te llevaba a diferentes partes y situaciones de Tijuana; después llegamos a una avenida que se llama Bulevar 2000, que fue el siguiente álbum, y que te permitía ver a Tijuana desde afuera”, explica Ramón Amezcua, alias Bostich, quien agrega que la idea era plasmar la imagen de Tijuana en todos los que pertenecen a la ciudad fronteriza.

“Para muchos, Tijuana es un motel en donde pensamos que vamos a estar de paso, pero aquí nos quedamos y hacemos nuestras vidas. Aunque vengamos de diferentes estados y haya culturas diferentes, al final, todo converge aquí. Te da un estilo de vida único, fronterizo”.

La base del sonido de Motel Baja fue el antiguo sintetizador Roland tb 303. ¿La razón? Mucha de la música con el que Bostich y Fusible crecieron, salió de ese sintetizador; a ese sonido le sumaron una caja de ritmos Roland 808, para crear el ambiente característico de la música de los años ochenta, específicamente, cuando el hip hop y el techno empezaban. Además, el disco cuenta con arreglos sinfónicos, cortesía del maestro Alberto Núñez Palacios y la indispensable tuba.

“Para nosotros, Nortec ha sido la reinterpretación de la música con la que crecimos, de las raíces e influencias de Tijuana, y en este disco se refleja la música con la que vivimos día a día”, explica Bostich. “Ahora estamos conviviendo con músicos norteños. Aún cuando al principio no nos gustaba ese tipo de música, su influencia se plasma en todas las canciones”.

Pero la nostalgia por el sonido no fue el único factor que definió el concepto de Motel Baja. Este material fue escrito nuevamente en Tijuana, como lo habían hecho anteriormente con todos sus discos, excepto Bulevar 2000.

“Cuando hicimos Bulevar estuvimos dos años fuera de casa. Sabíamos de Tijuana a través de las redes sociales, de comentarios de amigos o llamadas de la familia”, recuerda Bostich. “Cuando regresamos nos encontramos con una Tijuana totalmente diferente a la que teníamos hace tres años. La gente retomó las calles. En una avenida donde antes había un bar y unas cantinas, hoy está llena de clubes de música electrónica”.

La esencia de Nortec sigue siendo la misma: Electrónica mezclada con música de banda. Aunque Motel Baja tiene personalidad propia, no traiciona el objetivo de los discos anteriores del colectivo: reflejar la identidad de Tijuana.

“Como tijuanenses siempre fuimos una amalgama de muchas culturas donde no podías identificar a Tijuana. Creo que Nortec ha ayudado a poner esa bandera en muchos lugares”, concluye Bostich.



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