Muere a los 84 años el poeta Tomás Segovia


El poeta, dramaturgo, novelista y traductor español, Tomás Segovia, falleció a los 84 años de edad, a causa de complicaciones por el cáncer de hígado que padecía


POR Staff Rolling Stone México  



El poeta, dramaturgo, novelista y traductor español, Tomás Segovia, falleció a los 84 años de edad, a causa de complicaciones por el cáncer de hígado que padecía

El poeta, dramaturgo, novelista y traductor español, Tomás Segovia, falleció a los 84 años de edad, en la ciudad de México, a causa de diversas complicaciones derivadas del cáncer de hígado que le fue detectado recientemente.

Poeta marcado por la Guerra Civil, hecho que lo convirtió en niño del exilio republicano. “Pasé un poco de hambre”, decía. “Sufrí una pobreza relativa, pero a cambio de eso viajé, conocí países, estudié libremente. No tengo por qué reclamar nada”.

Pasó como refugiado por París y Casablanca antes de trasladarse con su familia al Distrito Federal en 1940. Allí se vinculó al Colegio de México, en el que más tarde ejerció como profesor. Lo mismo que en las universidades estadounidenses de Princeton y Maryland.

Hace unos días, además, recibió en Aguascalientes un homenaje, al lado del argentino Juan Gelman, ambos ganadores del Premio Poetas del Mundo Latino Víctor Sandoval. Esa era una de las razones de una estancia en México.

Durante un tiempo fue un estrecho pero díscolo colaborador de Octavio Paz, fue un hombre libre, un enorme traductor de autores como Shakespeare, Nerval o Ungaretti y un ensayista de primer orden sobre cuestiones de poesía y lingüística. Pero fue sobre todo un poeta que pasará a la historia de la literatura por libros como Anagnórisis, Cantata a solas o los más recientes Salir con vida y Siempre todavía.

Los últimos libros de poemas de Tomás Segovia, escritos de memoria mientras caminaba, son un canto al milagro de estar vivo cada mañana, a la duración del tiempo y al tiempo atmosférico: al sol, la lluvia, el frío. Y al amor. María Luisa, su esposa, ha sido hasta el final una parte cabal de sí mismo.

Fuente: El País



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