Pussy Riot


Durante el mandato de Vladimir Putin, las ‘rockeras’ punks contestatarias de Rusia toman Manhattan.


POR Staff Rolling Stone México  



Durante el mandato de Vladimir Putin, las ‘rockeras’ punks contestatarias de Rusia toman Manhattan.

Por Mark Binelli

La palabra ‘pussy’ es retorcida” protesta un ruso ortodoxo y barbón, en un tono serio y grave, en el documental de HBO Pussy Riot: A Punk Prayer. “Significa ‘gatito’ pero también ‘útero’”. Hay otros significados, añade, antes de insistir en que el significado más exacto en ruso es: “Vaginas trastornadas”.

Recientemente, dos integrantes del colectivo Pussy Riot, viajaron clandestinamente a Estados Unidos para asistir a la premiere de dicho documental, que nos cuenta la historia de cómo este colectivo de arte y performance feminista, se ha levantado en contra del presidente asesino de Rusia, Vladimir Putin; quien ha dado la orden de encarcelar a dos miembros. La vergonzosa sentencia de dos años fue dictada luego de un performance de la guerrilla frente a la icónica catedral de Moscú, lo que fue considerado una blasfemia, un acto vandálico.

Las conocí una mañana soleada enfrente del loft del Soho de quien las apoyó en este movimiento. Me pidieron, por obvias razones, dejar de lado las descripciones físicas (en público usan sobrenombres y siempre se ponen pasamontañas de colores vivos y brillantes para esconder sus identidades). Lo que puedo decir es que lucían realmente jóvenes y que Fara (vestida de morado), tiene piel pálida , un corte de cabello punk y una amplia sonrisa, mientras que Shaiba (con cola de caballo, shorts), tiene una inesperada vibra preparatoriana.

Tomamos un taxi y nos dirigimos hacia el centro para encontrarnos con un traductor. Ambas hablan inglés, pero no lo suficiente para llevar a cabo una entrevista completa. Shaiba, quien es fan de Elvis, me pregunta cómo pronunciar su nombre sin el acento ruso. “Presh-lee”, intenta. Entonces pregunta: “¿El traductor es feminista?”, admito que no tengo idea. Pasamos una hermosa iglesia en la calle 14. Ellas señalan y empiezan a hablar en ruso:

Shaiba: ¿Hay iglesias lindas para visitar en Nueva York?
Yo: Sí. ¿Planean un concierto?
Shaiba: (Mirada ausente).
Fara: (Sonríe y le explica la broma en ruso).
Shaiba: ¡No! Sólo me gustan las iglesias antiguas.

Fara y Shaiba no hablan mucho de su vida antes de Pussy Riot, sólo dicen que son “artistas activistas”. Fara es parte del grupo desde sus inicios –en el 2011 con la con el lanzamiento de la canción “Kill the Sexist”– y Shaiba, se unió sólo unos meses después, justo a tiempo para el asombroso performance en la Plaza Roja con la canción “Putin Has Pissed Himself”. Ellas no habían visitado los Estados Unidos antes, y lamentan que no haya más tiempo en la corta visita.

Conocimos al traductor en una cafetería francesa en el lado Oeste. Luego de comer algo, Fara y Shaiba me contaron que no sólo estaban preocupadas por la liberación de sus compañeras, sino también por la anulación de las sentencias. Insisten en no dejar de lado la esperanza de que el cambio llegue a Rusia.

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