Yokozuna Quiere Venganza y rompe sus reglas


El dueto más escandaloso del rock mexicano ahora presenta un nuevo trabajo, ‘Quiero Venganza’.


POR Staff Rolling Stone México  



El dueto más escandaloso del rock mexicano ahora presenta un nuevo trabajo, 'Quiero Venganza'.

Foto y texto por @Chava Rock

Son dos hermanos tranquilos, en apariencia, pero cuando se suben al escenario se transforman y contagian con una energía filosa, con un sonido que mama de los clásicos, lo mismo se pasean por el mundo Zeppelin que por la corriente de AC/DC. Los hermanos Tranquilino formaron desde hace 9 años a Yokozuna, el dueto más escandaloso del rock mexicano, que ahora presentan un nuevo trabajo, Quiero Venganza.

Así como algunos álbumes de Floyd, Zeppelin y otras leyendas ilustraban sus elepés con alguna pintura o fotografía que no mostraba ningún texto, ni siquiera el nombre de la banda, de igual modo lo hace Yokozuna, que para la portada de su nuevo CD muestra una ilustración, en la que varios personajes están alrededor de una mesa, incluyendo a Antonio y Arturo Tranquilino. Solo un sticker colocado sobre el plástico transcribe el texto con las líneas que envió Phil Anselmo, de Pantera, después de escuchar este álbum: “This is no trend-following music, just pure distorted-bass driven badass rock, excellently performed. Great job dudes!”


¿Es un disco diferente?
Arturo: Es un disco producido por Pablo Romero, masterizado por Tom Baker y digamos que apadrinado por Philip Anselmo, por la nota que nos escribió, pues lo conocimos y nos hicimos cuates, cuando terminamos el disco se lo mandé y nos dijo que nos iba a echar la mano con una notita, que es la que viene en el sticker. El disco es un sonido más pesado, más gordo, utilizando técnicas de grabación que no habíamos usado antes y lo sacamos ahora bajo el sello de Terrícolas Imbéciles.

¿Cómo se debe entender esto de un sonido más gordo?
Antonio: Habíamos tenido la forma de escucharnos atrás del instrumento, como baterista yo escuchaba ciertas cosas que quería escuchar dentro del sonido de la banda, pero no me ponía del otro lado, atrás de las bocinas, no me ubicaba como el fan que va a comprar el disco y lo escucha en su aparato. Cuando ocupé esa posición me di cuenta de que hay muchas frecuencias que estoy olvidando, pues quiero que mi batería suene exquisita, siempre buscamos eso, tanto en la guitarra, como en la batería. Ahora con Pablo fue una cosa muy distinta, nos dijo que teníamos que llenar todos esos espacios, llevarlo al máximo y romper todas las reglas.

¿Y lo hicieron?
Antonio: No es un disco hecho con un estatuto de escuela, no es un disco que vaya a gustar al Instituto Berklee o que le vaya a gustara a la academia que regala el Grammy; es un disco que le va a gustar al fan, que lo va hacer volarse la cabeza. Es una onda como punk californiano y el clásico sonido de Yokozuna

¿A quién les roban más el sonido?
Arturo
: En los otros discos era muy Zeppelin, muy Sabbath, pero ahora que estuve en casa de mis papás y saqué los casetes que grababa desde chiquito, al escucharlos me di cuenta que le debemos muchísimo a Soundgarden, hay muchos riffs, cambios de ritmo, muchos juegos, ahora que lo veo sí es muy Soundgarden.

Antonio: La batería yo creo que fue por otro camino. Cuando pienso en las influencias, como que musicalmente pienso en Bill Ward, pero también Sabbath tenía a Butler, que tocaba un bajo que arrolla los testículos. La afinación de la batería en este disco es muy diferente, porque precisamente estamos conscientes que no existe ese bajo poderoso. Me sucedía que pensaba en Mike Mangini, Igor Cavalera de Sepultura, o Matt Cameron de Soundgarden, siempre buscaba las especies en la cocina para hacer el guisado que va a salir en la batería, pero esta vez me concentré más en hacer la cocina, en fabricarla. Más que estar pensando en las influencias, pensé en dejarle toda la afinación, después regresar el micrófono y meterlo por un amplificador de guitarra, le metimos distorsión, escuché que entonces tenía hasta una onda medio Bauhaus, pues la bataca quedó grabada de una forma que me decía, ¿qué es eso, es una caja de ritmos? En este disco no pensé qué iba a utilizar para la cocina, sino que construí la cocina.

¿Sampleaste la bataca?
Antonio:
No. Nada. Todo es natural. El chiste es como se procesa el sonido y llega el momento en que ya no es bataca. Quién sabe qué es eso, pero suena bien chido.

¿Por qué un título como Quiero Venganza?
Arturo:
Primero salió la canción, pero no había letra. Pablo, nuestro productor, es una persona que llega con una idea muy clara en la cabeza, pero quiere que todo mundo participe. Venía yo con la onda de sangre llama sangre, de la mafia siciliana, que cuando alguien mata a uno, hay que vengarse y matar a otro. Sangre llama sangre, se me quedó ese tema, pero yo no quería hablar de mafias. Entonces en el momento que está pasando el país, y todo el sistema capitalista tan devastador, es un llamado a hacer algo. Eso es Quiero Venganza.

Una portada interesante pero arriesgada
Antonio:
La idea principal del cuadro es el de unas personas que se están jugando algo, que puede ser el alma de otra persona que anda perdida o escondida. Son como personajes de otro mundo, muy oscuro, nos recordó mucho a Storm Thorgerson y a todo el arte de Pink Floyd, Led Zeppelin… que nada más es una foto, no dice ni el nombre del grupo. Toño está en un lado y yo en el otro. La obra es de Julián San Juan Aguilar.



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