P&R: THE KILLS


El dueto británico-americano, The Kills, está cumpliendo este mes once años de carrera


POR Staff Rolling Stone México  



El dueto británico-americano, The Kills, está cumpliendo este mes once años de carrera

Texto y foto Inf.: @Verónica Galicia Guzmán

El año pasado, Alison Mosshart y Jamie Hince festejaron una década de hacer música juntos con en un show especial en Nueva York y el lanzamiento del libro fotográfico “Dream & Drive”, una colección de su amigo y fotógrafo Kenneth Capello, quién ha podido capturar durante todo este tiempo los momentos más íntimos de la banda. Al mismo tiempo, se envolvieron en una gira donde visitaron casi todo el mundo, e incluyeron en sus fechas una presentación inolvidable en el festival Corona Capital de nuestro país.

Después de todo este tiempo, muchas cosas han cambiado para The Kills. Sin embargo, ellos siguen obsesionados con el mismo sonido, basando su música en guitarras distorsionadas, pedales con efectos y una caja de ritmos. A pesar de estar en la mira de las revistas de moda, su imagen se sigue construyendo con chamarras de piel, pantalones negros y animal print. Y sí, ellos se siguen poniendo nerviosos antes de salir al escenario, mientras que su selecto grupo de fans sigue creciendo todos los días.

¿Qué es lo que hace que una banda como The Kills sea tan única? Si pensamos en una mezcla de autenticidad, agallas y muchísima actitud no sería lo suficiente para contestar esta pregunta. La mitad americana del dueto, Alison Mosshart, tiene la capacidad de transformarse de una tímida y dulce chica, a una de las figuras femeninas más agresivas y con más presencia en el escenario.

Tuvimos la fortuna de platicar con Alison acerca de los detalles que construyen su imagen personal, el secreto detrás de una de las canciones más tristes de la banda y por qué Rolling Stone es una revista que jamás debe desaparecer.

Uno de tus distintivos es que tienes ciertas prendas que usas mucho en vivo. ¿Hay alguna especie de culto detrás de la ropa?
Supongo que con el tiempo se puede notar que usualmente tengo puesta la misma ropa en el escenario. Es difícil para mí saberlo, yo solo sé que me pongo la misma camisa, playera, jeans y zapatos para cada presentación hasta que se caen a pedazos. Esto no es sólo mi manera de no tener que decidir qué ponerme todas las noches; es una declaración. Prefiero enfocarme en otras cosas, me parece más interesante cambiar algo en el set o en mi actitud.

Cuando encuentro algo que me funciona usar en el escenario, lo uso todo el tiempo. Mis piezas favoritas podrían parecer muy aburridas para algunos, pero a mí me gustan porque no pasan de moda. Tienen que ser ligeras, no muy calientes y que no se estiren mucho porque se rompen rápido.

¿Qué pasó cuando robaron tu ropa en Lollapalooza?
¡Oh, cuando se robaron mi chamarra de cuero que usaba todos los días! Había usado ese outfit todo el día para ver a las bandas y caminar durante el festival. Me lo cambié por la ropa con la que salgo al escenario, y en ese inter fue cuando me lo robaron. En el camerino había una maleta llena de mi ropa y zapatos, pero lo que me robaron fue justamente lo que había estado usando durante todo ese día. Me roban muchas cosas todo el tiempo, es una situación muy rara.

Con el ritmo de una gira ¿tienes ya una rutina establecida para arreglarte o empacar?
Empacar es sencillo, vivo de maletas. Por lo general solo se trata de cambiar e incluir cosas nuevas. Arreglarme me toma alrededor de diez minutos y la rutina es cambiarme, prepararme y salir al escenario. Lo que pasa es que con el tiempo vas ganando velocidad, pero siempre es importante para mi cuando me arreglo y lo que me estoy poniendo, nunca se vuelve algo con lo que sea indiferente.

¿Es más fácil para ti llevar una rutina de ese modo?
No se trata de que sea fácil… si de eso se tratara usaría tenis todo el tiempo; pero eso no es muy fotogénico y todo el tiempo nos están fotografiando. Jamie y yo estamos muy conscientes de esto, pues todo el tiempo tenemos que ver fotos de nosotros mismos.

A mi no me gustan las bandas que se visten como roadies, no encuentro algo en ellos que me interese, no me inspiran. Me gustan las bandas que se ven y visten tan bien que no puedo soportarlo. El secreto es imprimirle tu sello, hacer algo único. Me incluyo en este grupo y espero que lo que yo hago inspire de la misma manera, todo es parte de la visión en conjunto.

¿Y qué pasa con los zapatos? Recuerdo tus botas doradas de hace dos años y ahora traes…
Estos zapatos negros. Ahora estos son mis nuevos zapatos favoritos, son mis zapatos para conciertos. ¿Ves? Ese es el punto… y no puedo cambiarlo. No sé que voy a hacer, los he tenido que mandar a reparar cinco veces y cada dos meses les tengo que dar mantenimiento. Solo tengo un par, tengo que buscar la manera de conseguir otro par igual. Estos son perfectos, siento que puedo balancearme sobre lo que sea con ellos.

Es difícil, es muy difícil encontrar el zapato correcto… día a día puedes andar con lo que sea, pero cuando tienes que brincar por todos lados necesitas tener algo un cierto tipo de cosa especial.

Si el look de The Kills es muy particular, más aún su sonido ¿Pasa lo mismo con los instrumentos de la banda?
Sí, en efecto. No sonaría bien si tocáramos con otra guitarra, pues justo ese sonido tan particular se debe al equipo con el que elegimos tocar. Son instrumentos que no se pueden conseguir ni rentar en cualquier lado.

En nuestra pasada visita a México tuvimos que mover una fecha porque nuestro equipo no llegó a tiempo. La historia detrás de eso es muy chistosa; nuestros instrumentos fueron bajados del avión porque tenían que transportar unos cadáveres en ese avión. Ese es el tipo de cosas que siempre nos pasan a nosotros, así que los muertos ganaron esa vez.

“The Last Goodbye” es una canción muy íntima, conozco muchas personas que se relacionan con ella y me gustaría saber tu historia detrás de ese tema.
Mmmm… la historia original de la canción es demasiado personal para poder contarla. Pero la razón de porque esa canción es tan poderosa para mí es porque la historia cambia todo el tiempo, y se puede aplicar a diferentes situaciones. Mi madre estaba convencida de que la había escrito para su hermana, pues la escribí un poco después de que ella falleció. Mamá no podía escucharla sin llorar y eso me hizo ver el poder detrás de ella. Eso es lo que pasa cuando escuchas una muy buena canción: mucha gente se puede relacionar con ella y aplicarla a su situación, así son las relaciones humanas.

En realidad, para mí ya no importa el motivo por el que se escribió originalmente, porque cambia para mí. Y cuando la estoy cantando pienso en diferentes cosas todo el tiempo y así funciona. Sí es catártica y muy triste, pero al mismo tiempo es inspiradora. Fue muy bueno para mí poder escribir esta canción porque me di cuenta que había avanzado, ya lo había superado y esto fue lo que pude crear de esa situación. Esa es la parte increíble; el poder transformar una experiencia triste y dolorosa en algo positivo y poderoso, es algo muy difícil de lograr y muy satisfactorio.

Creo que esa es la mejor manera de lograr que una canción dure para siempre…
Me pasa todo el tiempo cuando pienso en mis canciones favoritas, pienso que son perfectas y que desearía haberlas escrito yo. Me cuestiono el cómo es que son tan perfectas y como se aplican tan bien a mi situación particular…

¿Qué es ese algo que está ocupando tu mente en estos días?
Estoy leyendo un libro que tiene todos los artículos que Hunter S. Thompson escribió para Rolling Stone. Son muy interesantes y es increíble poder leer los detalles en la correspondencia que cruzaba entre la editorial y él. Estoy muy enganchada con este libro y me preocupa que pudiera llegar el fin de la revista, los leo y pienso que Rolling Stone es una revista que jamás debe desaparecer. Algunos de los mejores escritores del mundo salieron de ella.

The Kills

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The Kills por Claudia Ochoa



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