Karen O


Karen O, de los Yeah Yeah Yeahs, habla de su nuevo y ‘radical’ álbum, su gusto por Psy y teñirse de rubia


POR Staff Rolling Stone México  



Karen O, de los Yeah Yeah Yeahs, habla de su nuevo y ‘radical’ álbum, su gusto por Psy y teñirse de rubia

Por Rob Tannenbaum
Foto Claudia Ochoa

En uno de los primeros conciertos de los Yeah Yeah Yeahs, el baterista Brian Chase se golpeó por accidente en la nariz con una baqueta y le salió un chorro de sangre. Cuanto más sangraba, más fuerte tocaba, y cuanto más fuerte tocaba, más sangraba. Pronto, su camisa blanca quedó casi roja. “Ha habido varios conciertos en los que la batería de Brian queda cubierta de sangre”, dice la vocalista Karen O. El trío de Nueva York, rápidamente atrajo miradas por sus caóticos shows en vivo, en los que la cantante usaba vestimentas extravagantes diseñadas por amigos y escupía cerveza al público. Pero se han vuelto conocidos por mucho más que eso con los años, a medida que sus canciones han sido afiladas y expandidas. En su excelente y variado cuarto álbum, Mosquito –producido en su mayoría por Dave Sitek de TV on the Radio y una canción con James Murphy, de LCD Soundsystem, al timón– incorporan un coro de gospel y un cameo de rap de Dr. Octagon, sin perder ni un poco de su zumbante y sangrante intensidad.

El coro en su nueva canción “Sacrilege” es una gran sorpesa, la cual no aparece hasta los últimos dos minutos. ¿Qué les hizo probar eso?
Siempre he buscado la oportunidad para poner un coro en alguna de nuestras canciones, pero la idea parecía muy radical. Para serte honesta, yo no estaba preparada para ver a un coro de 24 voces cantar esas letras. Fue, básicamente, una experiencia extracorporal.

Algunas de las canciones parecen tratarse de tu relación con la ansiedad. ¿Cuándo te sientes ansiosa?
Me siento abrumada con muchas cosas que no molestan a otras personas, como caminar por la calle en Nueva York [ríe]. O tomar el metro. Tú sabes, es sólo la humanidad. Y por cierto, si yo sufro de ansiedad, Nick [Zinner, guitarrista de los Yeah Yeah Yeahs] la pasa dos veces peor. Es bueno que él y yo estemos en habitaciones separadas porque él camina en círculos y gruñe. Yo pienso, “¿Y éste qué tendrá?”. A veces, desde el momento que agarro el micrófono, la ansiedad desaparece.

¿Cómo fue que surgió tu estilo para cantar? Tú no cantas como nadie más.
Tiene dos partes. Al principio, los cantantes que yo imitaba eran raros y de voces agudas, como Neil Young y Jeff Mangum de Neutral Milk Hotel. Cuando escuchas por primera vez a Neil Young piensas, “¿En serio? ¿Este tipo es popular?”. Yo tengo una voz bastante inusual, así que pensé, “Mientras pueda cantar con todo mi corazón como esos tipos, yo también lo puedo hacer”. Además, cuando empezamos, yo cantaba a través de un megáfono de juguete que compré en Avenue A. Tenía tres configuraciones: una era muy distorsionada, otra sonaba como alienígena y otra sonaba como el diablo. Luego tire el megáfono de juguete y traté de hacer los mismos sonidos sin él.

Naciste en Corea del Sur, y tu mamá es coreana. ¿Le has puesto mucha atención a Psy?
Mi papá me mandó un link al video de “Gangnam Style” el año pasado, y lloré cuando lo vi, porque me abrumó el sentimiento. Estuve a punto de ir a Corea para darle el último adiós a mi abuelito, que había fallecido. Yo asocio cosas muy positivas con Seúl y Corea porque yo tenía una relación muy cercana con mis abuelitos.

Mucha gente lloraba de risa cuando vieron “Gangnam Style”, pero suena a que tú llorabas de orgullo.
Sí, orgullo sentimental. Como mitad coreana, que vivía en Nueva Jersey, yo quería ser tan blanca que pudiera encajar, pero también estaba encantada, porque ser mestiza era una ventaja. Yo había estado esperando que Corea se volviera culturalmente relevante y ha empezado a pasar.

Has dicho que de niña eras una “nerd tonta”. Si miráramos a una Karen O de 12 años, ¿qué veríamos?
¡Vaya! Estaríamos viendo a una chica con acné juvenil, frenos y un permanente. Fue una mala época. Definitivamente era un patito feo, pero estaba llena de confianza y no me disculpaba por ser como era. Me encantaba El show de terror de Rocky y mis amigos y yo la recreábamos, vistiéndonos como travestis.



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