Entrevista: Spiritualized


Jason Pierce, de Spiritualized habla de su disco, de su hija y de la enfermedad que lo acechó.


POR Staff Rolling Stone México  



Jason Pierce, de Spiritualized habla de su disco, de su hija y de la enfermedad que lo acechó.

Por @Jorge Ramis
Foto de Óscar Villanueva

El deber ser de Jason Pierce nunca ha sido una constante, cuando era miembro de Spacemen 3 su ideal era hacer música para el uso de drogas recreativas. Ahora, su modus vivendi es diferente, ha estado al borde de la muerte. Un par de años antes del lanzamiento de Songs in A&E (2008), el también conocido como J. Spaceman fue hospitalizado por dos paros respiratorios causados por una severa neumonía (aunque la mayoría de las canciones las escribió antes de su hospitalización) . Su historial médico no es el mejor, escribió el disco Sweet Heart Sweet Light mientras tomaba medicinas y quimioterapia debido a una enfermedad del riñón. “Huh?” La frase que aparece en la portada del álbum retrata todo lo vivido por Jason durante esta implacable etapa de duelo: el no saber qué está pasando, la incertidumbre que acecha e inspira al artista. La muerte es el móvil principal de su último trabajo de estudio y J. Spaceman construye un halo de espiritualidad remarcable en toda su intimidad. Jason habla de Jesús, pero no en el sentido religioso, sino como una metáfora para añadirle misticismo a sus canciones y, sobre todo, a su persona.

Spiritualized es una de las bandas más consistentes de los últimos años, su obra más famosa: Ladies and Gentlemen We Are Floating in Space marcó una pauta en su carrera (aunque a él ya no le guste tanto platicar de esto) y, después de una pausa de cuatro años (después de su último disco: Songs in A&E), nos entrega Sweet Heart Sweet Light, motivo de su primera visita a nuestro país este 17 de abril. Platicamos con Jason Pierce acerca de su disco, de su hija y de la enfermedad que lo acechó.

-Leí que no escribes las canciones en tu casa o antes de entrar al estudio, sino que compones ahí mismo, en el estudio. ¿Por qué?
¡Porque soy flojo! (ríe). Me encanta estar de gira y tocar en vivo, eventualmente no puedes hacer shows a menos de que hagas un disco, así que voy al estudio y hago un álbum. Creo que todas las buenas cosas son resultados de errores. Los errores siempre son mejores que tener ideas ya pensadas. Si vas al estudio con una idea predeterminada de cómo quieres que suene tu disco obtendrás un solo resultado, eso tiene sentido, pero si llegas con una mente abierta y otras ideas, puede que obtengas algo que exceda tus expectativas, y si no, sólo tienes que esforzarte un poco más.

Me gusta pensar que mis discos no son lo mejor que pude haber hecho, ni que dije todo lo que quería decir y esto requiere de cierto tiempo, cierta interacción con tu disco antes de que lo anuncies al mundo, pero eso no es ser perfeccionista. No estoy en búsqueda del sonido perfecto, ni algo exacto, sólo busco algo honesto. Lo honesto no viene de la perfección. La música no se trata de interpretar perfectamente tus canciones, es acerca de esa gloria que puedes obtener cuando no tienes los resultados que quieres, pero te esfuerzas tanto para llegar ahí

-Te gusta mucho la honestidad implícita en la música Gospel. Con tu último disco dijiste que te querías acercar al pop. ¿Fue difícil incorporar este sentido de honestidad a tus nuevas intenciones de composición?
No realmente, pues mi ideal de una canción pop no es como el de la mayoría de la gente. Y no sólo en el Gospel, me gusta la honestidad en cualquier género de música. Si vas a comprar un disco, al menos tienes que saber que el artista te está diciendo la verdad y que no está tratando de copiar sonidos e ideas de alguien más. Estaba muy enfermo cuando hice este disco, el tratamiento no era tan bueno, así que pensé en hacer algo pop, algo que fuera más colorido para que me ayudara a salir adelante y que me aliviara en ese año tan difícil. Y no lo sé hombre, creo que cada disco tiene sus propios problemas. La gente siempre me habla de Ladies And Gentlemen We Are Floating In Space como si fuera el mejor disco que hemos hecho, pero creo que tiene la misma falta de convicción y de confianza que tengo con todos mis discos. No fue como “¡Hey! Tenemos un gran disco ¡Aquí está!”, salió de la misma manera que todos mis discos, y cuando haces un disco lo tienes que sentir como si fuera la cosa más importante que haces en el mundo. Yo no hago discos sólo para salir de gira, es algo implícito, siento que los discos son como máquinas del tiempo, contiene información de dónde estás parado en el mundo y de lo que es importante para ti y luego eso se escribe en el tiempo, después no lo podrás modificar, así que tienes que asegurarte que la información contenida en ese pequeño paquete sea la correcta y que diga las cosas que querías decir. Y eso es una asunción. No voy al estudio sin antes creérmela, amo demasiado a la música como para hacerlo. Además el mundo está lleno de malos discos ¿Por qué hacer más? ¿Por qué no invertir tiempo y hacerlo bien?

-Debido a la enfermedad que te acechaba mientras componías tu disco, has dicho que desde entonces no lo escuchabas ¿Sigue siendo así?
No, ya me conecté con él, pues estamos tocando algunas canciones. Sabía que era una buena colección de temas. Para cuando terminé el disco no lo sentí parte de mí, ni me sentí como cada que acabo uno. Hacer un disco es un lugar extraño para estar, puedes escuchar mil veces una canción y eso es demasiado, así que te conectas profundamente con el álbum, lo que hace que cada escucha sea un poco difícil. Una vez que crees que le sacaste todo el jugo a un disco y que nunca necesitarás escucharlo de nuevo, pero…¿sabes? Creo que hay buenas canciones, las he estado tocando en vivo y ahora me hacen mucho más sentido, fue un año difícil. Lo más extraño de esa enfermedad es que puedes escoger tu tratamiento, no te dicen: “Tienes que empezar tu tratamiento ahora”. Puedes escoger cuándo quieres iniciarlo y fue muy extraño porque quise mezclar mi disco mientras no estuviera de gira, porque la gira es muy buena como para meterse con ella, así que mezclé en mi casa y traté de usar la música para ayudarme a superar todo eso, y fue algo así. No puedo recomendar drogas que no sean de uso recreativo, pero me curaron y eso es lo mejor.

-Tu hija participa en el disco, ¿Te ayudó en este proceso de duelo?
Es su canción. Es una niña, cantó una canción y pensé “¡Genial! Me lo robaré”. Ciertamente es de las mejores canciones que hay en el disco, suena hermoso (“So long you pretty thing”). He estado escuchando… creo que se llama “The Little Horse”, de Nico, en donde canta su hijo. Hay algo en la voz de un niño que carga muchas emociones. Antes de esa intervención, “So Long You Pretty Thing” era promedio, luego se convirtió en un mejor momento.

-Además es un momento muy íntimo…
Sí, es muy dulce. También escuché que Lee Hazlewood antes de que muriera cantó con su nieta. Phaedra, su nieta, interpretó “Some velvet morning” y obviamente hay una línea: “Phaedra is her name” (Phaedra es su nombre), que creo que ella cantó. Y es tan encantador porque es EL amor entre un padre y su hijo, un poco de eso se transmite, no la canto con cualquier artista, sino con mi hija y creo que eso transmite. A veces en la música los pequeños temblores son los que más te conmueven. Los pequeños e imperceptibles. Recientemente he pensado que en “Day by day” de Little Jimmy (Jimmy Scott), hay una parte en la que el tiempo aumenta, pero es casi imperceptible, casi no lo notas, aunque es un momento precioso. ¡Ese tipo de momentos! Y es por eso que en este disco presté mucha atención a esos pequeños cambios que te conmueven más. Cualquiera puede ser conmovido por producciones espectaculares, pero éstas se vuelven menos con el tiempo, así que son esos pequeños pasos los que parecen ser más importantes en la música.

-Y hablando de estos pequeños detalles, no en tu carrera musical sino en tu vida personal, ¿cuál ha sido el detalle que te ha movido más?
Bueno, en cualquier vida uno espera que haya muchos de esos momentos. Siempre pienso que fui afortunado al comprar Raw Power, el tercer álbum de The Stooges, porque no tenía idea de lo que estaba comprando. Me tomó tres años encontrar a alguien que supiera quiénes eran The Stooges. No estaba en un lugar en el que la gente pudiera encontrar esa música. Y eso cambió mi vida. En el camión de esta mañana estaba platicando sobre cuando conocí a Lenny Kaye (ahora guitarrista de Patti Smith), una vez en Fiji estaba nevando y yo me encontraba emocionado de conocerlo, no por sus méritos musicales sino porque él hizo Nuggets (una compilación de 1972 con bandas psicodélicas estadounidenses de finales de los sesenta como The Electric Prunes, The Standells, y los más importantes para él: The 13th Floor Elevators) con discos de música americana psicodélica de los 60. De cierta manera eso cambió mi vida.

-¡Muchas gracias Jason! (Jason interrumpe mi despedida y, sin preguntarle nada de México ni de cómo se siente en su visita, añade estas palabras):
-Estoy jodidamente emocionado por visitar México, esto no lo digo tan seguido, pero es bien emocionante. Hemos viajado por muchos lugares y necesitábamos a alguien que nos trajera aquí. ¡Muchas gracias por tu ayuda! ¡Estoy muy emocionado de tocar ahí!
-Y el lugar en donde vas a tocar (el Teatro de la Ciudad) es excelente, muy bonito…
-Me lo han dicho. Nuestro trabajo es más fácil cuando el venue es hermoso.



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