Illya Kuryaki & The Valderramas regresan fuerte con ‘Chances’


A diferencia de otros rompimientos, el de los Kuryaki se originó por inquietudes personales, y no por una fractura entre sus integrantes.


POR Staff Rolling Stone México  



A diferencia de otros rompimientos, el de los Kuryaki se originó por inquietudes personales, y no por una fractura entre sus integrantes.

Por: Natalia Cano
Fotos: Claudia Ochoa

Dante Spinneta y Emmanuel Horvilleur comparten el pensamiento que Luis Alberto Spinetta pregonó en su canción “Cantata de tiempos amarillos”: “Aunque me fuercen, yo nunca voy a decir que todo el tiempo por pasado fue mejor, mañana es mejor”. Con esa mirada hacia el futuro y bajo la consigna de otorgarse una segunda oportunidad, Spinetta y Horvilleur se juntaron después de una década para retomar el proyecto Illya Kuryaki & The Valderramas, aquella poderosa dupla argentina que impactó en la escena musical latinoamericana a principios de 1990 con una propuesta sonora que fusionó al funk, la música urbana, rock, acid jazz, las artes marciales y las líricas con contenido sexual.

A diferencia de otros rompimientos, el de los Kuryaki se originó por inquietudes personales, y no por una fractura entre sus integrantes. Tampoco enfrentaban un momento de decadencia. Todo lo contrario, su álbum Chaco (1995) es considerado una joya dentro del cancionero rockero latinoamericano. De acuerdo con la edición argentina de Rolling Stone, el diario estadounidense The New York Times se refería a la pareja de músicos como “el futuro de la música latina”. No obstante con el éxito que gozaban, ambos necesitaban un respiro para trabajar en sus proyectos personales. Así fue como Emmanuel Horvilleur se adentró en las baladas pop y las cumbias psicodélicas, mientras que Dante Spinetta apostó por la música urbana, especialmente por el hip hop y el reggaeton.

En solitario, Horvilleur grabó cuatro discos, mientras que Spinetta lanzó tres producciones. En su tercer álbum, Mordisco (2008), Emmanuel contó con la participación de Gustavo Cerati en la canción “19”. En tanto, Dante grabó con Julieta Venegas en la canción “Primer día” y ésta le remuneró la invitación al cantar en “Olvídalo”, tema que se desprende de su segundo disco El apagón (2007). Aunque sus carreras individuales lograron cierto grado de reconocimiento, nunca pudieron igualar el éxito que consiguieron con Illya Kuryaki & The Valderramas. El hueco que la pareja dejó en la escena musical latina fue ocupado por otro exponente de la música urbana, Calle 13, según lo declarado por el propio Dante Spinetta.“Cuando nos separamos, se creó todo un mito alrededor de Illya Kuryaki. Con mi proyecto solista, además de Argentina, sólo pude llevar la gira a Paraguay y Uruguay. Muy tarde llegamos a México, aunque ya tenía una carrera sembrada con Illya. Toda mi etapa en solitario me ayudó mucho, sobre todo a experimentar ciertas cosas que eran necesarias”, dice Emmanuel Horvilleur.

La primera señal del regreso de los Kuryaki sucedió en la novena edición del Vive Latino, en 2008, cuando Horvilleur y Dante aparecieron juntos en uno de los escenarios del mencionado festival para recordar viejas glorias de la agrupación. No fue sino hasta tres años después que la dupla confi rmó que se encontraba en el estudio preparando su nuevo álbum, Chances. “La idea de juntarse se platicó durante años, pero no era el momento. Cada uno estaba con su carrera solista e hicimos música muy distinta en el camino. Illya se separó en su mejor momento, pero creo que debíamos superar algunas cosas por separado”, explica Dante Spinetta. “Volver a ponernos en situaciones con Dante, después de mucho tiempo, fue muy enriquecedor. La vuelta para mí es rica, sobre todo por la historia que sembramos”, añade Horvilleur.

El regreso de Illya Kuryaki se gestó en un momento sensible para Dante Spinetta y Emmanuel Horvilleur, pero también para Rafa Arcaute, viejo camarada de la dupla y productor de los Kuryaki. En julio de 2011, el legendario rockero Luis Alberto Spinetta, padre de Dante, hizo público que padecía cáncer de pulmón. Siete meses después, “El Flaco” falleció. “Cuando comenzamos la producción del disco, mi viejo enfermó. Tuvimos que parar unos meses. No tenía ánimo de nada, individualmente estaba agotado, me sentía exhausto espiritualmente. Obviamente, para Emmanuel también fue muy fuerte porque mi padre era como un tío. Rafa también sufrió su partida, él trabajó con mi viejo y su muerte fue un shock para todos”, cuenta Dante.



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