P&R: Flea


El bajista de Red Hot Chili Peppers, Flea, habla sobre su introducción al Salón de la Fama, coleccionar libros raros y tres décadas ininterrumpidas de funk


POR Staff Rolling Stone México  



El bajista de Red Hot Chili Peppers, Flea, habla sobre su introducción al Salón de la Fama, coleccionar libros raros y tres décadas ininterrumpidas de funk

Habla sobre su introducción al Salón de la Fama, coleccionar libros raros y tres décadas ininterrumpidas de funk

Por Austin Scaggs

El año entrante, los Peppers cumplirán 30 años –pero comenzarán a celebrar un poco antes: El 29 de marzo arrancarán una gira de 25 fechas– con el fin de apoyar su décimo LP, I’m With You primer disco que graban con Josh Klinghoffer, nuevo guitarrista de la banda. (La gira fue pospuesta desde enero debido a la lesión que sufrió el vocalista Anthony Kiedis en un pie). Y el 14 de abril, el bajista Flea, Kiedis y el baterista Chad Smith viajarán a Cleveland para ser introducidos al Salón de la Fama del Rock and Roll. “Estoy emocionado”, comentó Flea, reportándose antes de un concierto en Barcelona. “Será una noche genial y muy especial”. Después de eso, la banda volverá a rockear los estadios durante una gira veraniega por Europa. “Nos tomó un tiempo acoplarnos a Josh; hay tanta improvisación dentro de la banda que es como escribir un nuevo lenguaje”, cuenta Flea. “¡Pero estamos en llamas, amigo!”.

Eres un maníaco en el escenario. ¿Qué pasará cuando termine el concierto de esta noche?

Tengo mis rituales. Cuando me baje del escenario, iré al camerino y meditaré. Después comeré, iré a mi hotel y a las 3:00 hrs. saldré a caminar por Barcelona durante una hora. Y después a dormir. Solía descontrolarme en las giras, estresarme y caerme a pedazos cada vez, pero ahora sé cómo manejarlo.

¿Cómo te enteraste que serían parte del Salón de la Fama?

Recibí un mensaje de Chad diciendo “Felicidades”. Con el paso de los días, se siente cada vez más bonito. Ayer estaba platicando con Jack Irons [el baterista anterior], quien se sentaba junto a mí en sexto grado y que irá con nosotros como miembro fundador de la banda. También pienso sobre John Frusciante [el guitarrista] y todo lo que aportó, así como nuestro ex representante, Lindy Getz, quien manejaba durante toda la noche, al tiempo que nos quedábamos en horribles moteles. Rara vez me detengo a pensarlo, pero es algo muy emotivo.

Anthony comentó que la parte más emotiva fue recordar al fallecido guitarrista Hillel Slovak, quien murió en 1998.

Nunca hubiera comenzado a tocar el bajo de no ser por Hillel. Yo era trompetista de jazz, y él me dijo: “Deberías aprender a tocar el bajo para entrar a mi banda”. Dos semanas después, estábamos en el escenario en el Troubadour. Anthony, Hillel y yo nos educamos el uno al otro, y ellos dos me instruyeron en Zeppelin y Hendrix. Hillel realmente amaba el rock and roll. Vivía para él, así que ser parte del Salón de la Fama hubiera sido como un sueño. Compartir este momento con él de manera espiritual, y no material, es trágico pero también hermoso.

He escuchado que coleccionas libros, ¿de qué tipo?

Desde que tenía siete años, en cuanto terminaba un libro, abría otro, libro tras libro, sin parar. Tengo muchísimos. En términos de primeras ediciones, mis favoritos son Junky de William Burroughs, Jane Eyre de Brontë y El Guardián entre el Centeno de Salinger.

¿Cuándo te hiciste ese tatuaje de Jimi Hendrix en el brazo izquierdo?

Fue en 1981, y todo mundo estaba platicando sobre un excelente tatuador de la ciudad. Probablemente estaba fumándome un porro cuando dije: “¡Quiero un tatuaje de Hendrix!”. Recuerdo que después de eso mi mamá o mi padrastro me dijeron: “¿Sabes las consecuencias psicológicas que tienen los tatuajes?” [Risas].

¿Ya tienen algo pensado para el discurso en el Salón de la Fama?

Ni idea. Yo estuve cuando entró Metallica [en 2009], y tal vez en esa ocasión fue tedioso mi discurso. Es genial que estaremos ahí junto con amigos como los Beastie Boys y Guns N’ Roses, quienes estuvieron con nosotros en Los Ángeles, incluso Steven Adler y yo jugábamos futbol en la calle cuando teníamos 12 años. Recuerdo una ocasión ensayando en mi habitación con mi primera banda, cuando un chico se trepó por la barda de mi jardín y se asomó a ver quién tocaba. Era Slash.

Cumplirás 50 años en octubre. ¿Qué harás para celebrar?

Meterme un ácido, correr por la calle desnudo y aullarle a la luna.

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