P&R: Saúl Hernández


Saúl Hernández habla sobre la maldición de ser él, sus mejores recuerdos y la pasividad de los mexicanos


POR Staff Rolling Stone México  



Saúl Hernández habla sobre la maldición de ser él, sus mejores recuerdos y la pasividad de los mexicanos

Sobre la ‘maldición’ de ser Saúl Hernández, sus mejores recuerdos y la pasividad de los mexicanos.

Por Juan Carlos Villanueva

El primer recuerdo que tiene Saúl Hernández sobre el escenario se remite a hace 32 años, era un lánguido e incauto jovenzuelo que quería hacer rock. “Tenía 15 años cuando hice mi primer concierto”, recuerda Saúl, “fue en la glorieta del metro Insurgentes. Era una especie de kamikaze que se lanzaba con sus cuates y, precisamente por eso, no acabé la prepa”.

Pero Saúl sabía que esa era su vocación, ser la voz de la banda, de las masas afables que lo idolatraron en Caifanes, algunos ovacionaron en Jaguares y, otros tantos, aún lo apoyan en solitario con su disco Remando. Saúl tiene un compromiso con Amnistía Internacional y es promotor de “Declárate”, una campaña lanzada por la ONU-DH a favor de las y los defensores de los Derechos Humanos.

¿Cómo se puede ser activista sin ser acusado de tendencioso?
Primero es no pensar en uno mismo y tratar de participar, denunciar y difundir, eso es lo primario. Lo que venga después, lo hagas bien o mal, ya es algo ajeno a tu necesidad o posibilidad de participación. La ONU está lanzando esta campaña muy fuerte a favor de defender a los que nos defienden, porque los están matando. No se puede ser indiferente ante tanta gente olvidada por el sistema, ver cómo se aplastan las garantías individuales, la dificultad por erradicar la tortura, los altos índices de abuso de la fuerza pública. Está muy claro que el gobierno no está de este lado, está muy claro que protege sus intereses, una oligarquía que lo tiene controlado todo. Es necesario un movimiento de la gente para que levante su mano y diga: ‘¡Basta!’.

El personaje Saúl Hernández, ¿qué bondades y anatemas te ha dejado?
Me ha generado mucha soledad y me ha bendecido con una luz para ver la vida.

¿Qué parte de la historia de Caifanes te hace sentir orgulloso?
El principio, porque fue una inconciencia total en el sentido de que no pretendíamos llegar a ser el grupo que fuimos. Lo único que queríamos era grabar un disco y hacer música diferente. Queríamos hacer música que nos hiciera sentir completos.

¿Sentiste lo mismo ahora que subiste al escenario con Caifanes?
Fue como si hubieran pasado cinco días y no tantos años. El primer impulso que tuvimos, fue tomar los instrumentos y ponernos a tocar. Quedó muy claro que no había nada que hablar, sino debíamos de tocar.

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istockphoto_5590629-hand-cursor Caifanes en el Palacio de los Deportes, 1 y 2 de octubre



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