The Dears: Nunca los destruirán


Platicamos con Murray Lightburn acerca del documental dirigido por él mismo, que estará presentándose en México el 11 de diciembre en el Cine Tonalá.


POR Staff Rolling Stone México  



Platicamos con Murray Lightburn acerca del documental dirigido por él mismo, que estará presentándose en México el 11 de diciembre en el Cine Tonalá.

Por @Jorge Ramis

El viaje ha sido muy diferente para ellos, llevan un poco más de diecisiete años dedicándose a la música y aún se mantienen en una tesitura de discreción muy particular: “Actualmente, cuando la gente piensa en ellos, los recuerda como la banda de Montreal que nunca lo logró”, es lo que escribe Leonard Nevarez acerca de The Dears.

La banda liderada por Murray Lightburn nunca ha salido al estrellato y convive en un ambiente bajo las sombras, irónicamente es así como su llama se mantiene encendida. Podríamos decir que es la banda que sufrió de mal timing, pero que sigue ahí porque tiene una base de fanáticos leales. La agrupación es el sueño de todo músico desinteresado por los artilugios de las disqueras, el dinero y la fama. The Dears es de los pocos sobrevivientes de la salvaje represión provocada por la industria musical contemporánea.

Toda esta historia busca inmortalizarse en Never Destroy Us: The Dears at Pasagüero, un documental de bajo presupuesto que narra esas anécdotas de la banda de Montreal, desde sus constantes cambios de alineación, hasta su llegada a México; se basa en su presentación sucedida en Pasagüero, en la que tuvieron una residencia y la introducción de (en ese entonces) nuevas canciones. La cohesión que tiene la banda con el público mexicano resulta algo atractivo para el espectador y ése es el porqué de la grabación en México. Platiqué con un agradable Murray Lightburn acerca de todos los detalles del documental dirigido por él mismo, que estará presentándose en México el 11 de diciembre en el Cine Tonalá, sumado a una actuación acústica de la banda.

Tengo que admitir que aún no he visto tu documental… ( se estrena el 7 de diciembre) Pero quiero mencionar a Werner Herzog. Él decía que una película es como tu hijo, que quieres un hijo con ciertas cualidades aunque jamás cumplirá con todas tus expectativas, pero que también puede contar con cualidades increíbles que tú no esperabas. ¿Tenías una idea muy específica de cómo querías que resultara tu documental?
Ésa es la cuestión. Es algo un poco rudimentario. No tuvimos mucho tiempo para hacerlo porque estábamos produciéndolo para CBC Television. Entonces no había tiempo ni dinero para producirlo. Tampoco contábamos con equipo y no nos alcanzaba para contratar un verdadero director, ni a un productor. Así que, básicamente, la persona que se nos acercó para producir esto, nuestro amigo Terry (el productor ejecutivo) nos sacó adelante, pues él tenía muchísima experiencia en grabar documentales y películas. Básicamente él nos ayudó a hacerlo todo y estamos muy agradecidos. También Paul, el editor, nos ayudó mucho en la cuestión de mantener la objetividad. Él tenía muchísimo material de archivo. Básicamente la pregunta principal que siempre nos hicimos fue “¿cómo llegamos a Pasagüero? ¿Cómo terminamos ahí?” En Canadá necesitábamos un contexto, porque la gente de ahí conoce a The Dears, lo que no conocen es la vibra que tenemos en México. Tratar de conectar esos puntos fue algo muy tramposo porque la percepción que se tiene de México en mi país es la de Cancún, ¿sabes a qué me refiero? (risas). Eso o las cosas que se leen en el periódico, los cárteles… Así que, lentamente, tratamos de introducirlos a este mundo paso por paso. A la mitad de la película la banda se encuentra por primera vez en México y ahí es cuando empiezas a ver por qué grabamos en Pasagüero. No quiero arruinarte la película (risas), pero creo que esto te será mucho más claro cuando la hayas visto: cómo llegamos de esta banda que-la-gente-casi-no-conoce de Montreal en 1995, a 2010 en el Pasagüero. Así que cada vez que hubo problemas con la historia, nos sentamos con el equipo de producción, con Carrie, Paul, o cualquiera, y nos cuestionábamos: “¿seguimos en este rumbo?, ¿hablaremos de la industria musical?, ¿o del éxito de la banda?, ¿o hablamos de nuestro camino hacia Pasagüero?” Fue fácil recordar el pasado y llevarlo a donde terminamos, porque la película esencialmente se trata de ese viaje. Aunque también hay mucho contexto, historias secundarias para que la gente pueda entender mejor por qué ese viaje, en particular, fue muy importante para la banda, por qué queríamos hacerlo con esa audiencia y por qué esa audiencia significa tanto para la banda.

En alguna entrevista mencionaste que esa presentación en Pasagüero fue un desastre, todo se rompió y muchas cosas salieron mal. ¿Crees que esa situación se refleja, de alguna u otra manera en el documental?
Eso es lo interesante. Cuando estás en un concierto no importa qué tan grande sea, uno quiere mantener un cierto nivel de profesionalismo porque esto es un showbiz. La audiencia no necesita saber que todo se está derrumbando, que ningún músico puede escucharse. Eso fue algo que aprendí muy temprano en mi carrera. Cuando voy a ver a una banda y esa banda apesta porque las cosas no están bien arriba del escenario y se desquitan con la audiencia, me parece una mierda. Nosotros siempre hemos tratado de reírnos de eso, o de convertirlo en parte del espectáculo o sólo encontrar una manera de sacar adelante el show. ¡El show debe continuar, siempre! (risas). Pero al mismo tiempo fue bueno contar con esos retos, el hecho de que podamos armar un show aunque las cosas en el escenario no funcionen muy bien es casi como la historia de la banda, y creo que probablemente es por eso que esta información sea notable, pues relata la historia del grupo: aunque las cosas se estén rompiendo, el show debe continuar.

Y en los créditos tú apareces como el director del documental ¿Tenías alguna experiencia en el cine?
¿Experiencia? ¡Ninguna! No tengo nada de experiencia. Mi única experiencia es con los vídeos de The Dears, eso de sentarse en el cuarto de edición mientras se realizan los vídeos. No tengo mucha experiencia en el cine, pero sí quiero involucrarme más en eso, así que ésta fue una buena oportunidad para ensuciarme las manos. Llegué al punto en el que ayudaré a cualquier persona que esté haciendo una película, ya sea con el catering, ¡lo que sea! No importa, estoy dispuesto a adentrarme en ese mundo, pues puede ser muy agradecido, eso lo pude ver y es una nueva disciplina para mí.

El año pasado decidí reintroducirme a la fotografía, trabajar en eso ha sido muy gratificante. Comencé un blog de fotografía acerca de mi experiencia en reaprender lo que es la fotografía. Desde hacerla de la manera antigua con químicos y ese tipo de cosas; porque siento que tener ese entendimiento y esa disciplina no sólo me va ayudar con la cinematografía, sino que también me hará un artista mucho más completo. Cuando voy al estudio a grabar un disco, tengo otra disciplina que está en mi mente mientras estoy con The Dears, así que trato de aplicar algunas de esas reglas y disciplinas en el estudio.

Como mencionaste, no contaban con el dinero suficiente como para contratar a un director ¿Si hubieras tenido ese presupuesto, a qué director hubieras escogido?
Tratamos de contratar a Michael Mohan, que de hecho fue el que grabó ese concierto en Pasagüero. Él hubiera sido una excelente opción, por que ha salido varias veces con la banda. Hubiera tenido que aprender muchísimo, pero hubiera sido una buena experiencia. Le preguntamos si quería hacerlo y nos dijo que no podía, creo que no tenía tiempo para realizarlo. Y yo estaba un poco nervioso por eso, significaba que estábamos jodidos, no podíamos conseguir a un director. La conversación siguió y Mike me dijo: “tú deberías hacerlo”. ¿Yo? ¡Yo no tengo experiencia! (Risas). De eso era lo que tenía miedo, de tener que trabajar en este proyecto que en realidad, en un principio, no quería hacer, para ser honesto. No quería involucrarme en este proyecto. ¿Quieres escuchar algo muy chistoso? Bueno, pues como nos pidieron que hiciéramos el documental para la CBC teníamos que enseñarles el piloto a los jefes de jefes en Toronto. Enviamos la prueba y estuvimos esperando si nos daban luz verde. Mientras estábamos esperando, durante todo ese tiempo – y no te estoy jodiendo para nada, ni te estoy bromeando- en secreto deseaba que rechazaran el proyecto porque no quería dirigirlo (risas) Y luego fue como: “Uhm, ok, tenemos que hacerlo, me voy a arremangar y haré el mejor trabajo que pueda, aunque no tenga ni la menor idea de lo que estoy haciendo”. Y lo peor es que sé que la percepción de la gente en tanto a mí dirigiendo una película acerca de mi propia banda, será algo escéptica. Probablemente la gente pensará que no es objetiva. Y es chistoso, porque lo que aprendí de hacer esto fue que soy capaz de separar a la banda de mí mismo y, no sólo eso, también separarme a mí mismo de mí mismo. Fui capaz de crear una separación absoluta entre el hombre que tenía que armar este documental y este hombre que está en la misma película y en la misma banda. Para mí no fue un gran reto porque procuré crear esos mundos separados y aún así mantener una relación muy estrecha con eso. Como el tipo con el que estás hablando es el mismo que vive en Canadá con su familia, pero también es el mismo que grita y se desvive en el escenario, y que también dirigió esa película. Todos existen en su propio mundo. Fui capaz de crear una situación y de asumir ese rol que se supone que tuve que asumir. No hay otra manera de contar la historia de la banda, todas esas situaciones sí pasaron, ocurrieron en ese mismo orden y así fue como sucedieron. ¿Dejamos algunas cosas afuera del documental? Sí, tuvimos que hacerlo porque no fueron cosas muy importantes. Paul, el editor, fue muy relevante y nos ayudó a complementar, fue capaz de obtener la información que necesitábamos de todo el material de archivo, nos lo enseñó y así formaban más historia.

Así que fue algo complicado, pero al mismo tiempo es como una autobiografía, casi como si hubiera escrito mis memorias.

Perdón si hablo mucho, ¡lo siento!

En el documental hay varias entrevistas con Lorraine Carpenter, autora de un libro acerca de The Dears, titulado: “The Dears: Lost in the plot”…
Una de las razones por las que aparece en el documental es porque ella nos ha seguido casi desde el principio. Su perspectiva es muy interesante. No sé si es objetiva en tanto a la banda, pero sí dijo varias cosas que me impresionaron. Su percepción de las cosas fue sorprendente.

¿Y tomaron algunas historias del libro y las colocaron en el documental? ¿O todo es totalmente original?
Es chistoso porque el libro definitivamente entró en el documental, no directamente, pero sí fue parte de éste. También para mí fue fácil separar las cosas, pues alguien ya había escrito ese libro. No lo he leído completo, si soy honesto contigo. Cada que llego a cierto capítulo de repente considero que se vuelve difícil de leer, al menos para mí, pues es muy profundo, pero fue fácil pensar en lo que íbamos a hablar basándonos en su libro. Ella ayudó de una manera extraña y probablemente la debí poner en los créditos del final, ya que su libro definitivamente ayudó a la realización del documental.

Sí, perdón por hablar mucho, pero te dije cosas que no le he dicho a nadie…

Never Destroy Us : The Dears at Pasagüero from Paul Tom on Vimeo.



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