Asuntos Internos: ¿Cuántos policías se necesitan para agarrar a un ladrón?


El surgimiento de la policía comunitaria en diversas zonas de nuestro país


POR Staff Rolling Stone México  



El surgimiento de la policía comunitaria en diversas zonas de nuestro país

Por @José Luis Guzmán

Cuando yo era niño (dicho ésto remontándonos al Precámbrico tardío) sólo recuerdo una clase de policía: El hombre con una timba descomunal cuya arma de cargo se perdía entre los pliegues del lugar donde alguna vez existió su cintura. Enfundado en un uniforme que no sólo amenazaba con quedar destrozado a cada paso que daba, también dirigía el tránsito, ayudaba a viejitas a cruzar la calle, encueraba borrachos para aliviarlos de sus males y “mamaseaba” a cuanta servidora doméstica se ponía a su alcance. Cada Navidad, los comerciantes de la zona le regalaban sus buenos “pomos” o, ya de menos, 100 g. de queso de puerco para sus tortas. Se le conocía como “El Tamarindo”, por el color cercano de su uniforme al de los desechos humanos; sin embargo, para bien o mal, se confiaba en él.

Los tiempos están cambiado (cantaría Bob Dylan) y actualmente en México existen más de mil 600 cuerpos policiales –la mayoría preventivos– que cumplen funciones en los tres niveles de gobierno. Con tanto “poli”, uno pensaría que somos el país más seguro del mundo y que los suecos o los noruegos deben estar envidiando a nuestros heroicos policías capaces de atrapar al mismísimo Jack el Destripador. La realidad es tan abismal como la panza que se cargan.

Una encuesta realizada en 2011 reveló que una de cada dos personas que tuvo contacto con la autoridad señaló haber sido víctima de algún abuso. Entre los más frecuentes se concentraban la solicitud de dinero (59 por ciento), insultos o tratos humillantes (20 por ciento), y amenazas concernientes al levantamiento de cargos falsos (7 por ciento), para obtener información o confesión (5 por ciento) y de posible daño físico (5 por ciento). Estos resultados revelan un amplio rango de coincidencia con otras encuestas, entre ellas una realizada por el Banco Mundial, la cual señala que México tiene una de las 10 policías menos confiables en el mundo. ¡No quiero imaginar cómo es la policía en esos otros nueve países! Seguramente son como “Los Rurales” de Porfirio Díaz o los S.S. de Himmler, pero con picanas eléctricas, cuchillos largos como remos y pésimo sentido del humor.

Como una respuesta lógica (nacida de la desesperación), en cada vez más comunidades de México han surgido iniciativas de la llamada “Policía Comunitaria”. Primero en Michoacán y luego en Guerrero, Oaxaca y ahora en el sur del Estado de México, han aparecido hombres encapuchados quienes se han autoerigido como guardianes de sus comunidades. El 4 de febrero, una de estas “policías comunitarias” del poblado de Las Mesas, Municipio de San Marcos, Guerrero, baleó a un par de turistas chilangos por el mero “delito” de no detenerse en el retén que ellos habían autoimpuesto.



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