Asuntos Internos. El PRI: ¿Cuál regreso? Si nunca se ha ido


El PRI: ¿Cuál regreso? Si nunca se ha ido. Por Javier Solórzano Zinser


POR Staff Rolling Stone México  



El PRI: ¿Cuál regreso? Si nunca se ha ido. Por Javier Solórzano Zinser

Por: @Javier Solórzano Zinser

De donde venimos

El ejército a la calle…
En el mismísimo momento en que Felipe Calderón entró a Los Pinos sacó al ejército a las calles y lo mandó a Michoacán. No tenía ni 24 horas en la “silla” cuando decidió atacar un problema real heredado en su estado natal. Algo debió haber visto, intuido o imaginado Calderón que lo primero que vio fue al narcotráfico que, por lo que expresó, estaba a salto de mata.

Algunas versiones en la SEDENA argumentaban sobre el por qué de la proliferación de los cárteles y la lucha entre ellos. Las versiones que no han sido desmentidas planteaban que existían temores de que las movilizaciones de los simpatizantes de López Obrador, por la cuestionada elección, podrían provocar un caos en muchos estados abiertamente simpatizantes del tabasqueño; recordemos que la ventaja de Calderón en la dudosa elección fue un poco mayor de los 350 mil votos.

Los “cuates” de Calderón al PAN
Calderón se encerró y puso a sus “cuates” al frente del PAN, lo que provocó que se alejaran muchos panistas de viejo cuño, al tiempo que sus amigos terminaron por hacer el papelón dirigiendo el partido. Uno fue seriamente señalado por la compra de un departamento en Polanco, en tanto que el otro perdió todas las elecciones que le tocaron. Ni a cuál irle. Al final la derrota fue para el PAN, pero irremediablemente pasaba por Los Pinos, en donde no se daban cuenta o no querían darse cuenta.


Dónde andamos

La tele, ¿el gran elector?
Enrique Peña Nieto trae de vuelta al PRI. Regresa con toda la maquinaria de la mano de los medios de comunicación, señaladamente la televisión. La relación entre los gobiernos priístas y los concesionarios es estrecha e histórica. Durante aquellos años, los gobiernos del PRI otorgaron concesiones que tenían evidentemente un costo que no era sólo económico, era y es fundamentalmente político. Se ha establecido una relación de conveniencias mutuas. El desarrollo político del país no se explica sin la fuerza e influencia de los medios, como vimos de manera evidente en las pasadas elecciones. Peña Nieto ganó con votos y con la ayuda de la televisión que influye, actúa, impone y arrebata: Televisa.

Peña Nieto no va a entrar por la puerta de atrás de San Lázaro. Las condiciones en que se desarrollaron las elecciones fueron diferentes a las de 2006. Sin embargo, los desequilibrios y las circunstancias inequitativas siguen prevaleciendo. Los ciudadanos hemos demostrado con creces nuestra capacidad de movilización, organización y participación para votar, evidentemente aquí no está el problema. Las irregularidades no están necesariamente en el día de las elecciones, sino en el proceso previo y en el día después.

¿Qué tan diferente será la nueva gobernación?
La agenda de Peña Nieto está cargada. Va a tener poco tiempo para demostrar lo que ha prometido. La seguridad será el gran tema inicial. Los cambios que ha propuesto en la Secretaria de Gobernación son al mismo tiempo un mazazo para los 12 años de panismo en Los Pinos, y en particular para Genaro García Luna, Jefe de la SSP, una apuesta a futuro. Los problemas entre la PGR y la SSP por casos como el de Tres Marías ponen en evidencia la falta de cohesión y coordinación de dos instituciones claves en uno de nuestros principales dolores de cabeza, la seguridad.

Si algo ha quedado demostrado es que la SSP es una institución que no tiene empacho en llevar a efecto puestas en escena para demostrar su presunta efectividad. El caso Florence Cassez es una prueba de cómo se puede hacer un montaje el cual termina por cuestionar todo el proceso. Se le enjuició para demostrar a como de lugar su presunta responsabilidad, más que para impartir justicia.

Los cambios propuestos en gobernación no necesariamente puede ser una buena noticia. En los tiempos del todopoderoso PRI, gobernación hacía el trabajo sucio en buena parte del país. Se tejía la política pero también se perseguía y buscaba a aquellos con etiqueta de críticos. Si bien los tiempos han cambiado, la duda es si el PRI, y quienes estarán en los nuevos cargos, también han cambiado.



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