Enrique Peña Nieto, la confianza de llevar una cómoda delantera


Enrique Peña Nieto, la confianza de llevar una cómoda delantera


POR Staff Rolling Stone México  



Enrique Peña Nieto, la confianza de llevar una cómoda delantera

Por Eduardo Ruiz-Healy

Viste con elegancia: traje azul marino de excelente manufactura, camisa blanca, corbata a rayas azules y rojas, calcetines azul marino y zapatos negros bien boleados. No usa mancuernillas, lo que indica que es muy probable que su camisa la haya seleccionado del anaquel de una tienda. Luce extremadamente pulcro. Muy bien rasurado, las uñas de sus manos cuidadas. Ni un pelo de su abundante cabellera luce fuera de lugar. En sus sienes se aprecian algunas canas y, claro, luce su famoso copete que sostiene fijo en su lugar con algún gel, cera, spray u otro fijador de pelo.

La apariencia de Enrique Peña Nieto, candidato a la presidencia por Compromiso con México (PRI-PVEM), contrasta con la mía. Me peiné esa mañana pero no lo parece porque no suelo aplacar mis canas con alguna sustancia pegajosa. Traigo puestos unos jeans de mezclilla azul que compre hace unos años en el WalMart de San Antonio, camisa azul marino con cuadros blancos, y un democrático blazer “midnight blue” que me mandé hacer porque no encuentro nada de mi talla en las tiendas.

Estoy pasado de peso, pero frente a él me siento aún más gordo. Se ve fuerte y en muy buena condición física. Pienso que debo ponerme a dieta y hacer ejercicio para no verme tan mal…

Lo veo casi igual que cuando lo conocí hace poco más de siete años en el Café Balmoral del Hotel Presidente Intercontinental de la ciudad de México. Recuerdo que cuando nos presentaron me habló de usted, muy al estilo de los muy formales políticos mexiquenses. Le pedí que me hablara de tú y desde entonces nos tuteamos. Todavía no era el candidato priísta a la gubernatura del Estado de México pero su nombre aparecía en todas las listas de aspirantes.

20120113-092801_Untitled-peñaDespués de todo, había servido lealmente a Arturo Montiel y muchos lo consideraban como el delfín del entonces gobernador. Me lo volví encontrar en diversos comederos políticos, lo entrevisté varias veces durante su campaña electoral y me tocó moderar un debate organizado por el Tec de Monterrey, Campus Estado de México, en que participó junto con sus contrincantes Rubén Mendoza Ayala, del PAN, y Citlali Ibáñez (Yeidckol Polevnski), del PRD. Platiqué varias veces con él durante su sexenio en Toluca.

Atención dos cosas: Nunca perdió el control, dominó siempre sus emociones e ignoró las agresiones verbales de Mendoza Ayala; y cada vez que le tocó hablar se limitó a repetir alguna de sus propuestas de campaña, ajustándose al guión que siguió desde el primer día de ésta y le permitió alcanzar y superar al panista que al principio de la campaña lo superaba por unos 20 puntos porcentuales en las preferencias de los votantes.

De nueva cuenta me siento a platicar con él. Lo entrevisto para mi programa de radio y TV en Grupo Fórmula. Nuestra conversación se transmitió el lunes 16 de abril.

Ya llevas casi dos semanas en campaña.
Acabamos de iniciar. Estoy muy contento; verdaderamente muy contento y, sobre todo, muy comprometido con México. Es una campaña en la que quiero privilegiar el compromiso con los mexicanos para dar solución a sus principales problemas: Primero, combate a la inseguridad y devolver a los mexicanos seguridad, tranquilidad y paz; segundo, generación de empleos, y eso significa crecer económicamente; tercero, más y mejor educación, y cuarto, combatir de fondo y de verdad a la pobreza. Sólo en estos últimos cinco años ha crecido el número de pobres a 12 millones de mexicanos. Entonces, ahí están los grandes retos. Estoy diciendo cómo lo voy a hacer, y estoy asumiendo un compromiso mediante una fórmula que me parece da un mínimo de certidumbre a la sociedad a la que te propones servir; ésta es, firmando los compromisos. Esa fue la fórmula en el Estado de México, la cual dio transparencia.

Pegó mucho…
Por lo menos dio transparencia. Mira, hay que reconocer que los políticos están muy desprestigiados…

¡No! ¿Quién dice eso?
…que los políticos no generan la confianza que debieran y hay un desprestigio de la política.

¿Lo sientes tú con la gente que se te acerca?
Al contrario. Veo hoy, en esta etapa, una confianza mayoritaria de amplios sectores de la sociedad que quieren un cambio y quiero ser esa opción con rumbo y responsabilidad. Un cambio que asuma compromisos específicos. Porque ya se ha hablado de cambio, pero el tema es: ¿hacia dónde va éste? Y aquí quiero señalar claramente a dónde vamos, cómo lo voy a hacer, para que mañana la propia sociedad mida y evalúe el desempeño de un gobierno en el que aspiro estar.

Estamos hablando de los problemas de la inseguridad, de la educación, del desempleo, de la pobreza; son problemas inmensos. No se pueden resolver en un sexenio. Se tienen que dejar las bases de solución, sólidas e institucionalizadas.
Tienes que ir más allá de sólo las bases y, como bien señalas, son temas complejos. Parecieran los problemas de siempre, pero detrás de ellos hay compromisos específicos que asumir y que atender en los siguientes años, en los inmediatos. Tenemos que crecer económicamente. ¿Cómo vamos a generar más inversión? ¿Cómo vamos a generar más empleos?…

Cuando se está cayendo el empleo…
Con infraestructura, con crédito para los emprendedores, con facilidades para que el gobierno los apoye, microempresarios, pequeñas empresas. Apoyar el crecimiento regional; no puede ser que el crecimiento y las oportunidades se concentren solamente en algunas partes del país; tiene que haber un desarrollo regional en todo México. Hay que aprovechar las ventajas que México ofrece en sus distintas regiones al mundo. Hay zonas que tienen una vocación turística que no está suficientemente aprovechada. Hay zonas que permiten que por su belleza, sus paisajes y su gente, se pueda detonar ahí industria turística y algún otro tipo de actividad o de industria, y esto hay que aprovecharlo.

Sí, no todo es playa, nuestro país es muy grande…
No todo es playa y hay que darle impulso a las vocaciones naturales que tiene nuestro país.

Vamos a la inseguridad, porque es lo que a todo el mundo nos tiene preocupados, aunque en el DF y la zona metropolitana estamos más tranquilos. ¿Cómo resuelves este problema? Esto va a tomar un buen tiempo.
Podrá tomar tiempo pero, sin duda, tenemos que dar señales claras de mayor eficacia en el combate a la inseguridad.

¿Cuáles serían estas señales?
Lo primero, evidentemente, es que la gente se sienta tranquila, que disminuya la violencia que lamentablemente se desata en el país. Hay un saldo de 50 mil muertos que ha dejado una estela de violencia. Así que, evidentemente, el primer reto que tiene el gobierno es disminuir sensible y notoriamente esta violencia que se ha desatado.

¿Cómo le harías?
Yo daría tres grandes acciones: Primero, prevención del delito. ¿Cómo previenes que se cometa el delito? Generando oportunidades para los jóvenes. Tienes que darles educación y oportunidades de empleo. Hay que trabajar mayoramente en la prevención, generar espacios públicos para actividades recreativas. Propongo y asumo el compromiso para impulsar las jornadas completas en las escuelas y dar más tiempo a nuestros jóvenes de estar en la escuela, con mayor permanencia para que cubran otra currícula; actividades recreativas, culturales, deportivas, inglés, computación…

Más tiempo en el aula que en la calle…
Sí. Todas estas son acciones preventivas. Y la más importante, como acción preventiva, es crecer económicamente. Si tú no das oportunidades a los jóvenes para que tengan un empleo digno y de calidad, difícilmente vas a poder, realmente, combatir esto. Segundo, necesitamos, profesionalizar nuestra policía; creo que ha habido avances, pero tienen que ser mayores y tiene que haber una mayor colaboración que, me parece, ha sido insuficiente entre el gobierno federal y los otros niveles de gobierno. Finalmente, una reforma judicial para que realmente se tengan mayores avances en la administración de justicia. No puede ser que, de quienes cometen un delito, solamente 2%, dos de 100, tengan una condena…

La entrevista Rolling Stone

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