Enrique Peña Nieto privatiza el agua “para protegerla”


El mandatario mexicano firmó diez decretos que ponen en riesgo las cuencas del país.


POR Jovel Álvarez  



Foto: Edgar Alberto Domínguez / Creative Commons

El momento parecía soñado: la atención mediática estaba en las campañas. Días más tarde las lágrimas de alegría aflorarían en el rostro de todos los mexicanos tras el gol de la selección, mientras en Los Pinos, Enrique Peña Nieto firmaba los decretos que permiten la concesión de 300 cuencas hidrológicas a empresas privadas.

Se trata de diez decretos promulgados por el mandatario que levantan la veda para la explotación de cuencas nacionales, que ahora podrán ser utilizadas por la industria minera, el fracking, la extracción de hidrocarburos, la industria inmobiliaria y turística durante un periodo de hasta 50 años. La anterior no es una movida menor, pues se trata del 55% de las aguas del país.

Ante este golpe por parte del gobierno, sectores agrícolas preparan amparos que impidan la implementación de las concesiones firmadas por Peña Nieto. El cinismo de la medida alcanzó niveles impensados, pues fue promulgada el pasado 5 de junio, en el marco del Día Mundial del Medio Ambiente. Tras la firma, Rafael Pacchiano, secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales celebró el acontecimiento, mismo que calificó de “uno de los legados más importantes” de Peña Nieto. Aunado a esto, los territorios a los cuales fue levantada la veda ahora son llamados “zonas de reserva”, término posiblemente ideado para confundir y ocultar las verdaderas implicaciones de los decretos.

La Comisión Nacional del Agua aseguró que esta decisión del presidente “de ninguna forma otorga beneficios para ningún particular, por el contrario, permitirá preservar el medio ambiente y garantizar el agua para el consumo de 18 millones de habitantes que aún no nacen, en una proyección a 50 años”.

En un país obligado a consumir el líquido vital de garrafones —ya pertenecientes a empresas privadas— resulta inaceptable que el gobierno decida arbitrariamente conceder a grupos de conveniencia el control de cuencas hasta hoy protegidas.

Desde 2010, la Organización de las Naciones Unidas incluyó en la lista de derechos humanos el acceso al agua potable. Bien sabemos que el gobierno de Peña Nieto no ha sido amigo del respeto a los derechos que ostentamos como ciudadanos —de ejemplos podríamos hacer un gran listado—, pero parece increíble que a sólo meses de dejar el poder pretenda vulnerarnos nuevamente.

¡Ya ni el agua es libre en este país!



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