La mortal adicción de la industria de las armas


Los fabricantes de armas de fuego apuestan su futuro en el armamento de tipo militar usado en Newtown y Aurora, Estados Unidos


POR Staff Rolling Stone México  



Los fabricantes de armas de fuego apuestan su futuro en el armamento de tipo militar usado en Newtown y Aurora, Estados Unidos

Por: Tim Dickinson

Para los fabricantes de armamento, la lucha política por las armas de asalto y de alta capacidad tiene que ver –más que las ganancias económicas– con la militarización del mercado y representa una oferta desesperada de los productores por levantar un negocio que cae en picada. El mercado de las armas de cacería tradicionales, que alguna vez fue confiable, se ha ido por el barranco. Para adaptarse a este desplome, la industria armamentística ha adoptado una estrategia de negocios que le pide colocar las armas bélicas preferidas por asesinos como Adam Lanza y Jared Lee Loughner en las casas y fundas de tantos norteamericanos como sea posible.

“No te están vendiendo el rifle de cacería o la escopeta de tu papá”, dice Josh Sugarmann, director ejecutivo del Centro de Políticas para la Violencia, uno de los principales organismos de control de la industria. “Venden armas creadas por militares”. En 2008, las escopetas, los rifles y otras armas tradicionales de cacería conformaban la mitad de todas las ventas de armas a civiles en Estados Unidos, según documentos del SEC (U.S. Securities and Exchange Commission) –un negocio dinámico. Hoy en día, las armas de cacería representan menos de la cuarta parte del mercado, y la industria de la cacería prevé una caída de 24 por ciento en sus ingresos para el año 2025. Los fabricantes de armas están del lado equivocado de la curva demográfica que obsesiona al Partido Republicano. Su cartera de clientes tiene demasiada gente mayor, blanca, masculina y del sur de EE UU. Según Gallup, 61 por ciento de los hombres blancos en el sur son dueños de armas de fuego. En todo el país, sólo 18 por ciento de los latinos poseen armas. “Los hombres blancos se están avejentando y muriendo”, dice Sugarmann. Inundar el mercado con armas de batalla, dice, “es un esfuerzo por encontrar algo nuevo y brillante para venderles”.

Por el momento, esa estrategia paga atractivos dividendos. El comercio de pistolas han aumentado 70 por ciento desde 2008, lo que representa un aproximado de $1,500 millones de dólares en ventas el año pasado. Las pistolas poderosas –de marcas como Beretta, Glock y Ruger– han remplazado a las tradicionales armas de cacería y se han convertido en la principal fuente de ingresos de la industria. Las ganancias obtenidas por vender rifles de asalto crecen todavía más rápido –se duplicaron en los últimos cinco años, alcanzando los $489 millones de dólares. Los márgenes de ganancia rimbombantes se han vuelto la norma: Los principales fabricantes de armas disfrutan de obtener ganancias de 30 por ciento o más. Los fabricantes de municiones también se jactan de ser gorditos y felices. Y no es para menos: Entusiastas de AR-15 presumen de poder disparar hasta 400 balas en 60 segundos. Si vemos que cada bala cuesta alrededor de 50 centavos de dólar, entonces estas personas disparan $200 dólares en balas por minuto. Una generación atrás, más de la mitad de los hogares en EE UU tenían un arma. El día de hoy, es apenas uno de cada tres. Los jóvenes de ahora, en particular, no comparten el amor de sus padres hacia las armas de fuego: Menos del 20 por ciento de los estadounidenses nacidos después de 1980 dicen tener un arma en casa.

Para sobrevivir, y mucho menos prosperar, los fabricantes de armas buscan fervientemente abrirse camino en demografías poco convencionales; timar a los portadores de armas a que agranden sus arsenales, y sacar provecho de las demandas de los mercados negros. Se puede aprender mucho sobre una industria al observar a quién apuntan para buscar ganancias.

1. Enganchar a los niños

Para acelerar el crecimiento, la industria armamentística vende pistolas de forma agresiva a los niños tan jóvenes como las víctimas masacradas en Newtown. “Para el momento en que los niños alcanzan el quinto grado, o incluso antes, ya están fascinados con los videojuegos, los deportes organizados u otras actividades”, dijo Bud Pidgeon, presidente de la Alianza de Deportistas de EE UU que, junto con la Asociación Nacional del Rifle y otros tres prominentes grupos de armas, supervisa Families Afield.

En menos de una década, Families Afield ha empujado para que más de 30 estados tiren por la borda los reglamentos que protegen a los niños de las armas –eliminando las restricciones de edad en la expedición de licencias para cazar o el requisito de que los niños tomen un curso de seguridad en el uso de las armas antes de salir a cazar con papá. La seducción de los jóvenes va mucho más allá de la cacería. MidwayUSA, la megatienda de municiones en línea, es especialmente agresiva con la promoción del uso de armas entre jóvenes, con el patrocinio de eventos como un día nacional para llevar a tu hija al campo de práctica, para “niñas de 6 años en adelante”.

Las personas principales de la industria también apoyan a una revista llamada Junior Shooters –sobre armas, para niños hasta de 8 años. La revista tienta a los anunciantes con la promesa de llegarle a “¡la próxima generación de pistoleros y votantes!”. Muchos de sus artículos son escritos “por niños, para niños”.

2. Seducir a las mujeres

Los fabricantes de armas están muy preocupados por la brecha de género. Sólo 15 por ciento de las mujeres en Estados Unidos son dueñas de un arma –la tercera parte de la cantidad de hombres que poseen una. Para la industria, las mujeres no sólo son clientes con mucho potencial en su propio derecho, sino también guardianas del codiciado mercado infantil. La industria de la cacería vive bajo el lema: “Si enseñas a un hombre a cazar, él saldrá a cazar. Si enseñas a una mujer a cazar, toda la familia sale a cazar”.

Para llegar a las mujeres urbanas y suburbanas, los fabricantes han adoptado una estrategia de marketing doble. Por un lado, feminizar las armas al vestirlas de color rosa intenso. Por otro, venderles armas poderosas a las mujeres como la única protección segura contra los predadores sexuales violentos.
GunGoddess.com vende un kit para disimular un arma de asalto con una cazoleta, mango y culata rosas –con lo que una AR-15 queda convertida en algo que parece salido de una convención de Hello Kitty (el mismo vendedor también ofrece una amplia gama de artículos para pequeñas armas, desde bolsas de mano con compartimentos ocultos para pistolas, hasta la “funda bra” de Flashbang).

Cuando no embellece las armas para las mujeres, la industria acecha sus miedos. Laura Browder, autora de Her Best Shot: Women and Guns in America, ha descrito el anuncio arquetípico para un arma: “La policía no anda ni cerca; depende de una mujer sola deshacerse de los amenazantes ‘predadores’ sexuales de la ciudad”.



comments powered by Disqus