Los fantasmas de Meade


La corrupción del gobierno de Peña Nieto parece haber cavado un hoyo alrededor de su candidato.


POR Jovel Álvarez  



Foto: Facebook José Antonio Meade

Más allá del margen que el puntero en las encuestas logró sacar a los dos candidatos que le siguen en las preferencias, el aspirante del Partido Revolucionario Institucional lidió durante este proceso electoral con el fantasma de un gobierno ineficiente y un partido profundamente corrupto.

En numerosas pláticas sobre política –propias de este periodo electoral– me he dado cuenta de que cada vez menos dudan de la entereza moral de José Antonio Meade Kuribreña. Su equipo parece haber conseguido con efectividad que se le viera como una oveja en medio de lobos, pero es justamente esta jauría a su alrededor la que hace que el país dude de la independencia que tendría el primer candidato no militante del PRI, en caso de llegar a la presidencia.

A esto debemos sumarle la deleznable participación del político en el llamado “gasolinazo” y las acusaciones en su contra por la presunta implicación en los casos de corrupción de Odebrecht.

En entrevista con Martha Debayle, Vanessa Rubio, coordinadora de campaña de Meade, afirmó que en México “somos más los buenos”, y agregó que el interés de su campaña es que quienes hayan cometido actos de corrupción sean castigados con la mayor severidad.

Sin embargo, la lengua del candidato parece estar atada para criticar al actual gobierno y desmarcarse de los actos de corrupción que desbordaron las portadas de los periódicos en este sexenio.

Por ahora, el principal apoyo que ha conseguido José Antonio Meade es el empresarial, pues ayer, 25 de junio, magnates de diversos ámbitos expresaron públicamente su apoyo al candidato de la coalición Todos por México.

Seguridad, corrupción y pobreza. Esos son los tres ejes de la campaña priísta.

El logro más importante del candidato ha sido entrar en una disputa real por el segundo lugar, posicionándose en algunas de las últimas encuestas por encima de Ricardo Anaya.

Tanto en el PRI como en el PAN el principal argumento de campaña ha sido alejar del poder a Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo, ese punto de convergencia no bastó para que se estableciera una alianza electoral que combatiera de forma competitiva a quienes ellos consideran el peor enemigo de México.

Si algo ha caracterizado los procesos electorales en este país es lo poco predecibles que son. Todo podría pasar. Planteemos un escenario que se ve imposible, pero que muchos añoran atestiguar: Meade gana. Si el PRI sigue en el poder ¿será capaz el presidente de redimir una estructura que parece estar podrida?



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