Asuntos Internos: México, Tierra de fosas


Narcofosas: Tan sólo la punta del iceberg de la enorme problemática que enfrenta el estado mexicano. Por Sanjuana Martínez


POR Staff Rolling Stone México  



Narcofosas: Tan sólo la punta del iceberg de la enorme problemática que enfrenta el estado mexicano. Por Sanjuana Martínez

Leticia Hidalgo Rea camina entre las tumbas. Trae el corazón encogido, el alma rota. Le tiemblan las manos por los nervios. Desde hace tres años, cuando un comando de la policía de Escobedo, Nuevo León, secuestró a su hijo, la incertidumbre se instaló en su vida

Por @Sanjuana Martínez

El último secreto a voces es que en el cementerio Jardín Español, ubicado al sur de Monterrey, hay fosas clandestinas que la autoridad se niega a abrir: “Yo busco vida, la de mi hijo con el corazón latiendo, o la mía, al encontrarlo en una fosa. Nuestros hijos nos están esperando. Quizá nos estén gritando desde las mismas fosas. Tenemos que buscar nuestras propias fosas”.

Efectivamente, en la parte trasera del cementerio hay fosas abiertas, ataúdes oxidados, restos de leña. Es una zona convertida en basurero. Las tumbas aledañas están abiertas, saqueadas. Los testimonios recabados hablan del ingreso nocturno de camionetas para sepultar cuerpos de forma clandestina: “Estar recorriendo estas zonas buscando fosas nos mutila el alma. Se nos desborda el corazón. Pensar que mi hijo puede estar aquí es algo que me sigue matando poco a poco. Es como si me estuvieran cortando un pedazo de mi cuerpo”.

Camina lento, un poco desorientada, buscando algo que no quisiera encontrar. Una necesidad de certeza la obliga a continuar. Levanta tablas, mueve tierra, busca señales. Quiere saber dónde está Roy. Tenía 18 años cuando se lo llevaron y desde entoncesno hay un sólo día que no piense en él, que no lo busque, que no haga algo para rescatar su memoria.

En el camino por la búsqueda de los desaparecidos en México (30 mil según el gobierno y 300 mil según organizaciones no gubernamentales) se fue encontrando con otras mujeres, madres con el mismo dolor. Con enorme entereza fundó la organización Lupa (Lucha por Amor, Verdad y Justicia) integrada ahora en Fundec (Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos de Coahuila), sección Nuevo León.

Ciencia forense
En su peregrinar por policías, cuarteles militares, ministerios públicos y anfiteatros han pasado por el dolor de hacer recorridos por las zonas de fosas clandestinas: “Lo hacemos con tristeza y desesperación. Es muy lacerante para la sociedad y para las víctimas hacer esto. En cada hallazgo de fosas nos siguen hiriendo de muerte”.

Ellas conocen las entrañas del monstruo. Saben que el sistema no funciona. Que nadie está buscando a los desaparecidos. Las pesquisas sólo son en papel. Y ante la indolencia del Estado, la falta de un banco nacional de ADN, la ausencia de protocolos para el tratamiento de fosas clandestinas y la ineptitud institucional, las madres de los desaparecidos han decidido tomar el control del asunto.

“No tenemos más tiempo para quejarnos”, dice con aplomo Leticia Hidalgo. Explica que se han organizado para crear un banco nacional de ADN a fin de cruzar los datos con los miles de cadáveres sin identificar depositados en fosas comunes.





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