Morena (Country) Club por Gabriela Warkentin


Morena (Country) Club por Gabriela Warkentin


POR Staff Rolling Stone México  



Morena (Country) Club por Gabriela Warkentin

Daba un no sé qué pensar en pertenecer, portar una cachucha del mismo color, caminar por las calles en formación impenetrable (a la Tarantino en versión fresa), sentir la identidad desbordada en cada costura adolescente. La foto en su exquisitez, ¡sí señor! Pero la realidad se diluyó. La pandilla no pasó de unos intentos de reunión: Ni nos pusimos de acuerdo (cada quien entendía algo diferente por “formación impenetrable”), y luego fuimos tomando carril y camino hacia otros lares. Eso sí, armar colegialidades siempre se quedó ahí en el horizonte.

Me imagino que algo así cruzó la mente de Andrés Manuel López Obrador cuando se dijo a sí mismo: “¿Por qué no? Caminar en formación impenetrable es técnica ya dominada, en el marco del espíritu de cuerpo de las almas que se suman. Siempre las que están del lado bueno de la luna”. Así que: Pasos acá y allá, coqueteos con éste y otro partido, ¡zaz! Aparece la MORENA en el escenario. No la del Tepeyac, que esa tiene casa propia y amores compartidos con los mexicanos de todos los colores. Pero sí una MORENA de amplia vocación: El Movimiento de Regeneración Nacional, que desde una izquierda mítica (y a veces mística), o desde unos planteamientos también de renovación moral, busca retejer el horizonte perdido de una nación secuestrada por los “peleles” y las “mafias del poder”.

Podría pensarse que lo menos necesario para México es otro partido político. Ya eran varios, y parió la abuela. No muy prestigiados, por cierto, pero ahí están, en sus coloridos diversos y ambiciones compartidas. Fundar entonces MORENA, ya no como movimiento sino como partido político, parecía un balazo en la pata descalzada. Algunos argumentaban que parecía también capricho. Pero bueno, de caprichos se alimentan los mejores postres.



comments powered by Disqus