Pyonyang aconseja a extranjeros salir de Corea del Sur


Continúan las amenazas de Corea del Norte a Corea del Sur


POR Staff Rolling Stone México  



Continúan las amenazas de Corea del Norte a Corea del Sur

La estrategias de comunicación de Corea del Norte no dejan de sorprender con anuncio tras anuncio, los cuales carecen de fundamento. Ahora Pyonyang ha aconsejado a extranjeros que se encuentren en Corea del Sur que evacuen el país para no salir afectados cuando “estalle la guerra”. El anuncio fue realizado por el Comité de Paz de Asia Pacífico Norcoreano. Por si las dudas, Japón desplegó en el centro de Tokio misiles Patriot para derribar cualquier proyectil que pueda ser disparado por el norte y penetre en su territorio.

El comunicado desplegado por la agencia norcoreana KCNA también incluye a embajadas que se encuentren en su territorio, pues “a partir del miércoles no podríamos garantizar su seguridad en caso de conflicto”. Sin embargo ninguna embajada ha abandonado Pyonyang, y el gobierno de Seúl no ha aconsejado a sus ciudadanos que salgan del país. Los expertos creen que la advertencia de Pyongyang a los extranjeros para que se vayan de Corea del Sur está destinada a mantener la tensión de la crisis e intentar provocar ansiedad en los mercados y las compañías extranjeras.

Pyongyang no ha dado señales de haber movilizado a su ejército, compuesto por 1,2 millones de personas, lo que indica que las continuas advertencias pueden estar dirigidas en buena medida al consumo de su propia población, con objeto de reforzar la imagen de su joven líder, Kim Jong-un.

La tensión en la península coreana ha recibido la atención de líderes de todo el mundo. El presidente chino, Xi Jinping, dijo el domingo, sin nombrar a ningún país, que “no debe permitirse a nadie arrastrar a la región ni al mundo entero al caos por intereses egoístas”, mientras su homólogo ruso, Vladimir Putin, ha advertido que las hostilidades podrían degenerar en un cataclismo peor que el desastre nuclear de la central de Chernóbil, en 1986.

Fuente: El País



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