Reunión de egos suavizados: Kim Jong-un y Donald Trump


Se trata del primer encuentro entre un líder norcoreano y un presidente estadounidense en una historia de escabrosas relaciones bilaterales.


POR Jovel Álvarez  



Fotos: Wikimedia Commons.

Lo que hace solo un año parecía impensable ha sucedido esta mañana en Singapour. El presidente que había prometido “fuego y furia” contra Corea del Norte se reunió con un irreconocible Kim Jong-un, cuyos motivos para un cambio de actitud tan radical siguen siendo motivo de especulación.

El líder norcoreano y el presidente estadounidense, Donald Trump, se encontraron en la isla de Sentosa para revalorar la relación entre ambos países. El encuentro duró cuatro horas que se dividieron en un encuentro a solas, otro con sus delegaciones y una comida oficial. El contenido del acuerdo que regulará el acercamiento entre Estados Unidos y Corea del Norte debía permanecer en secreto. Sin embargo, alentado por la costumbre de mostrar en alto todos los documentos que firma, Trump dejó a la vista ante miles de cámaras los puntos pactados.

El escrito está formado por cuatro puntos. Los países se comprometen a establecer relaciones con un deseo de paz y prosperidad para ambas naciones. Además, Corea del Norte expresó su “firme e inquebrantable” compromiso con la completa desnuclearización de la península, mientras que Estados Unidos se comprometió a garantizar la seguridad del régimen. Los mandatarios acordaron también la recuperación de los restos de los prisioneros de Guerra y de los desaparecidos en combate durante la Guerra de Corea.

Kim Jong-un ha destacado que el camino para llegar a las conversaciones “no ha sido fácil” y que ambos mandatarios han tenido que sortear numerosos obstáculos y prejuicios para reunirse. “Acordamos un compromiso histórico y dejamos atrás el pasado. El mundo verá un cambio grande”, agregó el mandatario.

Pese a los puntos acordados durante esta reunión, lo cierto es que no hay una hoja de ruta concreta ni siquiera un calendario que permita prever medidas a corto o mediano plazo.

Por ahora, el gran ganador de esta reunión fue Kim Jong-un, quien dio un paso más en el camino que ha emprendido en busca del reconocimiento de la comunidad internacional a su régimen. Ello, sin embargo, no borra las serias acusaciones por violaciones a los Derechos Humanos que han pesado sobre Corea del Norte desde la Guerra Fría.

El mandatario estadounidense afirmó ante la prensa que invitaría a Kim a la Casa Blanca y antes de despedirse aprovechó para presumir al líder norcoreano el interior de su limusina blindada, también llamada “La Bestia”.



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