Se destapa el lado oscuro de WikiLeaks


Alex Gibney destapa el lado oscuro de WikiLeaks en el documental ‘We Steal Secrets: The Story of WikiLeaks’.


POR Staff Rolling Stone México  



Alex Gibney destapa el lado oscuro de WikiLeaks en el documental 'We Steal Secrets: The Story of WikiLeaks'.

El cineasta Alex Gibney, desafía la ortodoxia izquierdista, incluyendo al colectivo ‘hacker’ activista

Por Jon Dolan

El director Alex Gibney, se convirtió en uno de los favoritos de la izquierda, gracias a comprometedores documentales como Los juicios de Henry Kissinger de 2002 y el ganador del Oscar en 2007, Taxi al lado oscuro. El cual cuenta la historia de un taxista afgano que fue asesinado a golpes en Estados Unidos, mientras estaba detenido. Pero cuando presentó su nueva película, We Steal Secrets: The Story of Wiki- Leaks en el festival de Sundance de este año, obtuvo una respuesta diferente. “Había un hashtag en Twitter: #FuckAlexGibney”, comenta.

Los detractores son fervientes partidarios de Julian Assange, fundador de WikiLeaks, que ven al nómada hacker de cabello blanco, como un Gandalf anárquico que lanza golpes en contra del aparato de seguridad después del 9/11. (En 2010 WikiLeaks, liberó documentos clasificados de seguridad y diplomacia del gobierno estadounidense obtenidos de manera ilegal, lanzando a Julian Assange a la fama internacional). Pero el Assange que se muestra en Robamos secretos, es un personaje más oscuro. “Él se imaginó en una película de espionaje”, dice Gibney, “creo que eso es lo que la gente todavía no ha considerado”.

Alex Gibney trabajó en la película mientras los eventos alrededor de WikiLeaks se iban revelando. Assange está huyendo de las autoridades suecas bajo cargos, no relacionados, de violación (los intentos de Gibney por obtener una entrevista con él son como una película de acción dentro de otra); el soldado de primera clase, Bradley Manning, fue el analista militar de inteligencia que filtró los documentos a WikiLeaks, y que espera su juicio en la base militar Leavenworth, en Kansas. “Fue algo así como montar la cola de un dragón, es una bendición y una maldición a la vez”, dice Gibney. “Usualmente la gente opta por no hablar, lo que trae muchos problemas de practicidad”.

Dentro de esos problemas está el reconstruir una narrativa que prácticamente sucedió en Internet. Gibney y su equipo, atravesaron un exhaustivo proceso de prueba y error al intentar presentar una compilación de los contenidos en los documentos filtrados, y la inmediatez de las conversaciones electrónicas que llevaron al arresto de Manning en el 2010. “Cuando Eugene Jarecki y yo estábamos haciendo Los juicios de Henry Kissinger, Eugene quería mostrar todos los escritos en el filme, y yo dije, ‘Por Dios, eso es completamente no cinematográfico’”, recuerda. “Bueno, ahora cambié completamente mi punto de vista con respecto a eso, es completamente cinematográfico. Trasmite la sensación de que estás en la sala, la sala de chat en este caso”.

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