La selva que creció de la noche a la mañana


Platicamos con Sotomayor, el dúo conformado por los hermanos Raúl y Paulina.


POR Erich E. Mendoza  



Muchas veces me da la impresión de que en México no solemos decir las cosas 100% como son, por miedo a que la gente no las entienda o sencillamente las entienda mal. Y creo que en el aspecto musical esto sucede demasiado, sobre todo cuando se trata de proyectos que de un momento a otro, alcanzaron cierto nivel de fama y explotaron en los escenarios más privilegiados del país.

¿Cómo logra una banda hacer esto? ¿Cómo un proyecto surge de la nada y de repente ya se encuentra tocándolo todo?

Sotomayor es un nombre que probablemente ha sido cuestionado por esta misma temática miles de veces. Y aunque la mayoría del tiempo la gente atribuya su éxito al enorme trabajo de management que se ha podido realizar, el público olvida que Raúl y Paulina (hermanos quienes le dan vida a esta selva de sonidos) han pagado el precio de nacer emergentes, crecer como músicos y atravesar todas y cada una de las trampas que este escenario mexicano suele aportar con Beat Buffet.

En resumen, Sotomayor no nació de la noche a la mañana y cada paso que han dado, ha sido tan difícil, sufrido y cansado, como exitoso, benéfico y producente. Y es que al final, este es un capítulo en sus vidas donde tras haber vivido todo lo necesario en proyectos pasados, ahora desarrollan un nuevo concepto mucho más maduro, preciso y establecido. Uno que hable más por sus creencias, y se exprese más a su manera.

Hoy, el camino no es ni será fácil. Así que a poco más de un año de haber debutado en el Vive Latino, y comenzado un nuevo camino rumbo a distintos paisajes sonoros, me pareció prudente acercarme a Raúl y Paulina para encontrar los distintos matices que vivir en un proyecto como Sotomayor, puede ofrecer con cada canción nueva y cada aventura por enfrentar:

Honestamente siento que son un proyecto que se formó de un momento a otro y reventó tan rápido como apareció en un Vive Latino. Para ustedes, ¿cómo ha sido vivir todo el proceso de formar parte de algo tan veloz como Sotomayor?

Paulina: Para ambos es algo que no esperábamos tan rápido. Lo que sí, es que estas canciones desde que se estaban realizando sabíamos que era algo que iba a gustar mucho. Nosotros no parábamos de escucharlas. Sí, efectivamente fue muy rápido el crecimiento. Pensamos que si algo puede ofrecer Sotomayor a nuestros ojos y oídos es algo fresco. Hay un montón de bandas increíbles en México, pero somos un país más rockero, más alternativo. Creo que por eso la aceptación ha sido muy digerible. Es a veces hasta abrumador porque te hace sentir que si así es tu comienzo, tienes que bajar muy bien tu siguiente full o poker. Y es justo en lo que se está trabajando actualmente. Pero sabemos que siempre hay que mejorar y chambear más como proyecto y claro, seguirnos divirtiendo.

Raúl: Para mí es increíble escuchar que seamos un referente y que a tan poco tiempo de existir, seamos una banda importante dentro y fuera del país. ¡La verdad se siente bien bonito! Pero como dice Pau, lo importante más que el proyecto es la música, lo que queríamos era hacer música que pudiera pasar a la historia, que puedan pasar los años y la gente lo siga descubriendo, creo que eso es lo que hace a las bandas grandes, y es bien padre ver que en nuestro caso nuestras canciones tuvieron ese impacto.

Siento que a pesar de todo, sigue siendo un poquito necesario mencionar a Beat Buffet cuando hablamos de Sotomayor. No porque musicalmente tenga que estar relacionado, sino porque en lo personal, creo que mucho del apoyo a Sotomayor surge de una cierta melancolía por Beat Buffet. ¿Ustedes lo creen o han visto así?

Raúl: Pues la verdad creo que no. Beat Buffet obviamente fue algo muy importante para mí, fue el proyecto al que le dediqué gran parte de mi vida, al menos toda mi juventud, y pasaron cosas increíbles con Beat Buffet y conocimos a mucha gente, pero no creo que el medio haya decidido apoyar a Sotomayor por eso. Incluso creo que Beat Buffet ha jugado en contra nuestra, porque tiene un sonido muy diferente a Sotomayor, y al menos lo veo en los fans de Beat Buffet, ellos quieren a Beat Buffet y no a una banda nueva. Creo que el camino fue fácil para Sotomayor no porque ya tuviéramos influencia, sino porque sabíamos cuál era la estrategia. Con esto me refiero a que yo ya tenía experiencia sacando un disco, moviéndolo, ya sabía a qué personas lo tenía que dirigir, ya sabía cuáles eran los pasos a seguir, y supimos tomar ese camino.

Hablando del sonido y la diferencia entre Sotomayor y Beat Buffet, honestamente no creo que ni Sotomayor vaya a mantener un mismo sonido del primer material al segundo. A lo que voy, es que ambos tienen esta necesidad de innovar y estar cambiando y explorando cosas nuevas, así que me gustaría saber cómo evolucionará esa selva de sonidos que establecieron con ‘Salvaje’, ahora que han viajado al extranjero, han tenido tiempo de crecer y han hasta grabado en estudios de talla internacional.

Paulina: No cambiarán tanto los sonidos selváticos. De hecho cada vez hay más locura y más xilófonos, marimbas, kalimbas y demás elementos que se suman a lo nuevo. Aparte de que son canciones más arriesgadas. En Londres tuvimos la oportunidad de rentar un estudio y experimentar 4 canciones nuevas, Raúl ya tenía unas maquetas armadas y Edi puso “la magia”, esa magia es el estimadísimo “Rhodes”, en todas las canciones suena increíble, pudimos grabar baterías que sonaban extremadamente dubs, y creo todo ese material puede ser muy interesante. A todos los lugares a los que hemos viajado, nos han ofrecido la oportunidad de conocer a artistas y a músicos que están llenando nuestros oídos de información extremadamente valiosa y te hace sentir que la forma en la que recibimos la música, es como cuando vas por un helado y quieres disfrutar hasta esa última raspada al vasito. Ha sido maravilloso poder conocer nuevos sonidos y proyectos que te hacen querer hacer más música.

Raúl: Creo que la banda ha madurado mucho desde nuestro primer show. Sobre todo en el tema percusivo. Pau y yo somos percusionistas, y creo que es algo que no explotábamos del todo en nuestros primeros shows, y es algo que hemos ido mejorando, además de que extrañamente resulta ser lo más atractivo de nuestro show para los extranjeros. El disco nuevo creo que es muy arriesgado, porque no quisimos repetir la fórmula. Sabemos que hay un sonido que nos caracteriza, pero queremos experimentar cosas nuevas dentro del universo latino. La verdad es muy difícil hacer un segundo disco que pueda estar a la par del éxito del primero y que pueda seguir sorprendiendo a la gente, pero no somos una banda que se conforme con lo ya ganado, nosotros queremos seguir construyendo y seguir demostrando que nuestro proyecto vale la pena.

Y ahora que mencionan a Londres, ¿cómo fue para Sotomayor el explorarse a sí mismo fuera de este país? Creo que era obvio que en cuestión de meses llegarían al extranjero porque al debutar en un Vive, las metas se vuelven más altas. Los objetivos más lejanos. Sin embargo, ¿qué nos pueden compartir de esta experiencia?

Paulina: Es increíble ir a otro país y compartir tu música. Te llena de euforia. Y es súper curioso que a pesar de que no conocen tu música les encanta escuchar cosas nuevas. Nos pasó que en los días que estuvimos allá pudimos ir a varios bares con el pretexto de “la chela”, y al lugar al que entraras había una banda buenísima tocando. ¿Y lo mejor? ¡De todo tipo! Electro-pop, jazz, reggae, cumbia, rock, folk. Hasta en las calles o en el metro notabas la importancia de darle difusión y cultura al país. Eso es algo que apreciamos cada instante que pasamos por allá.

Raúl: Ir a Europa fue fabuloso. Hemos tenido mucha suerte porque en poco tiempo hemos podido sacar nuestra música a muchos lugares, como lo fue Colombia y como lo fue apenas hace unas semanas Estados Unidos. Viajar es muy valioso para un artista por muchas razones. Creo que primero está el tema del descubrimiento de nuevas escenas. Como dice Pau, en Londres era abrumador entrar a un bar y escuchar música increíble en todos lados, y abrir una agenda y ver que al mismo tiempo estaban tocando Four Tet, Hot Chip y Chili Gonzalez a solo unas cuadras de donde estas. Cuando sales a tocar siempre conoces a otros músicos, y es muy importante el intercambio intelectual que ocurre cuando compartes escenario con otras bandas. Y algo que fue muy importante para nosotros en estos viajes fue ver la posición real de tu banda en el mundo musical.

En SXSW nos pasó muchas veces que nos acercábamos a hablar con gente y les presentábamos nuestra banda, ya sabes “Hola tengo una banda que se llama Sotomayor, hacemos música electrónica con ritmos latinos, aquí hay un disco…”, y la gente ya nos conocía, nos decían cosas como “Oh, Sotomayor claro que los conozco”, “ustedes estaban en mi lista de los mejores 10 discos del año”, “no he escuchado su música pero todos hablan muy bien de ustedes”, o “wow, claro que los conozco me encanta su música”, cuando en realidad esperas que nadie en Estados Unidos sepa siquiera que existes. Cuando fuimos a Colombia, nos dijeron algo que cambió mucho mi perspectiva de cómo veía mi proyecto, me dijeron “para nosotros su disco es uno de los mejores discos que se hicieron en Latinoamérica este año, es un referente de lo que pasa en México, y es nuestro primer acercamiento al Global Bass”. Para mí fue muy especial escuchar esto, sobre todo porque me di cuenta de la importancia de nuestro trabajo, y de cómo nuestra música ha abierto la puerta a que en otros lugares del mundo descubran proyectos nuevos mexicanos que hacen música similar a la nuestra, es bien padre que nuestro disco esté ayudando a construir una escena musical.

Ahora con tantas enseñanzas, experiencias y nuevos amigos que han logrado hacer en el camino, cuyos proyectos han tocado a Sotomayor, ¿cómo ven ustedes que la banda vaya a evolucionar a nivel producción? La duda surge a partir de todos los elementos nuevos que van a implementar. Me pregunto si el mismo método de ‘Salvaje’ será suficiente para este nuevo material que viene en camino, ya que sabemos que tú Raúl, eres un clavado de estudio.

Raúl: Pues sí, efectivamente yo soy un clavado de la producción y creo que esto es particularmente por el hecho de que yo no soy un músico entrenado, pero siempre ha sido mi obsesión, entonces siempre estoy encontrando la forma de crear sonidos con las herramientas que tengo a mi alcance. En este momento estoy trabajando con mucha gente, con algunos haciendo música y aprendiendo de ellos, y con otros ayudándoles a que puedan tener su material afuera.

Por ejemplo, hicimos una colaboración con Carolina Camacho que es una artista de República Dominicana, y a raíz de eso ella me propuso que yo produjera su nuevo disco. Es algo que me entusiasma mucho, porque yo no me veía como alguien con la capacidad de ser un productor musical, pero la vida solita me ha llevado a hacerlo, y me entusiasma porque su sonido es muy parecido al de Sotomayor y creo que puedo hacer cosas muy buenas con su música.

Estos meses estoy trabajando en 5 discos al mismo tiempo, unos proyectos nuevos, nuestro nuevo disco, y todos tienen un sonido similar, sobretodo porque soy yo quien los está haciendo, y me gusta mucho la idea de poder plasmar mi sonido, mis ideas e incluso mi know how de la música en el 2016. Y además de estos trabajos de producción, me gusta mucho colaborar con gente, porque siempre aprendo cosas nuevas. Por ejemplo, hicimos una canción con Boogat, que es un artista de Canada, otra con los Ghetto Kids para su nuevo disco, y colaboré en el nuevo sencillo de Los Liquits que se llama “Anoche”. También hago muchos remixes, recientemente hice uno para Amason (la banda de Suecia), uno para Candy, y uno para Salón Acapulco.

Me gusta hacer remixes para bandas de todo tipo porque tengo la creencia de que cualquier canción si la trabajas puede volverse algo muy bueno. También trato siempre de juntarme a trabajar con gente aunque no haya un propósito definido, como hoy estuve haciendo música con Alan Anaya solo por el gusto de crear, creo que eso es lo más importante, generar ideas todo el tiempo, y compartir experiencias con otros músicos, eso es lo que construye una escena saludable. La música es una experiencia colectiva, no puede existir si no hay alguien que la cree y alguien que la escuche, y por eso las bandas tienen que ayudarse en el ámbito intelectual, porque es así cómo se generan cosas cada vez más grandes.

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