Rodrigo Amarante, el hombre más suertudo de la tierra


Platicamos con el músico sobre ser extranjero, cómo reinventarse y su visita a México.


POR Marco Mares  



“El hombre más suertudo sobre la faz de la tierra” así se considera el multifacético Rodrigo Amarante, una figura musical en Sudamérica y uno de los genios detrás de proyectos como Little Joy, Los Hermanos y Orquesta Imperial. Entre risas y disculpas por no tener “el mejor” español, tuvimos la oportunidad de platicar con el músico carioca sobre su primer material discográfico como solista, Cavalo y su visita a la Ciudad de México para presentarse el 13 de julio en el Lunario del Auditorio Nacional.

Vienes por primera vez a México, ¿cómo te sientes, Rodrigo?
Muy feliz, es un honor finalmente poder tocar en México y presentar este disco. ¿Qué te puedo decir? Hay tanto que quisiera hacer, estuve una vez en CDMX con Little Joy, pero fue una visita muy rápida. Hay mucho qué comer, ver y escuchar, no solo en la capital sino en todo el país también, creo que es importante viajar. México es enorme, tiene tantas cosas y desde aquí (Los Ángeles) puedo escuchar tan solo un poquito gracias a mis amigos. Quiero conocer más.

Al escuchar Cavalo, tu primer álbum como solista, percibí un sentimiento de nostalgia la primera vez, pero la segunda me dieron ganas de bailar con varios temas, fue una experiencia totalmente distinta, ¿cómo es esto posible?
Eso que dijiste es un elogio para mí, pues yo pienso que cuando el arte está bien hecho puede funcionar como un espejo impredecible que reflejará lo que el escucha tenga que escuchar. Tiene que existir un vacío y si sientes la necesidad de volver, es porque existe algo ahí sobre lo que no estás seguro y necesitas regresar para descifrar eso de ti mismo, no de mí, es por eso que cambió cada vez que lo escuchaste. Es lo que yo buscaba al escribirlo, hay tanto involucrado en este material y yo no tengo idea de lo que saldrá de cada persona. Depende de cada uno y de lo que uno como persona esté buscando.

Mi canción favorita definitivamente fue “Nada Em Vão”, ¿tú tienes alguna consentida?
Al ser este el primer disco que yo hago como solista, me quedé impresionado y encantado con el mar de posibilidades que existía. Arreglos, géneros, tópicos, de todo. Antes de grabar el disco, yo tenía aproximadamente 10 temas destinados para el álbum, pero cuando compuse “Nada Em Vão”, todo cambió, así que definitivamente fue algo especial. Cuando escuché esa canción percibí por primera vez lo que quería que fuera, lo que debía escribir. Fue entonces cuando todas las canciones que había escrito se fueron directo a la basura.

“Me ví forzado a hablar de identidad y dudar de ella”

Esta canción fue una especie de marco para el disco, porque me di cuenta que tenía que hablar de esta condición de ser extranjero estando en otro país, hablar otra lengua a la distancia entre yo y este otro yo que se quedó en mi ciudad natal. La posibilidad, este duplo. Fue en ese momento cuando escribí las otras canciones que de una manera u otra se conectarían con esta idea de la distancia, fue como un ejercicio inevitable de hacer un disco con mi nombre, un cartón, algo tangible. Forzado a hablar de identidad y dudar de ella.

En Cavalo incluiste varios idiomas, pude reconocer el francés, portugués y creo que japonés en algunas partes, platícame un poco más sobre esta idea de incluir distintos lenguajes en una misma imagen.
Efectivamente, era japonés (risas). La cosa de las lenguas es algo muy natural, como te decía, estoy aquí (Estados Unidos) en un país hablando la lengua de otros pero a la vez yo tengo mi lengua. Lo que ocurre al momento de escribir es que si voy a hablar de algo, por ejemplo, si voy a hacer una canción que habla de mi hermana, tengo que pensar: “¿Qué idioma habla mi hermana?” Y entonces decido que debo escribirla en portugués.

Otro ejemplo de esto son dos canciones del disco, “The Ribbon” y “I’m Ready”, son dos capítulos distintos de la misma historia, cada uno relatado de un punto de vista diferente. La primera habla de un hombre o mujer que se fue a la guerra, decidió ser un soldado y murió, contado desde su perspectiva. La segunda canción es desde el punto de vista de la madre del soldado, en la cual estoy hablando de guerra. No puedo escribirla en portugués, tengo que escribir en la lengua del imperio, es por eso que están en inglés.

“Ser extranjero: cuando te encuentras físicamente en un sitio pero socialmente fuera”

En el caso del francés, es algo distinto, en “Mon Nom” quería escribir hablando directamente sobre ser extranjero, cuando te encuentras físicamente en un sitio pero socialmente estás totalmente fuera, cuando eres marginado. Fue ahí cuando pensé que sería interesante intentar escribir en ese idioma porque es el que enseñó al mundo a amar la cultura del extranjero, de alguna manera. No quiero entrar en temas muy profundos en este momento pero la cosa sobre escribir en francés era que quería escribir en esa lengua porque no la hablo muy bien, la comprendo pero no lo domino.

Pensé en tomarla prestada como un ejercicio político, si se le puede llamar así. Existen dos caminos que puedes tomar una vez que escuchas la canción. El primero es el camino de pensar: “Uy, es extranjero, no tiene idea de lo que está hablando, es solo un loco hablando de frutas”, pero el otro, si estás abierto a escuchar lo que este loco dice, te mostrará una visión distinta, pero valiosa que no podrías comprender si no prestaras atención. Existen las dos puertas, ahí están para quien quiera tomarlas.

Después de ya casi 20 años de trayectoria, ¿cómo has evolucionado? No solo musicalmente pero como persona, leí que alguna vez dijiste eras un niño pretendiendo ser un hombre que pretende ser niño, cuéntame sobre eso.
Si, ¡es eso, es eso! (risas). Esa situación en la que uno tiene que recomenzar, es algo que tengo que hacer siempre, yo creo que es algo muy valioso, hay que reinventarse y volver a empezar de cero. Yo voy a ser yo, aunque intente matarme, hablando artísticamente, no literalmente, pero yo siempre he creído que es muy importante romper la máscara, destruirme, ser alguien distinto de repente.

“Me quiero sentir profesional pero soy un amateur”

Empezar de una manera contraria a lo anterior, un ejemplo de eso fue mi estancia aquí en los Estados Unidos. Fue muy importante para mí porque de cierto modo marcó un nuevo inicio, nadie me conocía aquí y ahora me conocen un poquito (risas). Me quiero sentir profesional pero soy un amateur.

¿Estás emocionado por presentarte en el Lunario?
Estoy muy emocionado. La verdad es que ya estoy hablando con personas para ver si puedo quedarme un poquito más. Llegar antes e irme un poco después. Mi más grande deseo es poder mirar a la gente que me escucha, la gente que yo no conozco. Mi intención es conocer a estas personas, es algo grandioso e increíble, me considero el hombre más suertudo del mundo.

Por último, ¿podrías mandar un mensaje a quienes te irán a ver este 13 de julio?
Mi mensaje para quienes irán a verme… ah, no sé, ¡que vengan! (risas). Te vuelvo a decir que me siento como el hombre con más suerte en la faz de la tierra, en verdad no puedo pedir nada más ahora, tengo mucho más de lo que alguna vez esperé y soñé. Yo creo que mi mensaje lo transmitiré en vivo esa noche directamente, los quiero conocer a todos.

Rodrigo Amarante se estará presentando en el Lunario del Auditorio Nacional el 13 de julio. Los boletos ya están a la venta por el sistema Ticketmaster.

BANNER APP 157


 



comments powered by Disqus