¡Los Pixies finalmente en México!


¡Los Pixies finalmente en México! Platicamos en exclusiva con el baterista, David Lovering


POR Staff Rolling Stone México  



¡Los Pixies finalmente en México! Platicamos en exclusiva con el baterista, David Lovering

A casi 20 años de su “supuesta” primera presentación en la Ciudad de México, platicamos en exclusiva con el baterista, David Lovering
Por Ricardo Zamora L.

painEs el primero de mayo del 2004. el sol de la tarde comienza a pintar de dorado el desierto del valle de Coachella. Frente al escenario principal del festival más joven de Estados Unidos se en- cuentran miles de sudorosas personas que espe- ran, desde hace más de diez años, escuchar en vivo la música de los Pixies. El grupo, disfuncional y contrapunteado como pocos, está a punto de realizar su regreso formal tras un par de conciertos meno- res. En breve, los alaridos primitivos de Black Francis, conectados directamente a la raíz del punk, volverán a encontrar su equilibrio con la voz de Kim Deal, esa que igual suena dulce que perversa.

Melodías pop al lado de letras alienadas, cuerdas estridentes y percusiones salvajes. Claro, sólo alguien tan cerebral como el guitarrista Joey Santiago y un baterista impaciente como David Lovering pueden completar el cuadro para equilibrar la dinámica de este neurótico grupo.

En uno de los costados del escenario intento convencer a su manager para que me deje registrar algunos segundos de la presentación desde un punto más privilegiado. Accede de mala gana y permite ubicarme un par de minutos tras la batería. Me sorprende el rugido ensordecedor de la multitud. El grupo ha subido al escenario.

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En una lluviosa tarde de agosto me resulta imposible olvidar este evento. Estoy del otro lado de la línea telefónica esperando a David Lovering para platicar del grupo y su presentación en la Ciudad de México. Existe una deuda con nuestro país desde hace años y sería un pecado no hacérselo saber. En 1991 un promotor corrupto llevó a la bancarrota a la mejor tienda de discos de la ciudad al prometerle un concierto con los Pixies y Peter Murphy que nunca sucedió.

“Sí, sólo nos enteramos que alguien había anunciado que tocaríamos en la Ciudad de México. Nos molestó la noticia porque ninguno de nosotros estaba enterado del asunto. Más tarde supimos que el promotor había engañado a todos, robó el dinero con el que pretendían contratarnos y huyó finalmente. Tú eres la primera persona que nos cuenta a detalle lo que sucedió y me apena mucho saberlo. Espero que ahora que vamos a tocar Dolittle a México la gente no piense que fue nuestra culpa y que pueda disfrutar el concierto”, dice David Lovering en entrevista.

Cuando sucedió esto, después de que lanzaran Bossanova, ¿les interesaba salir de Estados Unidos?
No fuimos a todos los lugares a los que debíamos. Sólo tocamos en Estados Unidos, Canadá y parte de Europa. Viendo las cosas a la distancia esto no deja de ser lamentable. Pero se debe a la manera en la que operábamos y a que en ése momento no teníamos la meta de expandirnos. Ahora las cosas son distintas. Desde el 2004, nos hemos dedicado a corregir las cosas. En esta gira tocaremos en lugares en los que nunca habíamos estado. Nos emociona mucho saber que estaremos en lugares como México, Japón y Australia.

El concierto de reunión que dieron en Coachella fue algo muy especial, ¿recuerdas algo de éste?
Sí, fue el primer concierto real desde nuestra reunión. No sabíamos qué esperar ni cómo reaccionaría la gente. Cuando subimos al escenario nos sorprendió darnos cuenta que tocaríamos para chicos de menos de 21 años. Chicos que saben de memoria todas nuestras canciones y que ni siquiera habían nacido cuando el grupo existía. Fue increíble ver el impacto que tuvimos en ellos y darnos cuenta que tal vez nos conocieron a través de los grupos que ahora escuchan y para los que alguna vez fuimos referencia. Ver ese mar de personas cantando nuestras canciones fue algo surreal. ¡Nunca lo olvidaré!

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Me llamó la atención que usaras una camisa con naipes bordados ese día. ¡Hasta hace poco descubrí que eso se debía a que también eres mago!
Bueno, ¡es que tengo mucho tiempo libre! (risas). Hace años vi un truco de magia que no podía explicarme. Cuando finalmente supe cómo hacerlo, comencé a comprar todos los libros y videos de magia. Tomé clases y trabajé muy duro para convertirme en mago. Creo que finalmente ahora puedo justificar que se refieran a mí con ese título.

¿Ser baterista te ayudó de alguna manera con los trucos de cartas?
Sí ayudó en algo, pero no hizo que las cosas fueran más fáciles. Me ha tomado entre cinco y siete años dominar algunos trucos. Creo que lo que más me ha servido es la confianza que adquirí al subirme al escenario como baterista. Sin importar si le hago trucos a una persona o a cientos de ellas, siempre traigo conmigo esa seguridad que aprendí en los Pixies.

Tengo entendido que tu acto explora el lado científico de la magia. ¿Cómo es esto?
Sí, sólo hago trucos de cartas en situaciones sociales o en bares y reuniones. Pero si necesito entretener a un grupo grande empleo a un personaje que se hace llamar “El Fenomenólogo científico”. Cuando lo interpreto uso una bata de laboratorio y hago experimentos físicos y científicos que son tan extraños que resulta imposible distinguir la diferencia entre lo mágico y lo científico. Puedo invertir la gravedad, hacer que flote agua sobre mi cabeza, que salgan anillos de humo del bombo de mi batería y crucen una distancia de 50 metros. Electrocutar un pepinillo para convertirlo en un foco. Son experimentos científicos divertidos y raros.

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¿Y no es necesario ser millonario para montar un espectáculo de magia? Desaparecer las cosas no debe ser barato.
Bueno, yo mismo he construido una gran parte de mi espectáculo. Ayuda mucho que estudié para ser ingeniero electrónico. Todo lo que uso cabe en mi camioneta. Lo que no me gusta es que siempre tengo que empacar cientos de cosas. Por eso prefiero ser baterista de los Pixies que mago (risas).

Se sabe que durante la separación del grupo nunca dejaste de estar en contacto con Black Francis, pero, ¿qué provocó realmente la reunión del grupo?
Todo ocurrió en un momento en el que sentimos que nuevamente se estaba construyendo algo interesante con el grupo. Ninguno de nosotros tenía una dirección clara de lo que haríamos con nuestras vidas y por eso resultó atractiva la idea de reunirnos. Afortunadamente los resultados superaron nuestras expectativas. Hemos tocado ya casi siete años desde el 2004. Eso es ya más tiempo que el que tocamos juntos originalmente.

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