Asuntos internacionales: La venganza del títere


Hamid Karzai trata de terminar la guerra en Afganistán, pero, ¿se lo permitirá la administración de Obama?…


POR Staff Rolling Stone México  



Hamid Karzai trata de terminar la guerra en Afganistán, pero, ¿se lo permitirá la administración de Obama?...

Hamid Karzai trata de terminar la guerra en Afganistán, pero, ¿se lo permitirá la administración de Obama?
Por Robert Dreyfuss

Cuando Hamid Karzai, el presidente afgano puesto por los Estados Unidos, y sostenido por sangre y tesoros norteamericanos durante nueve años de guerra, amenaza con unirse al Talibán, se vale que nos preguntemos si la iniciativa norteamericana en Afganistán ha dejado de tener sentido.

Obama with Hamid KarzaiA principios de abril, días después de haberse reunido con Obama en Kabul, Karzai, enojado, comparó a tropas norteamericanas y de la OTAN con invasores y ocupantes. Advirtió que las operaciones militares norteamericanas amenazaban con convertir la insurgencia liderada por Talibanes en una auténtica “resistencia nacional” y acusó a los “extranjeros” de tratar de manipular las elecciones presidenciales del año pasado en su contra. “Querían un régimen títere, un gobierno sirviente,” declaró Karzai. “Si la comunidad internacional me presiona, juro que me uno al Talibán”.

Oficiales norteamericanos no han tenido escrúpulos en mostrar a Karzai como desbalanceado, si no es que directamente loco. Desde que asumió, ha tolerado la corrupción desatada en todos los niveles de gobierno, negoció con líderes militares para reafirmar su poder y robó casi un millón de votos en las elecciones del año pasado. Quienes lo han visto de primera mano, dicen que ha estado al borde de un ataque de nervios durante su tiempo a cargo y que se le ha visto echar a llorar en medio de reuniones oficiales.

Pg-04-karzai-epa_170587tCasi todos, desde Obama para abajo, reconocen que el Talibán deberá ser incorporado a un gobierno reconfigurado en Kabul. La única pregunta es cuándo. Karzai – junto con la ONU, todo tipo de afganos e incuso algunos socios de Wa-shington en Europa – creen que ahora hay que hacer las paces con el Talibán, mientras que EE UU planea pasar años tratando de ganar terreno en el campo de batalla para negociar desde una postura de mayor fuerza. Si Karzai se saliera con la suya, se podría obligar a Washington a acelerar la retirada de sus tropas que se planea comenzar en julio de 2011.
“Karzai es un conciliador por naturaleza”, dice Riedel, que apoya la estrategia de la administración Obama. “De muchas formas, es muy poco afgano. No es un líder militar. Es un creador de consensos. Abogar por un proceso político es algo muy popular entre afganos. Después de todo, ellos son los que más están muriendo en la guerra y están más ansiosos que nadie por encontrar una solución política”.

Cuando hamid karzai, el presidente afgano puesto por los Estados Unidos, y sostenido por sangre y tesoros norteamericanos durante nueve años de guerra, amenaza con unirse al Talibán, se vale que nos preguntemos si la iniciativa norteamericana en Afganistán ha dejado de tener sentido.

A principios de abril, días después de haberse reunido con Obama en Kabul, Karzai, enojado, comparó a tropas norteamericanas y de la OTAN con invasores y ocupantes. Advirtió que las operaciones militares norteamericanas amenazaban con convertir la insurgencia liderada por Talibanes en una auténtica “resistencia nacional” y acusó a los “extranjeros” de tratar de manipular las elecciones presidenciales del año pasado en su contra. “Querían un régimen títere, un gobierno sirviente,” declaró Karzai. “Si la comunidad internacional me presiona, juro que me uno al Talibán”.

PD*27814796Oficiales norteamericanos no han tenido escrúpulos en mostrar a Karzai como desbalanceado, si no es que directamente loco. Desde que asumió, ha tolerado la corrupción desatada en todos los niveles de gobierno, negoció con líderes militares para reafirmar su poder y robó casi un millón de votos en las elecciones del año pasado. Quienes lo han visto de primera mano, dicen que ha estado al borde de un ataque de nervios durante su tiempo a cargo y que se le ha visto echar a llorar en medio de reuniones oficiales.

Casi todos, desde Obama para abajo, reconocen que el Talibán deberá ser incorporado a un gobierno reconfigurado en Kabul. La única pregunta es cuándo. Karzai – junto con la ONU, todo tipo de afganos e incuso algunos socios de Wa-shington en Europa – creen que ahora hay que hacer las paces con el Talibán, mientras que EE UU planea pasar años tratando de ganar terreno en el campo de batalla para negociar desde una postura de mayor fuerza. Si Karzai se saliera con la suya, se podría obligar a Washington a acelerar la retirada de sus tropas que se planea comenzar en julio de 2011.

“Karzai es un conciliador por naturaleza”, dice Riedel, que apoya la estrategia de la administración Obama. “De muchas formas, es muy poco afgano. No es un líder militar. Es un creador de consensos. Abogar por un proceso político es algo muy popular entre afganos. Después de todo, ellos son los que más están muriendo en la guerra y están más ansiosos que nadie por encontrar una solución política”.

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