Asuntos Internacionales: El próximo desastre de BP


El gigante petrolero piensa empezar a perforar en el Ártico en otoño y la administración Obama no hace nada para frenarlo…


POR Staff Rolling Stone México  



El gigante petrolero piensa empezar a perforar en el Ártico en otoño y la administración Obama no hace nada para frenarlo...

El gigante petrolero piensa empezar a perforar en el Ártico en otoño y la administración Obama no hace nada para frenarlo.

Por Tim Dickinson

article1272229685374094A753D000005DC587458_636x467El 15 de junio, mientras el catastrófico derrame de BP en el Golfo de México se acercaba a su tercer mes, el presidente Obama se dirigió a EE UU desde la Oficina Oval. Su administración, le aseguró a su pueblo, no iba a permitir que tal desastre volviera a ocurrir. Había detenido indefinidamente cualquier plan de abrir nuevas áreas costeras, incluyendo Florida y Virginia, a la perforación. Y había congelado nuevos permisos para perforar en aguas profundas por seis meses, para dar tiempo a estudiar el desastre. “Necesitamos mejores normas, mejores estándares de seguridad y mejor aplicación de las leyes”, insistió el Presidente.

bp-quema-crudoPero la pose de tipo rudo de Obama no ofrece garantías de que a gigantes petroleros como BP no se les permitirá repetir los mismos errores que condujeron a la pesadilla del Golfo. Los principales ambientalistas advierten que la suspensión de las perforaciones no parece ser mucho más que una táctica de dilatación diseñada para que la ira del público por el derrame de BP pase antes de darles a las petroleras la luz verde para taladrar en un área que ha estado apartada desde hace mucho: el océano Ártico. La administración ha aprobado planes tanto de BP como de Shell Oil para perforar un total de 11 pozos exploratorios en los mares de Chukchi y Beaufort, al norte de Alaska –aguas mucho más remotas y hostiles que el Golfo de México–. Las operaciones de Shell pueden proceder cuando las suspensiones de Obama expiren en enero. Y gracias a un giro en el diseño de sus plataformas, las perforaciones en el Ártico de BP están listas y podrían arrancar este mismo otoño.

“La administración parece querer evitar cerrar estos contratos y ya, aunque tienen todo el derecho legal de hacerlo”, dice Charles Clusen, quien dirige el Proyecto Alaska para el Consejo de Defensa de los Recursos Naturales. “Mi miedo es que la gente empiece a olvidarse del derrame y el gobierno le dé permisos a Shell el año que viene. Habremos tomado una pausa, pero no lo suficiente para evaluar los recursos en juego o para desarrollar una tecnología realmente segura.”

AP100421023266-300x214Ken Salazar, el secretario del Interior, cuyo personal permitió a BP perforar en el Golfo de México, basado en reglas preindustriales cocinadas en la era de Bush, no ha mantenido en secreto su determinación de empujar la “frontera” de la perforación petrolera al Ártico. Se cree que las aguas sin explorar de la región contienen hasta 27 mil millones de barriles de petróleo cantidad que podría competir con algunos de los mayores campos petroleros del Medio Oriente. “Todo lo que he oído de fuentes, tanto de la administración como de la industria, me dice que la administración quiere a estos tipos en el océano Ártico”, dice Rick Steiner, un biólogo marino de Alaska que ayudó a guiar la respuesta al derrame del Exxon Valdez. “Están tratando de resolver este problema político con esto del derrame en el Golfo, a tiempo para sacar a esta gente al Ártico el próximo verano”.

08 Revelan contaminación por derrame petrolero en aguas profundasLa Casa Blanca tacha cualquier acusación de dilatadores como “imprecisa” y señalan que los permisos de Shell fueron “pospuestos” hasta que la comisión del Presidente termine su trabajo. Pero un vocero de la administración reconoce que el plan de BP –que usa un acercamiento no probado para extraer petróleo subacuático– no está cubierto por la moratoria de seis meses sobre la perforación submarina. El próximo otoño, la empresa planea empezar a perforar cerca de la bahía de Prudhoe con una plataforma que creó sobre una isla artificial –un montón de grava glorificada– tres millas mar adentro, en aguas estatales. Como la plataforma isleña está conectada a tierra por un camino elevado, BP y el Interior concuerdan en que las instalaciones en tierra no están sujetas a las restricciones de las off-shore. Es el mismo tipo de ficción legal que estados como Indiana usan para permitir las apuestas en casinos en barcos que están atracados de forma permanente en tierra firme.

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