Asuntos Internos: El tráfico de armas en México


Asuntos Internos: El tráfico de armas en México


POR Staff Rolling Stone México  



Asuntos Internos: El tráfico de armas en México

La percepción de inseguridad en la sociedad de nuestro país y la impunidad de la que gozan los delincuentes, ha incrementado la demanda legal e ilegal de armas de fuego.

Por Magda Coss Nogueda

rolling stone agostoTodos los días hay muertos en el combate al narcotráfico. Lo que no vemos son las miles de víctimas que cada día mueren o son heridas con armas de fuego en contextos familiares, de violencia doméstica o en las comunidades por conflictos cotidianos. Recibir una bala, cuando hay tal cantidad de armas de fuego circulando en nuestro país, es sólo cuestión de mala suerte.

Empecemos por las historias. Sucedieron tan sólo hace unas semanas en un lapso de 10 días. La primera ocurrió en Oaxaca. Gerardo Nájera Galicia era un niño de seis años que, alrededor del mediodía, jugaba con sus hermanos más pequeños, en el patio, a unos pasos de su madre y hermano mayor. Como parte del juego, entraron a la casa. La madre seguía escuchando sus voces. Lo que no vió, es que Gerardo, encontró en un cajón, la pistola que el padre, migrante en Estados Unidos, había guardado sin decirle a nadie. La sacó y comenzó a manejarla, como parte del juego con los otros niños. De pronto se escapó un disparo. Recibió el impacto de bala justo en el estómago.

También en esos días pero en Sinaloa, durante un baile, hubo una pelea entre amigos y familiares porque habían golpeado al caballo de uno de ellos. Sacaron los machetes y las pistolas. Héctor Noé Rodríguez Coronado, de 30 años de edad, murió por una herida de arma de fuego que recibió en el pecho y otras tres personas resultaron lesionadas.

Hace pocos días, en Chihuahua, en una discusión a causa del uso del agua para los predios, asesinaron a Carlos Quintana Torres, de 51 años, con una escuadra calibre 9mm.

rolling stone agostoNi Gerardo ni Noé, ni Carlos, son víctimas ni de la inseguridad ni del crimen organizado. Tampoco daños colaterales de los enfrentamientos ni pertenecen a las fuerzas del Estado que participan en el combate a la delincuencia. No los mataron las pistolas five-seven de criminales, sino las que circulan clandestinamente entre mexicanos comunes, sin vínculos evidentes con actividades delictivas. Son parte de las numerosas víctimas de la violencia armada que mueren y son heridos, todos los días en nuestro país, en una violencia que está más ligada a la intolerancia y a un supuesto prestigio del que se considera el más fuerte.

Las historias de muertes con armas de fuego son comunes en México en todos los contextos, clases sociales y regiones, pero se vuelven más presentes cuando la pistola, como el mecanismo de resolver conflictos, se une a otras causas de violencia estructural, en comunidades con más altos grados de marginación y dificultades para el acceso a la educación, al trabajo, a la salud y a los medios que fomenten la integración del tejido social y familiar.

De las víctimas, muchas son por accidentes; bastantes son rencores antiguos y represalias. En no pocos casos, las causas que explican la muerte son absurdas, como el robo de un triciclo, los celos, el lugar donde pastan los animales de los vecinos, el “honor” o el insulto a la progenitora. Y frecuentemente, el desenlace, aunque previsible, es inesperado hasta para quien sostiene el arma.

rolling stone agostoA México ingresan hasta 60 mil armas de fuego cada mes, que se suman al mercado negro. La mayoría vienen de Estados Unidos, ocultas en los asientos de los sillones, las llantas o aparatos electrodomésticos. También llegan en contenedores por los puertos de Lázaro Cárdenas o Manzanillo, o se cruza “negrito” por la frontera norte, después de intimidar, amenazar o sobornar (o posiblemente todas las anteriores), al vigilante aduanal de turno. La “mordida” no son grandes cantidades, quizá sólo el equivalente a su sueldo mensual menor a 10 mil pesos. Ese monto es lo que cuesta un AK-47 nuevo en la Ciudad de México y cubrirá el que el funcionario se aleje de su puesto por 20 minutos, luego de escuchar nombres, direcciones y costumbres, con las que pueden ubicar a su familia. Más allá del dinero y la falta de ética de los servidores públicos, tampoco existe la capacidad institucional para enfrentar al poder del crimen organizado.

Para los cárteles del narcotráfico, comprar rifles y pistolas en Estados Unidos tampoco es caro. Aunque no se han descubierto personas o grupos que se dediquen en exclusiva a este delito, se ha encontrado que la delincuencia organizada tiene contratadas redes de entre 30 y 40 ciudadanos norteamericanos, que reciben 100 dólares por cada compra. Frecuentemente los compradores no saben quién será el destinatario final y, a veces, son mujeres jóvenes, embarazadas o madres solteras, sin antecedentes criminales y sin aspecto sospechoso, que son involucradas en el delito por sus parejas sentimentales.

El mercado negro de armas, si bien en gran medida se origina por la demanda de los cárteles del narcotráfico y de los grupos del crimen organizado, salta a la delincuencia común como pago por el narcomenudeo, la piratería y por otras actividades, pero también alcanza a los ciudadanos comunes que buscan en el mercado negro un arma para poseer en sus domicilios. En todas las ciudades de la República Mexicana, como secretos a voces, la gente conoce las zonas donde pueden comprarse pistolas, incluso rifles de asalto.

Cuando se habla de tráfico de armas suele pensarse que se refiere al de los lanzagranadas y los calibres 50, pero tan sólo en la Ciudad de México, se calcula que el 35% de rifles y pistolas que circulan en el mercado ilegal, termina en manos de personas que las adquieren para proteger a sus hogares y a sus familias.

rolling stone agostoLos límites entre el mercado legal e ilegal, son tan poco claros, que las armas de fuego siempre recorren este camino de dos vías. Lo mismo una pistola registrada termina en manos de la delincuencia que una del mercado negro en posesión del ciudadano común, ese que no tiene que ver con ningún ilícito y que posiblemente la adquiera con la intención de proteger su hogar y a su familia. Armas que fueron originalmente legales pasan a manos de la delincuencia a través de la corrupción de autoridades que permiten su entrada ilegal al país, o también la corrupción de funcionarios e integrantes del ejército o la policía que desvían armamento legal al mercado negro o a través del robo a las fuerzas de seguridad o a ciudadanos. Pero también armas ilegales son adquiridas para ejercer el derecho constitucional de los mexicanos a la defensa propia.

La percepción de la inseguridad en las sociedades mexicanas ha incrementado la demanda legal e ilegal de armas de fuego. No obstante, entre quienes adquieren un arma para tenerla en sus hogares existe gran desconocimiento de los riesgos que implica guardar un arma en casa. Buscan protección y generalmente consiguen mayores peligros.

Entre los riesgos principales, además de los accidentes, está la mayor probabilidad de dispararle a un conocido de la familia que a un extraño en defensa propia, los suicidios de adolescentes y los desenlaces fatales cuando las discusiones suben de tono en la violencia intrafamiliar o de pareja.

Suele considerarse que quienes tienen una pistola son delincuentes, narcotraficantes, pandilleros, policías, soldados, guaruras o revolucionarios. Lo cierto es que aunque las cifras dicen poco, podrían estar armados ilegalmente hasta el 15% de los hogares mexicanos. Más de la mitad de los mexicanos creemos que en nuestras comunidades circulan armas clandestinamente.

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