Asuntos Internos: Impunilandia o el país de “los moches”


La corrupción se siembra desde la base de nuestra esctructura social hasta los políticos, aprovechando su poder, que velan por intereses personales logrando una perfecta impunidad en el Estado de Derecho. Ejemplos sobran y México se acaba a “mordidas”.


POR Staff Rolling Stone México  



La corrupción se siembra desde la base de nuestra esctructura social hasta los políticos, aprovechando su poder, que velan por intereses personales logrando una perfecta impunidad en el Estado de Derecho. Ejemplos sobran y México se acaba a “mordidas”.

Por Enrique Hernández Alcázar.

Cualquier día entre semana, orillado en una de las avenidas más transitadas de una de las ciudades más grandes del mundo, un automovilista enreda un billete de 50 pesos en la palma de su mano. Estampado en lila sobre el papel moneda, “El Siervo de la Nación” (osea, el de la marca del arroz) es testigo mudo de cómo, muy discretamente, el conductor del vehículo lo entrega al despedirse en la mano del oficial de tránsito que lo detuvo por infringir alguno de los 48 artículos del Reglamento de Tránsito de la Ciudad de México y la Zona Metropolitana, claro, previa amenaza de llevarse su “unidad” al corralón y estropearle su ajetreado y productivo día.

Ese pequeño acto ocupa el escalafón más bajo en la estructura social de la corrupción y es la puerta de entrada (junto con robarse un chicle y no decir nada) al mundo del “cochupo”, la transa y, por ende, de la impunidad (porque ni el policía vial ni el automovilista terminaron ante un juez o en la cárcel).

La reproducción en masa de esa mordida, sus derivados y más sofisticadas ejecuciones han tenido a bien colocarnos en el lugar 103 de entre 174 países evaluados en el Índice de Percepción de la Corrupción 2014 realizado por Transparencia Internacional.

CONTENIDO 1 marzo




comments powered by Disqus