Asuntos Internos: La broma de las candidaturas ciudadanas


Los partidos políticos nos ven la cara de… nuevo, sí, de nuevo.


POR Staff Rolling Stone México  



Los partidos políticos nos ven la cara de... nuevo, sí, de nuevo.

Por Alberto Mansur.
Sabes cómo distinguir si un atole es fino o corriente? ¿No? Es fácil. El fino se toma en taza, el corriente es el atole que te dan con el dedo. En 2012 fue precisamente ese el atole que nos dieron los partidos a los mexicanos.

Recién estrenadito el sexenio, en plan de “Te lo firmo, te lo cumplo”, se aprobó la Reforma Constitucional para que ciudadanos sin partido pudieran competir en las elecciones de este 2015. Como se “cacareó el huevo” fue que ahora tú y yo, tu vecina y tu primo podíamos competir, si queríamos, para ser diputado, presidente municipal, delegado, gobernador o presidente, sin partido. Sí, ajá.

El 28, 29 y 30 de enero, Héctor Aguilar Camín escribió una serie de textos en Milenio Diario sobre los costos ocultos de la democracia y cuenta que para ser diputado federal, la campaña cuesta como 12 millones, senador entre 20 y 32 millones, gobernador de 400 a 700 millones den pesos. Este dinero, claro, es extraoficial, en efectivo, por debajo de la mesa y por encima del dinero que el INE le entrega a cada candidato para su campaña.

CONTENIDO 1 marzo




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