Asuntos Internos: ¿Quiere que le quede bien?


Cuando la Línea 12 del Metro pierde su brillo dorado.


POR Staff Rolling Stone México  



Cuando la Línea 12 del Metro pierde su brillo dorado.

Cuando la Línea 12 del Metro pierde su brillo dorado.

Por Ángel Dehesa

Todos los que, por algunarazón, hemos tenido que contratar los servicios de algún plomero, mecánico, electricista o algo similar en México para una obra o reparación, hemos escuchado esta pregunta que, de primera impresión, parecería retórica.

Yo creo que nadie, en su sano juicio, le diría al chalán en cuestión: “No mira, la verdad quiero pagarte un chorro de lana para que quede mal y, de ser posible, tener que volver a hacer el trabajo y volver a pagar por él, ¿se podrá?”.

Al menos eso yo creía, pero creo que en el caso de la Línea 12 del metro, a alguna persona del equipo de Marcelo Ebrard se le perdió el memorándum donde nuestro exjefe de Gobierno respondía con un enfático “sí” al cuestionamiento arriba mencionado que seguro le hicieron los chalanes de cuello blanco encargados de la obra.

Digo, porque sólo así me explico cómo una obra de esa magnitud, con ese costo y con la cantidad de tiempo que se tardó hoy esté detenida y, pues, quién sabe de quién es la culpa. Como vecino de la Colonia del Valle, viví muy de cerca toda la construcción de la que, en ese tiempo, era la obra más sonada del Gobierno del DF: La línea “Dorada”.

Nos dijeron que tardaría un año en estar lista, se tardaron tres; tres años en los cuales tuvimos que aguantar ruido, contaminación, tránsito desviado y ver cómo muchos negocios, que llevaban ahí años, se mudaban o, de plano, quebraban. Cuando se inauguró, para mí, fue maravilloso, muchos viajes a ciertos puntos conflictivos de la ciudad habían quedado solucionados con una caminata de cinco minutos a la estación Insurgentes Sur.

Hasta aquí todo iba muy bien y, de repente, el mes pasado en una comida mi mamá, quien desde hace 20 años hace suya la silla de encargada de la biblioteca de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, me contó que uno de los maestros de dicha institución, que sabía del asunto, le había explicado que había graves problemas estructurales en la Línea 12 y que, tarde o temprano, iban a tener que cerrarla para corregirlos o se arriesgaban a un accidente mayúsculo.



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