Asuntos Internos: Salir de nuestra zona de confort


El alcance del fenómeno Trump en contraste con la realidad económica nacional.


POR Staff Rolling Stone México  



Por Eduardo Reyes.

La elección presidencial de Estados Unidos amerita, tanto por causas como por efectos, pasar a la historia como un momento emblemático y aleccionador. Destaca –en el corto plazo– que en un entorno de incredulidad y tras un proceso electoral accidentado, la inminente polarización del pueblo estadounidense (que pecó de sobre ideologizado), la derrota de las formas políticamente correctas y el aparente desencantamiento del mundo, “de la nada” y sin que muchos se dieran cuenta llevó a la conformación de un nuevo orden mundial.

La victoria de Donald Trump pone en el ojo del huracán las proyecciones económicas y la política exterior –al menos– del hemisferio occidental (me quedo corto). En este contexto, es preciso tener la inteligencia y sobre todo actuar sin temor para concientizarnos y entender hasta donde somos responsables de lo que internamente padecemos; ello no es otra cosa que asumir gran parte de la culpa respecto a la volatilidad de nuestras monedas y la medida en que hemos acarreado –de manera perversa y conveniente– la dependencia de nuestras economías a un modelo, que por desigual y disfuncional amerita ser catalogado como caduco (neoliberalismo).

El presente artículo analiza brevemente el estado de nuestra economía en el contexto de la coyuntura que representa el arribo de Trump al poder, demostrando que si bien su elección es factor negativo y de elevado riesgo para nuestro país, el telón de fondo –y por tanto lo subyacente– se remite a la forma en que hemos creado una economía de servicios trasnacionales, que renunció a crear industria propia, vista en el mundo como plataforma de ensamblaje; endeble y plagada de contradicciones y desaciertos, que, a fin de cuentas son lo que justifican las visiones catastróficas de un futuro aparentemente incierto.

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