Bob Dylan: Composiciones en español


Cinco grandes temas que aún siguen vigentes.


POR Michelle Angell  



Blowin’ In The Wind” (1962)

Tal vez el tema más icónico de Dylan, de sus inicios, se convierte pese a su voluntad en un portavoz generacional y a pesar de la ambigüedad de la letra, lo catapulta como un compositor excepcional y novedoso.

¿Cuántos caminos debe recorrer un hombre,
antes de que le llames “hombre”?
¿Cuántos mares debe surcar una blanca paloma,
antes de dormir en la arena?
¿Cuántas veces deben volar las balas de cañón,
antes de ser prohibidas para siempre?
La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento,
la respuesta está flotando en el viento.

¿Cuántos años puede existir una montaña,
antes de que sea lavada por el mar?
¿Cuántos años pueden vivir algunos,
antes de que se les permita ser libres?
¿Cuántas veces puede un hombre girar la cabeza,
y fingir que simplemente no lo ha visto?
La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento.
La respuesta está flotando en el viento.

¿Cuántas veces debe un hombre levantar la vista,
antes de poder ver el cielo?
¿Cuántas orejas debe tener un hombre,
antes de poder oír a la gente llorar?
¿Cuántas muertes serán necesarias,
antes de que él se de cuenta,
de que ha muerto demasiada gente?
La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento.
La respuesta está flotando en el viento.

A Hard Rain’s A-Gonna Fall” (1963)

Se dice que fue motivada por la crisis de los misiles de Cuba, pero independientemente de eso su visión un tanto apocalíptica de la Guerra y la injusticia la vuelven transcendental.

Oh, ¿dónde has estado, mi querido hijo de ojos azules?
¿dónde has estado, mi joven querido?
He tropezado con la ladera de 12 brumosas montañas,
he andado y me he arrastrado en seis autopistas curvadas,
he andado en medio de siete bosques sombríos,
he estado delante de una docena de océanos muertos,
me he adentrado 10 mil millas en la boca de un cementerio,
y es dura, es dura, es dura, es muy dura,
es muy dura la lluvia que va a caer.
Oh, ¿y qué viste, mi hijo de ojos azules?
Oh, ¿qué viste, mi joven querido?
Vi lobos salvajes alrededor de un recién nacido,
vi una autopista de diamantes que nadie usaba,
vi una rama negra goteando sangre todavía fresca,
vi una habitación llena de hombres cuyos martillos sangraban,
vi una blanca escalera cubierta de agua,
vi 10 mil oradores de lenguas estaban rotas,
vi pistolas y espadas en manos de niños,
y es dura, es dura, es dura, y es muy dura,
es muy dura la lluvia que va a caer.
¿Y qué oíste, mi hijo de ojos azules?
¿Y qué oíste, mi joven querido?
Oí el sonido de un trueno, que rugió sin aviso,
oí el bramar de una ola que pudiera anegar el mundo entero,
oí 100 tamborileros cuyas manos ardían,
oí 10 mil susurros y nadie escuchando,
oí a una persona morir de hambre, oí a mucha gente reír,
oí la canción de un poeta que moría en la cuneta,
oí el sonido de un payaso que lloraba en el callejón,
y es dura, es dura, es dura, es muy dura,
es dura la lluvia que va a caer.

Oh, ¿a quién encontraste, mi hijo de ojos azules?
¿Y a quién encontraste, mi joven querido?
Encontré un niño pequeño junto a un poni muerto,
encontré un hombre blanco que paseaba un perro negro,
encontré una mujer joven cuyo cuerpo estaba ardiendo,
encontré a una chica que me dio un arco iris,
encontré a un hombre que estaba herido de amor,
encontré a otro, que estaba herido de odio;
y es dura, es dura, es dura, es muy dura,
es muy dura la lluvia que va a caer.

¿Y ahora qué harás, mi hijo preferido?
¿Y ahora qué harás, mi joven querido?

Voy a regresar afuera antes que la lluvia comience a caer,
caminaré hacia el abismo del más profundo bosque negro,
donde la gente es mucha y sus manos están vacías,
donde el veneno contamina sus aguas,
donde el hogar en el valle encuentra el desaliento de la sucia prisión,
y la cara del verdugo está siempre bien escondida,
donde el hambre amenaza, donde las almas están olvidadas,
donde el negro es el color, y ninguno el número,
y lo contaré, lo diré, lo pensaré y lo respiraré,
y lo reflejaré desde la montaña para que todas las almas puedan verlo,
luego me mantendré sobre el océano hasta que comience a hundirme,
pero sabré bien mi canción antes de empezar a cantarla,
y es dura, es dura, es dura, es muy dura,
es muy dura la lluvia que va a caer.

Like A Rolling Stone” (1965)

La canción preferida de millones, incluyéndonos, seleccionada como la Mejor Canción de todos los tiempos. La más emblemática, todo el talento de Dylan en la forma más asequible.

Hubo una vez un tiempo, en que te vestías tan elegante,
tirabas monedas de 10 centavos a los vagabundos
en tu juventud, ¿verdad?
La gente te llamaba, diciendo:
“ten cuidado muñeca, te vas a caer”.

Tú pensaste que todos estaban bromeando,
solías reírte de todo el mundo
que pasaba el rato.
Ahora, no hablas tan alto,
ahora, no pareces tan orgullosa
de tener que estar gorroneando tu próxima comida.

¿Cómo sienta?
Cómo sienta estar sin un hogar,
como una completa desconocida,
como una piedra que rueda.

Has ido a la mejor escuela, está bien, Srta. Solitaria,
pero sabes que solo solías emborracharte,
y nadie te ha enseñado nunca cómo vivir en la calle.
Y ahora, te das cuenta
que vas a tener que acostumbrarte a ello.
Dijiste que nunca llegarías a un acuerdo
con el misterioso vagabundo, pero ahora te das cuenta
de que no está vendiendo coartadas,
mientras miras fijamente dentro del vacío de sus ojos,
y le preguntas, ¿quieres hacer un trato?

¿Cómo sienta?
Cómo sienta estar por tu cuenta,
sin un rumbo a casa,
como una completa desconocida,
como una piedra que rueda.

Nunca te diste la vuelta para ver los ceños fruncidos
de los malabaristas y los payasos,
cuando todos se rebajaban y hacían trucos para ti.
Nunca entendiste que no está bien,
no deberías dejarte en manos de otra gente
para divertirte.
Solías montar en el caballo cromado
con tu diplomático,
que llevaba sobre sus hombros, un gato siamés.
¿No es duro cuando descubres que
él no estaba al nivel
después de que te quitara todo lo que pudo robar?

¿Cómo sienta?
Cómo sienta estar por tu cuenta,
sin un rumbo a casa,
como una completa desconocida,
como una piedra que rueda.

La princesa en la torre, y toda la gente guapa,
beben, pensando que ya lo tienen hecho,
intercambiando toda clase de regalos y cosas preciosas,
pero mejor que levantes tu anillo de diamantes,
nena, mejor que lo empeñes.
Solías estar tan entretenida
con el Napoleón en harapos y el lenguaje que solía utilizar.
Vete con él ahora, te llama, no puedes negarte,
cuando no tienes nada, no tienes nada que perder,
ahora, eres invisible,
no tienes secretos que esconder.

¿Cómo sienta?
Cómo sienta estar por tu cuenta,
sin un rumbo a casa,
como una completa desconocida,
como una piedra que rueda.

Tangled Up In Blue” (1975)

Aparece en tiempos difíciles sentimentalmente para él, tras una sonora ruptura, es una canción “multidimensional” como lo explicó personalmente.

Por la mañana temprano brillaba el sol,
yo estaba tumbado en la cama
preguntándome si ella habría cambiado
si su pelo sería rojo todavía,
sus parientes decían que nuestra vida juntos
iba a ser difícil con toda seguridad
a ellos nunca les gustó la ropa hecha en casa
el talonario de cheques de papá,
no era lo bastante grande
y yo estaba a un lado de la carretera
la lluvia cayendo sobre mis zapatos,
dirigiéndome a la costa este
el Señor sabe que he tenido que pagar lo mío
para seguir adelante
envuelto en tristeza.

Ella estaba casada cuando la conocí,
iba a divorciarse enseguida
la ayudé a salir de un follón, supongo
pero empleé demasiada energía,
condujimos ese coche lo más lejos que pudimos
abandonándolo en el oeste
rompimos una triste noche oscura
ambos de acuerdo en que era lo mejor,
ella se volvió para mirarme
cuando ya me alejaba
la oí decir por encima del hombro,
“volveremos a encontrarnos
algún día en la avenida”,
envueltos en tristeza.

Tuve un empleo
en los grandes bosques del norte,
trabajando como cocinero
pero aquello nunca me gustó demasiado
y un día el hacha cayó,
así que me largué para Nueva Orleans
donde me empleé algún tiempo
en un barco de pesca,
en los alrededores de Delacroix
pero entretanto yo estaba solo
el pasado pegado a mis talones
vi montones de mujeres,
pero ella nunca salió de mi mente
y solo crecí
envuelto en tristeza.

Ella trabajaba en un local de “topless”
y yo me paré allí a tomar una cerveza,
sólo miré su perfil
a la luz del foco
y después cuando la gente se iba
yo iba a hacer lo propio,
ella estaba de pie ahí detrás de mi asiento
me dijo, “no sé como te llamas”
yo murmuré algo en voz muy baja
ella estudió los rasgos de mi cara,
debo admitir que me sentí algo incómodo
cuando se agachó para atar el cordón
de mi zapato
envuelto en tristeza.

Ella encendió un fuego de la estufa
y me pasó una pipa
“creí que nunca ibas a decir hola”,
dijo ella
entonces abrió un libro de poemas
y me lo pasó
escrito por un poeta italiano
del siglo XIII
y cada una de las palabras sonaba a verdad
y brillaba como un carbón ardiente,
fluyendo de cada página
como si estuvieran escritas en mi alma
de mí a ti
envuelto en tristeza.

Viví con ellos en la calle Montague
en un sótano bajo la escalera,
de noche había música en los cafés
y revolución en el aire,
luego él empezó a comerciar con esclavos
y algo en su interior murió
ella tuvo que vender todo lo que tenía
y se volvió muy fría
y cuando por fin llegó a tocar fondo
me volví taciturno,
la única cosa que supe hacer
fue seguir adelante, como un ave que vuela
envuelta en tristeza.

De modo que ahora estoy volviendo otra vez,
tengo que encontrarla de algún modo,
toda la gente que solíamos tratar
ahora me parece una ilusión,
unos son matemáticos
otras son mujeres de carpinteros,
no sé cómo empezó todo esto
no sé qué están haciendo con sus vidas
pero yo, yo todavía estoy en la carretera
dirigiéndome a otro cruce,
siempre hemos sentido lo mismo
solo que lo vemos desde
puntos de vista diferentes.
envuelto en tristeza.

Hurricane” (1976)

Musicalmente una de sus obras cumbre, pero en la lírica no desmerece, por el contrario, retoma la protesta directa en este caso de un boxeador injustamente encarcelado, según él.

Disparos resuenan de noche en el bar.
Llega Patty Valentine desde el piso de arriba.
Ve al encargado en un charco de sangre.
Grita; “Dios mío, los han matado a todos”.
Esta es la historia de Huracán.
El hombre al que las autoridades culparon,
de algo que nunca hizo.
Lo pusieron en una celda,
pero él pudo haber sido
El campeón del mundo.

Tres cuerpos allí tirados Patty ve
y a otro hombre llamado Bello,
andando por allí misteriosamente
“yo no lo hice”, dice él
y levanta las manos,
“estaba solamente robando la caja,
espero que me comprendan
los vi irse” dice, y se detiene,
“uno de nosotros ha de llamar a la poli”
Patty les llama
y entran en escena
con sus luces rojas centelleando
en la caliente noche de New Jersey.

Mientras tanto, muy lejos,
en otra parte de la ciudad
Rubin Carter y un par de amigos van conduciendo por allí.
El contendiente número uno para la corona
de los pesos medios.
No tenía ni idea de la clase de mierda
que le iba a caer.
Cuando un poli lo empujó
a un lado del camino.
Como la vez anterior y la vez anterior a esa
En Paterson así es como son las cosas
Si eres negro es mejor
que no salgas a la calle
A menos que quieras caldear el ambiente.

Alfred Bello tenía un socio y éste tenía
un soplo para la pasma.
Él y Arthur Dexter Bradley habían salido para merodear.
Dijo: “Vi a dos hombres huyendo,
parecían pesos medios.
Saltaron a un auto blanco
con matrícula de otro estado”
y la Srta. Patty Valentine simplemente asintió.
El poli dijo: “Esperen un momento muchachos, este todavía no está muerto”.
Así que lo llevaron al hospital
y aunque este hombre apenas podía ver,
le dijeron que él podía identificar a los culpables.

Cuatro de la mañana y traen arrastrando a Rubin.
Lo traen al hospital
y lo llevan escaleras arriba.
El hombre herido lo mira
a través de su ojo moribundo.
Dice: “¿Para qué lo traen?,
este no es el tipo”.
Sí, esta es la historia de Huracán.
El hombre al que las autoridades culparon
de algo que nunca hizo.
Lo pusieron en una celda,
pero él pudo haber sido.
El campeón del mundo.

Cuatro meses después,
los ghettos están ardiendo.
Rubin está en Sudamérica,
peleando por su nombre
Mientras Arthur Dexter Bradley
todavía está en el negocio del robo.
Y la pasma le está apretando,
buscan a alguien a quién culpar.
“¿Recuerdas aquél asesinato en el bar?”.
“¿Recuerdas que dijiste haber visto
el coche en la huída?”.
“¿Piensas que te gustaría jugar
a la pelota con la ley?”.
“¿Crees que pudo haber sido aquél boxeador el que viste huir aquella noche?”
“No olvides que eres blanco”.

Arthur Dexter Bradley dijo:
“Realmente no estoy seguro”.
“Los polis dijeron: “A un pobre chico como tu le vendría muy bien una oportunidad”.
Te tenemos por el trabajo del Motel y estamos hablando con tu amigo Bello.
No querrás volver a la cárcel,
así que sé buen chico.
Le harás un favor a la sociedad.
El hijo de puta es bravo y se pone más bravo.
Queremos moverle el culo,
queremos clavarle este triple asesinato a él.
El no es “Gentleman Jim”.

Rubin podía nokear a un hombre
con un solo golpe.
Pero a él no le gustó hablar mucho de eso
“Es mi trabajo”, decía, “y lo hago por dinero
y en cuanto termino me pongo en marcha
a un paraíso.
Donde fluye la corriente y las truchas
y el aire es delicioso.
Y doy un paseo a caballo por el campo”.
Pero entonces lo llevaron a la cárcel
donde intentan trasformar un hombre
en un ratón.

Todas las cartas de Rubin estaban marcadas
de antemano.
El juicio fue un circo de cerdos,
él nunca tuvo una oportunidad.
El juez hizo aparecer a los testigos de Rubin como borrachines de los bajos fondos
Para la gente blanca que miraba él
era un vago revolucionario.
Y para la gente de color él era solamente
un negro loco.
Nadie dudó de que él había apretado el gatillo
y aunque no pudieron presentar el arma.
El Fiscal del distrito dijo que él era el autor
y el jurado de blancos estuvo de acuerdo.

Rubin Carter fue falsamente enjuiciado.
El crimen fue asesinato en primer grado, ¿adivinan quién testificó?
Bello y Bradley y los dos mintieron.
Y los periódicos,
siguieron todos la corriente
¿Cómo puede la vida de un hombre como ese
estar en la palma de la mano de algún truhán?
Verlo tan obviamente entrampado
no puedo evitar avergonzarme
de vivir en un país
Donde la justicia es un juego.

Ahora todos los criminales
con sus trajes y corbatas.
Están libres para beber martinis
y mirar el amanecer.
Mientras Rubin se sienta como Buda
en una celda de 10 pies.
Un hombre inocente en un infierno viviente.
Esa es la historia de Huracán.
Pero no terminará hasta que limpien su nombre
y le devuelvan el tiempo que ha cumplido.
Lo pusieron en una celda,
pero una vez pudo haber sido
El campeón del mundo.

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