Terror y tragedia en los tiempos del Internet


Grandes movimientos a través de redes sociales en tiempos digitales


POR Staff Rolling Stone México  



Por Sofía Paredes

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Hace más de dos semanas que el mundo entero se vio paralizado por lo sucedido la noche del 13 de noviembre en París. Los atentados en forma de bombardeos y tiroteos de Kalashnikovs provocaron algo más allá de la lamentable pérdida de 129 personas. Sin afán de restarle importancia al ataque, esta nota pretende discutir los efectos que se tuvieron a nivel de la comunidad virtual.

De acuerdo al Laboratorio de Redes Sociales y Participación Política de NYU (SMaPP) más de 4 millones de tweets relacionados se generaron en las 24 horas posteriores al atentado; siendo la mayor parte del contenido una expresión de solidaridad hacia los parisinos y descontento por lo sucedido. Estas mismas muestras de “preocupación” crearon una confrontación interminable entre usuarios durante los próximos días. De un momento a otro las muestras de “solidaridad” se tornaron satíricas y para muchos, incongruentes. La bandera francesa en las fotos de perfil de Facebook se volvió un atributo de “dominación occidental”. El hashtag #PrayForParis dejó de ser “políticamente correcto” para convertirse en una señal de desinterés por lo sucedido en Beirut un día antes.

En pocas horas comenzó a circular a través de las redes sociales, contenido que supuestamente completaba el panorama del terror que se vivía en Francia. Sin embargo, la falta de veracidad fue una característica latente de lo que ha generado más de 7 millones de tweets alrededor del mundo en las últimas semanas.

La descontextualización de imágenes y videos, avivaron el terror y el odio de la comunidad. Tal es el caso del video cuyo caption decía: “Musulmanes alrededor del mundo celebran victoria Islámica en París”; una celebración deportiva de pakistaníes en 2009 se tornó en un aclamo terrorista “actual” en cuestión de minutos. Este tipo de posts alimentaron un odio irracional, un odio mal informado que se hizo evidente a través de hashtags como #StopIslam. No solo se dio la islamofobia en las redes sociales, sino que se constató en forma de ataques y crímenes de odio contra ciudadanos musulmanes en distintas partes del mundo.

Cabe remarcar que esta no es la primera vez que las masas se dejan llevar por el contenido que se comparte en Twitter o Facebook. La noche del 19 de octubre en Ajalpan Puebla, la muchedumbre, alentada por falsa información en las redes sociales, cometió una serie de delitos, siendo el peor de ellos la captura y homicidio de los hermanos Copado Molina. Su linchamiento es una demostración más de hasta dónde puede llegar la paranoia generada por contenido que transita en la web.

Las campañas con información falsa en las redes sociales, que pretenden mantener informada a la población, están teniendo un impacto en la vida real de aquellas personas que son atacadas o cuyas garantías individuales son puestas en duda. Cuestionar y denunciar las actitudes ajenas es parte esencial de estas plataformas, no obstante como usuarios tenemos la responsabilidad de distinguir que la situación va más allá de un hashtag o una foto de perfil. Tampoco debemos dejarnos llevar por información sin antes analizarla. Hay que recordar que lo sucedido, no solo en París, en Beirut o en Ajalpan, ha sido una tragedia. Una tragedia que no ha de ser banalizada a unos cuantos caracteres y pixeles.



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