Campus RS: ¿Un extraño enemigo?


“Lo siento querida patria, el enemigo no es un extraño, tu soldado se puso en tu contra”.


POR Staff Rolling Stone México  



Por Frida Viridiana Méndez Ortiz

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¿Qué puede florecer en el desierto?, ¿en qué se puede convertir la sociedad de un país sin oportunidades donde las únicas personas que tienden la mano a los necesitados son los narcos?, ¿a quién podemos tomar como modelo a seguir si nuestros líderes solo velan por sus intereses?.

Ya no nos asombramos cuando escuchamos a niños cantar narcocorridos con temas de sangre y drogas o series como El Señor de los Cielos, donde los muestran como ídolos, son cada vez más populares. Hemos trazado nuestro camino a una sociedad cada vez más rota.

La realidad de muchos jóvenes es cada vez más cruda y es un hecho que no pueden comer, de ser buenas personas viviendo en lugares tan pobres en donde la escuela no sirve para salir adelante y el trabajo es prácticamente inexistente; lo que los lleva a hombres como el Chapo Guzmán, quienes les dan las armas para poder abrirse camino, con base en violencia para una vida mejor, por muy efímera que ésta pueda llegar a ser.

El éxito adquiere otro significado en esta sector de la cultura, en donde el que triunfa es aquel que vive más, somete a todo el que puede y mata al que no, y cuya manera de mostrar su valor, ganar respeto y trascender es a través de lo que el dinero les puede comprar sin recibir castigo alguno; creando una imagen de poder ilimitado.

El terror invade las calles de ciudades como Juárez, donde la gente ya no sale, ya no vive, donde ya no hay esperanza y hasta los policías temen por sus vidas. Sin embargo, a sólo unos metros de distancia la realidad es muy distinta.

En el país vecino la gente vive en paz, tan en paz que en busca de algo de adrenalina. Nos voltean a ver con curiosidad y crean series, películas y canciones que “te hacen sentir como un narco aunque sea un rato”, siendo totalmente ajenos al dolor que el narcotráfico causa a México y creando material para fomentar, aún más, el heroísmo que ya se les da en este lado de la frontera.

Duele saber que para el mundo ahora el ser mexicano significa drogas, violencia, crimen y corrupción. Gracias a este estereotipo te encuentras con discursos que nos tachan de delincuentes y violadores. Sin embargo, en lugar de repudiar y levantarnos en contra de esta forma de vida, ahora los veneran como héroes que merecen una especie de himno y series que documenten sus hazañas.

Somos los que hemos lastimado a este país con problemas de educación, empleos, seguridad, corrupción, impunidad e indiferencia hasta el punto de sentirnos abandonados y en un intento por salvarnos hemos recurrido a quien que promete el cambio, pero a un precio muy alto: Nuestra humanidad.

“Más si osare un extraño enemigo
 profanar con su planta tu suelo, 
piensa ¡oh patria querida! que el cielo
 un soldado en cada hijo te dio”. Lo siento querida patria, el enemigo no es un extraño, tu soldado se puso en tu contra. Lo siento pero somos los tuyos los que te profanamos, pero también somos nosotros los que podemos salvarte, y recuperar la belleza de tus cantos, tradiciones y cultura, porque no es cuestión de sentirnos orgullosos de ser mexicanos es hacer que tú, México querido, te sientas orgulloso de nosotros.

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