Charlie Sheen sigue loco después de todos estos años…


Charlie Sheen: Una semana al borde del abismo con el último salvaje de Hollywood


POR Staff Rolling Stone México  



Charlie Sheen: Una semana al borde del abismo con el último salvaje de Hollywood

Puede que Charlie Sheen ya no consuma sangre de tigre y esté de vuelta en la televisión, pero su caos existencial se mantiene intacto. Una semana al borde del abismo con el último salvaje de Hollywood.

Por Erik Hedegaard

Charlie Sheen tiene más talento para meterse en una gran cantidad de líos, de diversas maneras, que la mayoría de los mortales. Tan sólo en los últimos 12 meses, él ha… bueno, sin duda ya lo sabes todo: Las monsergas contra su antiguo jefe, Chuck Lorre, creador de Two and a Half Men (“ese psicópata abaratado y descerebrado”), los desfiles para ostentar a sus llamadas ‘diosas’ (una de ellas actriz porno, la otra una antigua nana), la orden de la corte que le obligó a ser separado de sus hijos, la verborrea lunática (“Los magos asesinos del Vaticano”, “la sangre de tigre”, “¡ganando!”, “destrozando rocas de siete gramos”), la demanda por $100 millones de dólares a causa de un incumplimiento de contrato que presentó ante Warner Bros. y Lorre, las entidades detrás de Men, gracias a la cual pudo ganarse una suma inicial de $25 millones de dólares, la gira de My Violent Torpedo/Defeat is Not an Option (resultó que la derrota sí podía ser una opción; fue una mierda), etcétera. En junio del año pasado finalmente se agotó y no se escuchó una palabra más acerca de Sheen, quien sólo en ocasiones asomaba la cabeza para asestar un golpe a la gente de Men o para salir borracho o devastado de algún concierto de Guns N’ Roses. En otras palabras, recientemente se ha comportado como un buen chico.

Pero esta noche, justo en este preciso instante, el actor está a punto de armar un lío. Se encuentra en Boa, un restaurante de cortes finos en Hollywood, devorando con júbilo una tarta de atún asado. Una chica de veintitantos años se ha acercado a su mesa a fin de presentarse. Dice que su nombre es Erica y que acaba de hacer una prueba para interpretar a su hija de 15 años de edad en Anger Management, el programa nuevo de Sheen en FX pero que, tristemente, no ha sido aceptada. La chica hace pucheros. Cabello oscuro, minifalda, blusa realmente ajustada, se ve muy bien cuando hace esos pucheros. Gira un poco para poder ser vista de perfil. “Me dijeron: ‘Lo hiciste perfectamente, pero tu cuerpo no es el de una quinceañera’”. Charlie, de 46 años, estira el cuello, se limpia los labios con una servilleta y contesta: “Bien, no soy experto en fisiología, pero me parece que estoy de acuerdo con ellos”.

Y luego, como si nada, el asunto cobra fuerza. Pocos minutos después ya están dando una vuelta por el patio, fumando cigarrillos. Charlie le pregunta: “¿Estás casada, comprometida? ¿Cómo es posible que no nos hayamos topado sino hasta ahora? ¿Cómo haremos para que éste no sea nuestro último encuentro?”. Minutos más tarde, Charlie ha guardado el número telefónico de la chica en su celular. La manera como todo esto ocurre es realmente espectacular. Los ojos de Charlie echan chispas. Es impulsivo sin ser agresivo. Su voz carrasposa es como una pelea en una cantina, pero su manera de ser es afable, cálida, amistosa, divertida. ¿Quién podría objetarle algo?

Desde el primer día, su vida no ha sido otra cosa que un viaje sumamente salvaje: Hijo de Janet y Martin Sheen, nació el 3 de septiembre de 1965 en un hospital de Nueva York, y ni siquiera había logrado salir totalmente del canal cuando un primer incidente acaeció. El doctor Irwin Chabon vio que el cordón umbilical presionaba contra la nariz de Charlie, sofocándolo. “¡Espera!”, gritó Chabon y Janet dejó de pujar, lo que le permitió cortar el cordón. “Y entonces Charlie salió volando, un bebé azul, azul”, rememora Martin, quien por entonces no era más que un actor advenedizo. “No emitía ningún sonido, ni un sólo respiro, nada. Ahí estaba, inerte”. El doctor tomó al bebé y comenzó a soltarle bofetadas. Janet dijo: “¿Qué pasa?”. Martin respondió: “Chica, las cosas no pintan bien”. Su padre pensaba que Charlie estaba a punto de morir y pidió que el chico fuera bautizado en ese instante. Pero entonces, Martin dice: “Chabon le propinó otro golpe a Charlie y éste comenzó a gritar, y desde entonces no lo ha dejado de hacer”.

Luego, 19 años más tarde, Charlie obtuvo su primer papel coestelar en Red Dawn, una película acerca de unos adolescentes que luchan contra los comunistas, y dos años más tarde interpretó a un vago en Ferris Bueller’s Day Off, y con esta cinta fue encasillado en un tipo de personaje, por primera vez en su carrera. El efecto en el plano cómico fue notable. Pero en realidad no alcanzó las ligas mayores sino hasta que Oliver Stone lo eligió para dos de las películas más incendiarias de la década: Como un desconcertado novato de la guerra de Vietnam en Platoon (1986) y merecedora de un premio Óscar y, en 1987, como el codicioso protegido de Goerdon Gekko en Wall Street.



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