Con la creencia mejorada


Babasónicos lanzó el álbum en vivo ‘Repuesto de fe’ a través de un largo camino en el que ha roto utopías.


POR Natalia Cano  



Foto: Cortesía de Sony Music

Para Adrián Dárgelos, las fórmulas que garantizan la permanencia de una banda de rock no existen. El único secreto –afirma el vocalista de Babasónicos– es la combinación de individualidades entre los diferentes entes que dan vida a ese universo musical. “Cuando funciona un grupo no es porque sus integrantes sean iguales, todo lo contrario, sus diferencias le aportan un volumen de belleza, algo de lucha, de pugna por ideas; inspiración colectiva, más allá del liderazgo y el seguimiento de los demás”, señala.

Babasónicos cumplió recientemente 26 años sobre los escenarios, hazaña que deja en el líder de la agrupación argentina y sus compañeros “un sabor de victoria”. El regocijo se debe a que el suyo es un proyecto surgido en Lanús, un típico vecindario suburbano en las afueras y al sur de Buenos Aires, habitado por la clase media, y cuyo sonido barrial está más asociado con grupos de rock urbano como Los Redonditos de Ricota. “El campo de referencia es el lugar donde estudiábamos y vivíamos, y eso de especular que dure tantos años es bastante mágico, imposible e incierto porque eso lo haces cuando eres muy joven y tienes otras expectativas de la vida, crecimientos no parejos y ambiciones distintas”, opina el músico. “Honestamente es muy raro que se siga manteniendo el grupo después de tanto tiempo”.

Sentado en un sillón, en un hotel ubicado en la avenida Álvaro Obregón de la Ciudad de México, Dárgelos hace memoria de aquella época en la que se embarcó en una aventura transatlántica que indudablemente marcó parte de la identidad sonora que la banda construyó a principios de la década de 1990.




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