Curiosidad frente al rigor


Una íntima charla con el director de cine, Alfonso Cuarón.


POR Óscar Uriel  



Cortesía: Canon

Conocí a Alfonso Cuarón hace algunos años cuando fui a entrevistarlo a Nueva York para un programa de televisión mientras él editaba Grandes esperanzas en un loft en SoHo. Me llamó la atención la cordialidad y sencillez que mostró desde que llegué a la cita. He tenido la oportunidad de seguir muy de cerca su carrera como si fuese una especie de hilo conductor en la crónica del cine mexicano que he realizado a través de estas dos décadas. El director mexicano galardonado con dos premios Óscar por Gravity, estuvo en un evento de Canon realizado en la Universidad Panamericana y posteriormente platicamos sobre su carrera profesional.

Tenías 12 años cuando tuviste una cámara contigo, además de que vivías cerca de unos estudios cinematográficos. Probablemente esto tuvo que influir en tu pasión por el cine.
A los 12 años tuve mi primera cámara real. Fue una cámara Super 8 con la cual hice muchos cortos pero nada más de un rollo porque no tenía dinero para más. Pero mi primera cámara en realidad fue un viewfinder de cartón que hice con el que filmaba mis películas cuando era muy pequeño.

El haber sido padre a los 18 años, ¿condicionó tu vocación dentro de tu quehacer cinematográfico?

La vocación ya estaba. Las prioridades cambiaron y creo que es algo que agradezco porque pensaba que el cine era lo más importante en la vida. Sin embargo, al ser padre tan joven me di cuenta que sólo es una parte esencial de ésta; pero no la más importante. No me imagino una imagen sin que esté cargada de vida. La vida viene primero y la experiencia profesional después.



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