David Guetta, el rey ‘hot’ de la noche


David Guetta: Éxito, jets privados y Paris Hilton; un viaje a Ibiza con el mejor DJ del mundo


POR Staff Rolling Stone México  



David Guetta: Éxito, jets privados y Paris Hilton; un viaje a Ibiza con el mejor DJ del mundo

Éxito, jets privados y Paris Hilton; un viaje a Ibiza con el mejor DJ del mundo

Por Josh Eells

Lo peor de estar en el jet privado de David Guetta con destino a Ibiza es que el techo es algo bajo, así que cuando tienes que ir al baño luego de haberte tomado dos copas de champaña, tienes que agacharte para que tu cabeza no choque con el marco de la puerta. La segunda peor cosa de volar a Ibiza en el jet privado de David Guetta o de prácticamente de todo lo que hace es: nada. El avión de Guetta –un Cessna CJ3 bimotor–, piloteado por dos alemanes sonrientes llamados Thomas y Manuel, vuela a nueve kilómetros y medio sobre el Mediterráneo para dejar a Guetta en Fuck Me I’m Famous, el club nocturno donde es anfitrión semanalmente en Ibiza durante el verano. Es quizá la fiesta dance más conocida del mundo, donde gente como Dr. Dre o Jean Paul Gaultier suelen visitar. Hace un par de años se apareció Will.i.am y Guetta lo invitó a la cabina para hacer unas improvisaciones; quién que diga que esos minutos cambiaron el sonido del pop contemporáneo no exagera mucho. Con unas pocas excepciones notables (Daft Punk, Fatboy Slim), la música dance europea siempre ha sido una de esas cosas que EE.UU. simplemente nunca ha tenido, como Roberto Benigni, o el socialismo. Pero desde que los Black Eyed Peas convirtieron los pulsantes temas de Eurohouse en oro molido en las listas de EE.UU., con el hipermasivo “I Gotta Feeling” (que Guetta produjo) y “Boom Boom Pow” (que empleó el mismo sampleo que Guetta tocó esa noche para Will.i.am), el pop de EE.UU. se ha movido a un ritmo continental. Hoy en día, si escuchas las listas de popularidad en la radio es imposible no oír una canción que no suene como una producción de David Guetta (varias de hecho son sus producciones). Los títulos son intencionadamente genéricos e internacionales, “When Love Takes Over”, “Little Bad Girl”, “Without You”, pero su ubicuidad está convirtiendo a Guetta en una nueva entidad: un auténtico DJ estrella del pop.

Durante su adolescencia en París, Guetta siempre sabía que quería tocar discos. “Recuerdo una reunión con mis papás y mi maestra de matemáticas cuando yo tenía 14 años”, dice entre bocados de suflé de frambuesa, con el atardecer brillando a través de la ventanilla del avión. “Me decían, ‘Tú tienes un problema: no estás estudiando’, y yo decía, ‘Yo quiero ser DJ, ¡no necesito ser bueno en matemáticas!’”.

Poco tiempo después, empezó a tocar en un bar gay y a partir de ahí fue un trayecto lento pero seguro hacia encabezar festivales para 80 mil seguidores extasiados. “Siempre he tenido una buena conexión con la gente”, dice Guetta, “es lo más importante cuando eres DJ. Pero lo que realmente me hizo estallar fue cuando inventé ese nuevo sonido, electro mezclado con soul urbano. Ese se volvió el nuevo estándar de la música pop norteamericana hoy”.

Guetta habla de su éxito de forma muy práctica y lo suficientemente vivaz como para no sonar arrogante. (“Mucha gente cree que los franceses somos arrogantes, pero en realidad sólo decimos la verdad”). Pero también expresa con asombro la forma en que el hijo de un profesor de sociología judío-marroquí terminó reuniéndose con Bono y colaborando con Will.i.am en un proyecto para la NASA.

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