Del “Yesterday” hasta hoy


Paul McCartney. Del “Yesterday” hasta hoy.


POR Staff Rolling Stone México  



Paul McCartney. Del "Yesterday" hasta hoy.

En el tiempo que te tomó leer esto, Paul McCartney ya compuso una canción. ¿Cómo mantiene el ritmo el Beatle de 69 años?

Por Brian Hiatt

Paul McCartneyDe camino al trabajo esta mañana, Paul McCartney tuvo que esperar a que cruzaran algunos transeúntes en un paso peatonal. Se pararon en grupos, con cámaras en mano, bloqueando una calle de Londres. Mientras McCartney esperaba pacientemente dentro de su camioneta, ninguno de los turistas reparó en él; todos estaban muy ocupados tomándose fotos cruzando Abbey Road.

“Esto me ha pasado varias veces”, dice McCartney poco después con una risita. “Es un momento que suelo disfrutar. Existe una buena metáfora detrás. Pero hay tantas metáforas en mi vida; no las busco. La vida de un Beatle está repleta de metáforas”.

Resistiendo el impulso de salir del auto y posar con sus fans, resuelve ir directamente a un santificado lugar de característico olor: El Estudio Dos de Abbey Road. “Bienvenido a mi mundo”, dice McCartney, atravesando por las puertas dobles para entrar a una habitación. “Antiguo y moderno. Cada vez que vengo aquí, desenmaraño la historia de estas paredes de nuevo. Fue aquí donde todo sucedió”.

The Beatles grabaron la mayor parte de su música, desde “Love Me Do” hasta “The End”, en este poco glamoroso espacio de paredes desnudas; además de realizar su primera audición para EMI aquí mismo, hace exactamente 50 años. Aparte de algunas modificaciones acústicas que se le han hecho y un reloj de pared distinto, el estudio no ha cambiado nada.

Ahora mismo, y sin razón alguna, está tocando la batería. A momentos de su llegada, McCartney se precipita al instrumento, toma un par de baquetas y comienza a tocar algunos acordes de rápido ritmo, aporreando los platillos. Suena distintamente beatlesco, o al menos wingsesco.

Paul McCartneyMcCartney señala la escalera de la esquina, que lleva a la cabina de control donde George Martin y los ingenieros trabajaban. “Ahí es donde vivían los adultos”, cuenta. “Esas escaleras eran tan icónicas, están grabadas en mi memoria como un sueño. Esto me trae tantos recuerdos, no te puedes imaginar cuántos”, dice McCartney. “Es increíble”. Señala otra esquina. “John parado ahí mismo, tocando ‘Girl’”. Canta una parte, imitando la manera en que Lennon tomaba aire, al tiempo que hace el ademán de darle una larga calada a un porro. “La gente pensaba que eso era lo que hacíamos; ¡pero no es así! Sólo nos gustaba el sonido. Todas las legendarias historias que de ahí brotaron no son ciertas. Vi un programa sobre The Beatles la otra noche, y tan sólo en los primeros cinco minutos habían cometido cuatro errores. Esta es la razón por la cual no sabemos quién era Shakespeare o lo que realmente sucedió en la Batalla de Hastings”.

Paul McCartney está más que vivo: Recién casado, casi billonario, estrictamente vegetariano, padre de una niña de 8 años (y cuatro adultos), siempre joven intérprete de conciertos de tres horas, cantautor frenéticamente activo y artista, compositor de ballets y sinfonías, caballero del reino. Con su nuevo disco, Kisses on the Bottom, McCartney agrega “intérprete de clásicos” a la lista; es una colección jazzera de temas pre rock, junto con algunas composiciones originales de McCartney.

Paul McCartneyDurante años, había pospuesto el disco de clásicos, en parte porque otras personas –desde Ringo Starr en 1970 y Harry Nilsson en 1973, hasta Rod Stewart durante lo que parecieran los últimos mil años– seguían interpretándolos. También se encontraba dudoso de reafirmar su imagen como mero baladista sentimental, el supuesto lado opuesto de la imagen de rockero que cultivó John Lennon. “Ya lo superé”, reconoce McCartney. “Si a la gente no le gusta este lado de mí, es demasiado tarde”. Aún así, Kisses es un álbum único. A escasas semanas de su lanzamiento, McCartney ya se encuentra trabajando en un nuevo disco de rock. Hasta ahora, él mismo ha tocado todos los instrumentos. “El plan era hacer lo que estoy realizando ahora, lo cual es empezar casi inmediatamente con otro álbum de estudio, para que el público no piense que me he quedado instalado en el jazz”.

Hoy ha grabado un tema para el siguiente disco, titulado Hosannah invocando aquel tono estridente de su viejo bajo Hofner con forma de violín y siguiendo el ritmo con el pie. Pero McCartney le gusta trabajar aquí, y toma el pasado tan ligeramente como le es posible. “Siempre habrá cosas que pesen sobre ti, tienes que vivir con ello”, comenta. “Yo vivo con ello. Cuando escribo una canción, tengo mis otras composiciones colgando de ella. Supongo que en el momento en que escribes una canción decente, es una maldición. Siempre estás pensando: ‘Mierda, yo escribí “Eleanor Rigby”, ¿cómo voy a superar eso?’ Creo que piensas: ‘No podré’. Te das cuenta de que no vas a superarlo, pero escribes ‘Blackbird’. Vas en otra dirección o lo que sea. Si tienes suerte. Siempre he sido consciente de ese fenómeno, pero nunca he permitido que me bloquee”.

Paul McCartney regresa a México. Aquí la información.



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