Momentos de satisfacción


Dënver nos lleva al núcleo de su música y nos confiesa toda la verdad sobre su espectáculo.


POR Regina Lázaro  



Dënver es un dúo dinámico conformado por Mariana Montenegro y Milton Mahan que empezó en San Felipe, Chile, y que ha puesto a bailar a todos con sus peculiares composiciones.

En su más reciente visita a la Ciudad de México, tuvimos la oportunidad de sentarnos a platicar con los chicos en la Casa Rolling Stone sobre su álbum Sangre Cita, sus primeros acercamientos a la música, su relación arriba y abajo del escenario, entro otras cosas.

¿Cuál fue su primer acercamiento con la música?

Mariana: Mi familia siempre fue muy musical, a mi papá le gusta tocar la guitarra y el piano, de joven sacó un disco e incluso un libro, pero no siguió ese camino y fue abogado. En mi casa siempre hubo el espíritu musical y siempre hemos tocado. Mi mamá colecciona música de los setenta, ochenta, clásicos del rock como The Beatles. Yo siempre canté y toqué pero siempre con una influencia más pop, cuando tenía como quince años conocí a Milton y a su grupo de amigos, al cual yo después pertenecí, empecé a conocer más música. como Pixies, Sonic Youth, El Otro Yo, Fun People, otro tipo de música que antes no conocía.

Milton: Nunca tuve mucha relación con la música en mi casa pero fui autodidacta en todo, en la búsqueda musical. Cuando conocí a Mari su familia sí era muy musical, creo que fui ahí cuando se me pegó un poco esta cosa de la música, aunque yo escuchaba muchos estilos y así fue como aprendí a tocar la guitarra. Después conocí a bandas más melódicas como Pixies, Fun People, Sonic Youth, se me abrió un panorama en la música, fui abriendo el abanico y empecé a aceptar todo.

¿Cuál fue al primer concierto que fueron?

Mariana: Fui a un festival que hacen en Chile que se llama Maquinaria, tocó Yo La Tengo y Pixies, ese lo recuerdo con harto cariño, creo que fue a uno de los primeros que fui.

Milton: En San Felipe no hacían muchos conciertos pero alguna vez hicieron algo con La Floripondio, lo recuerdo mucho porque era fácil tener acceso y estar cerca de los músicos.

Con esto, ahora sí cuéntenme ¿en qué momento decidieron formar la banda?

Mariana: No fue una decisión, se fue dando solo porque nos juntábamos y pasábamos las tardes haciendo música, sin proponerlo fuimos creando canciones hasta que de pronto nos dimos cuenta que éramos una banda. ¿Y cuándo fue el momento en el que existe? Cuando nos vimos obligados a ponerle un nombre porque nos invitaron a tocar.

¿Cuáles creen que son sus influencias musicales? Más allá de las bandas que mencionaron antes y de que vi en su Facebook que publicaron algo de Prince.

Milton: Siento que hay una intención negra que hemos intentado trabajar en nuestros discos, siendo nosotros blancos. Nos gusta música de los setenta, que en Chile le llaman la música AM, que tiene que ver con The Stylistics, Stevie Wonder, pero yo creo que hay como una reedición chilena de eso.

Mariana: Sí, el funk, disco, R&B, balada, todos esos géneros.

La última vez que los vi el lugar estaba llenísimo y pensé en lo que un amigo me había dicho sobre ustedes, “Dënver es la fiesta”, ¿qué sienten ustedes al provocar que la gente cante más fuerte que ustedes sus canciones?

Mariana: Cuando subes al escenario se activa como un feedback con la gente, si ellos están con mucha energía yo también. Es una situación muy dependiente, porque me ha pasado que el público es muy indiferente y me atemoriza. Pero normalmente me divierto, siento gratitud y empatía.

Milton: Obviamente cuando el público está muy arriba y canta mucho, uno se entrega por completo como por osmosis, pero es peligroso depender demasiado de eso, a mí me gusta más aislarme y la paso internamente igual de bien, uno debe de intentar ofrecer el mejor show que pueda, para lugares llenos o más íntimo. La paso mejor cuando estoy solo en el estudio bailando, quiero sentir esa sensación y deshinibirme en el escenario de esa manera.

Mariana: A mí se me hace extraño porque en verdad soy muy tímida, siempre trato de pasar desapercibida en todos los lugares pero ahí es todo lo contrario, uno se expone mucho. Al menos yo me meto en una Mariana dos, una que no soy, es entretenido tener la capacidad de ser diferente.

Milton: Somos unos personajes. Hay una relación que la gente también va complementando, para la gente seguimos siendo pareja, nos piden que nos demos besos y sí nos acercamos mucho, pero eso es parte de un personaje que el público quiere ver, ese dúo de hombre y mujer, uno también va jugando con esas cosas que inventa la gente. Abajo del escenario yo no coqueteo nada con Mari pero arriba quizá sí.

¿Qué pasa con Mariana y Milton cuando suben al escenario como Dënver?

Mariana: Depende del escenario o de si veníamos tocando antes o no, siempre es distinto. Yo por mi lado intento que al tocar y cantar, sienta con el espíritu, con la mente y con el cuerpo lo que estoy diciendo y transmitirlo a la gente, algo que honestamente venga de mí.

Milton: Depende de la situación pero a mí me gusta olvidarme del público para disfrutar de la música tal y como la escucho en el estudio solo, cuando logras a transmitir más es cuando lo haces por ti mismo, te debes de olvidar de la tensión que puede existir entre el público, por eso trato de aislarme y entregarme a como me vaya sintiendo en cada canción.

¿Qué pueden decir en cuanto a la estética de Dënver?

Mariana: Siempre ha cambiado, hemos intentado que tenga coherencia con los discos, hemos trabajado con muchas personas a nivel de diseño, vestuario y videoclips, para que todo se comunique. En el diseño de Sangre Cita por ejemplo, intentamos impregnar el espíritu de lo que suena, que es un sonido medio plástico, oscuro, sangriento, por eso tiene unas niñas dentro de una escena sangrienta pero con tonos rosas, esto reúne hartos conceptos del disco: internet, tecnología, plástico, oscuridad, sangre, naíf. A nivel de vestuario también intentamos reflejar la influencia oriental y sombría, aunque también se ve en los videoclips.

¿Cómo fue el proceso de grabación de Sangre Cita?

Milton: Fue solitario, por decirlo de alguna manera, maqueteamos en el estudio, producíamos y grabábamos a la vez, todo muy simultáneo. Lo grabamos en nuestro propio estudio con las osas que tenemos, fuimos descubriendo, no queríamos usar nada que no tuviéramos a la mano.

Ustedes como chilenos y siendo parte de la industria, ¿cómo perciben la escena musical de Latinoamérica?

Milton: Siento que falta más comunicación entre los países. Chile tiene como una deuda grande con eso porque allá se hacen muchos conciertos y festivales pero está más enfocado en lo anglo y norteamericano, pero en cambio el Vive Latino le da más valor a lo que dices. El Lollapalooza chileno incluye a bandas pero en letras chiquititas, pero si no se genera un circuito y se hace un nicho para que estos grupos puedan tener shows propios, seguirán siendo el relleno de los festivales y no se generará una industria.

Mariana: Falta conexión que quizá es porque como estamos tan lejos y es caro ir a Chile o venir a México, por eso muchas bandas de Latinoamérica van a otros lugares pero no a Chile porque es muy costoso.

Milton: También está la realidad de cada país, es un mundo. Por más que hayas estado en varios países, conocer una escena implica estar mucho tiempo dentro de ella e indagar en todas las áreas, hemos ido a Brasil pero yo no tengo ni idea de cómo funciona su escena.

Por último, ¿qué están escuchando actualmente?

Mariana: Estoy escuchando harta música electrónica como house y deep house, también estoy escuchando muy pop como el nuevo disco de Justin Bieber, Ariana Grande, FKA twigs, artistas así.

Milton: Música japonesa, una artista que escucho mucho y que quise meter algo de eso en el último disco es Etsuko Yakushimaru, también lo que produce Yasutaka Nakata, Perfume, eso es lo que estuve escuchando mientras grabábamos Sangre Cita y se traduce en el disco. Las canciones de Dënver siguen siendo las mismas pero fueron llevadas a este mundo más electrónico, creo que algo de eso oriental se filtró.

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