‘Desobediencia’: entre la fe y la sexualidad


Rachel Weisz y Rachel McAdams violan convenciones religiosas contemporáneas en esta cinta dirigida por Sebastián Lelio.


POR Óscar Uriel  



El director chileno Sebastián Lelio realiza su primera película no hablada en español llevando a tres populares intérpretes (Rachel Weisz, Rachel McAdams y Alessando Nivola) a lo que podría considerarse la historia de amor de la temporada: Desobediencia.

Rachel Weisz reflexiona que rodar escenas íntimas con otra actriz resultan mucho más apacibles e incluso dulces que aquellas que ha realizado con conocidos compañeros actores. De acuerdo a la intérprete británica, las secuencias sexuales compartidas con Rachel McAdams en Desobediencia fueron mucho más románticas y emocionales, digamos que iban más allá del sexo convencional, lo que las convirtió en algo profundamente poderoso.

Y es que Weisz (en conjunto con la productora Frida Torresblanco) se encontraba buscando algún material apto para el lucimiento de las actrices para contar una historia de amor entre mujeres. Entonces fue cuando se topó con la novela Desobediencia de Naomi Alderman.

“Lo que me atrapó del libro era todo el asunto de la transgresión en un mundo moderno, en donde pareciera que nada es tabú. El término ‘desobediencia’ prácticamente representa algo inviable en la sociedad moderna. Sin embargo, existen comunidades ortodoxas donde este tipo de vínculos entre personas del mismo sexo son prohibidos. Y estamos hablando de sociedades dentro de países considerados de primer mundo. Si encuentras un suceso que de alguna manera parezca transgresor en un micromundo como lo puede ser una comunidad tradicional, creo que el relato inmediatamente cobra una relevancia universal”,nos cuenta la apasionada actriz al referirse a este proyecto en una entrevista exclusiva.

Rachel Weisz recuerda haber crecido cerca de una sociedad similar a la de la película, una comunidad judaica de lo más conservadora situada al norte de Londres y por ese cinto de sigilo que rodeaba al grupo, no pudo convivir lo suficiente como para conocerlos. “Es un tema que siempre me ha fascinado. Curiosamente, Desobediencia fue uno de los primeros proyectos que llegaron a mí y simplemente me pareció una atrayente historia para contar. Nos tomó aproximadamente tres años trabajar en el libreto hasta estar en rodaje. Encontré todo el proceso de transformar la novela en una película realmente atrayente”, agrega la actriz quien asegura que Lelio fue la primera opción para dirigir este proyecto debido a la insistencia de Torresblanco quien le invitó a ver Gloria.



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