Después de Jerry


La desgarradora vida –e improbable triunfo– de una de las mejores bandas de la historia


POR Staff Rolling Stone México  



La desgarradora vida –e improbable triunfo– de una de las mejores bandas de la historia

Por David Browne

Era julio de 1995, y Grateful Dead estaba por presentarse en el Deer Creek Music Center, a las afueras de Indianápolis, cuando una voz anónima clamó al teléfono del recinto que mataría al icónico líder de la banda. El hombre que llamaba había concluido que su hija se había fugado con alguien asociado con los Dead y planeaba asesinar a Garcia durante el show para cobrar venganza. La situación ya era complicada en sí, ya que Garcia tenía problemas de adicción y una salud precaria. ¿Y encima eso?

Mientras la banda se refugiaba en el backstage con el personal de seguridad y la policía local, nadie sabía si la amenaza debía ser tomada en serio. El baterista Mickey Hart bromeó con Garcia; temeroso por su seguridad, el bajista Phil Lesh les hizo saber que ya había empacado sus cosas y regresaría a Bay Area con su familia, que lo había acompañado para la gira. Pero Garcia tenía la última palabra.Haciendo caso omiso a la amenaza, Garcia indicó a la banda que el show debía continuar. Lesh y el resto no tuvieron otra opción que acceder.

Un mes después, el 9 de agosto, Garcia había muerto. Tras internarse en el Centro Betty Ford para tratar su adicción a la heroína, y después en el centro de rehabilitación Serenity Knolls, un lugar de retiro en Marin County, Garcia fue encontrado muerto en su habitación, y su muerte fue atribuida a un ataque cardiaco debido a una grave obstrucción arterial. “Intentaba estar sobrio a toda costa”, declaró el guitarrista Bob Weir en 2013 a Rolling Stone, “su cuerpo no lo pudo resistir”.

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