Dios, cerveza y banjos. Mumford & Sons toma América


Viajando junto con la banda más grande del año mientras se unen a un palomazo country, evaden a las autoridades, conocen a Golden God y conviven con Ed Helms


POR Staff Rolling Stone México  



Viajando junto con la banda más grande del año mientras se unen a un palomazo country, evaden a las autoridades, conocen a Golden God y conviven con Ed Helms

Por Josh Eells

Mumford&Sons03 Mumford & Sons está formado por cuatro chicos británicos de buena familia que visten como trabajadores de ferrocarril y cantan armonías de bluegrass. Así que ¿por qué están en una esquina a media noche, cara a cara con el sheriff del condado de San Miguel?

“¿Es eso una cerveza?” pregunta un oficial, echando un vistazo a la botella que sostiene el tecladista Ben Lovett. Lovett, un chico de 24 años nacido en Gales, admite que así es.
El oficial frunce el ceño. “Saben que la multa es de 100 dólares por beber en la vía pública”. El bajista Ted Dwane dice estar apenado; no sabían de dicha multa. El oficial se queda callado por un minuto. “Bueno”, dice finalmente, “odio que la cerveza se desperdicie”. Mira su reloj. “Tienes 15 segundos”. Se la bebió.

“¡No puedo creer que lo haya hecho hacer eso!” dice maravillado Dwane cuando se calma la situación. “¡En plena calle!”. Cualquiera diría que pudo ser peor. “Sí”, dice Dwayne, “¡100 dólares peor! Y una cerveza menos”.

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Es una cálida noche de junio en Telluride, Colorado, el cielo está despejado y estrellado,
bajo una luna casi llena. Esta noche es la primera del Festival de Bluegrass en Telluride,
uno de los lugares favoritos de Mumford & Sons en todo el planeta: Winston Marshall,
bajista de la banda, comenta que tras haber visitado el festival el año pasado, tocando
para 300 personas en un pequeño teatro, ya estaban planeando el regreso. Resultó que ser invitados de nuevo no sería ningún problema. Durante el pasado año, Mumford & Sons se ha convertido en una de las historias de éxito más notorias en el rock. Apoyándose en el impacto de sus dos grandes sencillos –“The Cave” y “Little Lion Man”– de su primer disco, Sigh No More, que ha vendido más de 1.6 millones de copias, contando también un millón durante lo que va del año. Se han hecho de varios fans, que van desde Ray Davies hasta Taylor Swift, e incluso Wiz Khalifa les ha reconocido públicamente.

“A veces me da mucho miedo”, comenta acerca del éxito Marcus Mumford, el líder de la banda, de 24 años de edad. “Siento como si no sólo no mereciéramos estar aquí, sino que no somos lo sufi cientemente buenos. Supongo que la dinámica que teníamos pegó”.

mumford-and-sons-barbershop-band-portrait El momento más agudo llegó en febrero, cuando Mumford & Sons tocó al lado de Bob Dylan en la ceremonia de los premios Grammy, uniéndosele en “Maggie’s Farm” tras haber tocado “The Cave” unos minutos antes. Mumford dice que Dylan no habló mucho –“Creo que estaba nervioso”– aunque les dio una sola instrucción: “Nos dijo que ‘siguiéramos dándole duro’”. El resto del fin de semana resultó ser igual de surreal: conocieron a Usher y Gwyneth, chocaron manos con R. Kelly y compartieron un abarrotado elevador con Justin Bieber, junto con quien fueron nominados en la categoría de Mejor Artista Nuevo. Cuando el incidente sucedió, Marshall sugirió de manera un tanto impertinente que “el pasajero más joven debería retirarse”. (“Estábamos siendo británicos y un poco ebrios”, recuerda un sonriente Dwane).

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