La nueva función de Dream Theater


Equilibrio de mente y alma. Dream Theater habla de su nueva producción homónima y la consolidación como máximo exponente del metal progresivo.


POR Staff Rolling Stone México  



Equilibrio de mente y alma. Dream Theater habla de su nueva producción homónima y la consolidación como máximo exponente del metal progresivo.

Por Miguel Hidalgo Z.

Hacer que las cosas sucedan es la filosofía que han adoptado James LaBrie (voz), John Petrucci (guitarra), John Myung (bajo), Jordan Rudess (teclado) y Mike Mangini (batería); y provoca que los cinco pistones de esta máquina de hacer música llamada Dream Theater, alcance un nuevo nivel en su carrera. Pasando de la incertidumbre a la consolidación como el máximo exponente del metal progresivo a nivel mundial, con un álbum homónimo que nos transporta a una atmósfera ecléctica, sensorial y auditiva.

“Hemos logrado algo que nunca habíamos hecho. Dream Theater es el soundtrack de Dream Theater. Una sucesión coherente de sonidos y silencios con cambios en alturas y en duraciones y pautas de repetición distribuidas en el tiempo y el espacio que genera la sensación de estar en el océano, escuchando la calma del vaivén de la marea, la violencia y furia del rompimiento de las olas. En otras palabras: Contemplando su majestuosidad y conociendo sus misterios”, comenta James LaBrie.

Tras la salida de uno de los pilares de la banda, las expectativas sobre su futuro giraban en torno a lo estrictamente creativo; nadie ponía en duda el impresionante talento y la gran capacidad musical de Mike Mangini, pero ¿cómo sería la construcción de ideas y la materialización de imágenes musicales de ahora en adelante?

“Con este nuevo disco encontramos un nuevo comienzo. Sabíamos que nuestros fans estaban a la expectativa sobre lo que pasaría y con lo que había sido la agrupación durante todos estos años, entendimos y aceptamos ese entorno como una prueba para nosotros mismos. Cada uno sacó lo mejor de sí, volvimos a estar todos juntos de principio a fin. Tomamos en cuenta las ideas de los cinco e interactuamos una y otra vez”, dice LaBrie. “La concepción de las canciones del disco fue una experiencia de concierto, el entendimiento y unidad fue tal, que por ejemplo, John (Myung) y Mike (Mangini) llegaban prácticamente a tocar un concierto, más que a ensamblar lo que cada uno había pensado. Nunca hubo límites ni barreras en la forma de componer, todo lo que pensamos se hizo; las ideas que no encajaban para una canción, iban a funcionar en otra, pero para lograrlo teníamos que concentrarnos en el momento y en lo que estaba pasando en el ambiente, para que todos partiéramos de un punto en común.

Lo que en realidad marcó la diferencia en este disco, fue el gran sentido de interacción que tuvimos antes alcanzar el nivel de creatividad deseado. Logramos construir un puente que nos conectó dentro y fuera del estudio como una banda, siendo como cada quien es; pero componiendo, tocando, actuando, entrando y saliendo como agrupación. No significa un retroceso y mucho menos un cambio en lo que Dream Theater hace, es una continuación al crecimiento individual y colectivo; hoy somos más fuertes porque somos más unidos”, agrega James.

A clarando la incertidumbre, después de todo lo que se dijo y especuló a partir de A Dramatic Turn of Events, este conjunto estadounidense demostró que la verdadera fortaleza de un grupo radica en reconocer y aprovechar las virtudes de todos sus miembros, y que como decía Benjamín Franklin: “Las personas deben solucionar los problemas unidos o de lo contrario arreglárselas por separado”. Con este nuevo trabajo de estudio, diferentes estilos se combinaron logrando una sola expresión; el compromiso individual con el grupo se multiplicó y dio pie al involucramiento en los objetivos comunes, teniendo como resultado la ilusión por crear y el placer por compartir.



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