El acto final de Bowie


Un nuevo documental explora los últimos días del cantante y su última obra maestra mientras conserva su excelente sentido del humor hasta el final.


POR Andy Greene  



Foto: Adam Bielawski

En octubre de 2015, David Bowie decidió terminar su tratamiento contra el cáncer después de enterarse de que la enfermedad se había esparcido por su cuerpo, haciendo casi imposible que pudiera recuperarse. Esa misma semana viajó a Brooklyn para grabar el video de la canción “Lazarus”, el nombre de una figura bíblica que Jesús revivió de entre los muertos. Bowie pasó todo el día en camas de hospital, mientras las cámaras capturaban su cara con vendas sobre la cabeza. “Look up here, I’m in heaven. I’ve got scars that can’t be seen”, cantaba.

Grabaciones de aquel día y recolecciones de testimonios de las personas que estuvieron ahí, forman escenas cruciales de David Bowie: The Last Five Years, un revelador documental dirigido por Francis Whately, quien a manera de crónica también realizó David Bowie: Five Years, el documental de 2013 que enmarcaba el fabuloso paso de Bowie por los años setenta. La cinta, que se estrenó en HBO, recorre el capítulo final del intérprete y refleja lo que vivió Bowie al terminar una gran pausa en su carrera para crear dos brillantes álbumes y un musical, todo eso mientras luchaba contra una enfermedad que le quitaría la vida tan solo dos días después de estrenar Blackstar en 2016. “Quería hacer de su último acto uno para el recuerdo”, asegura Whately. “Y de una u otra manera, podía lidiar con el dolor del tratamiento mientras supiera que eso lo mantendría ocupado”.

El proyecto presentó varios retos. A pesar de que Whately pudo encontrar una mina de oro de material inédito de Bowie para el primer documental, para el capítulo final ya había usado la mayoría de las filmaciones. El cantante se volvió sumamente privado durante los últimos meses, sin ofrecer shows ni entrevistas. “Pasé noches en vela pensando: ‘¿Cómo voy a llenar 90 minutos sin material?’. Estaba realmente preocupado”, relata el director. Decidió ponerse creativo, reunir a bandas que participaron en The Next Day de 2013 y Blackstar para que tocaran y compartieran sus momentos con Bowie en sesiones secretas. Filmó a los músicos de Blackstar en el Bar 55, el mismo lugar de jazz en el centro de Nueva York en donde David los vio por primera vez antes de invitarlos a tocar en el álbum. El guitarrista Ben Monder asegura que no tenía idea de que Bowie estuviera enfermo mientras grababan. “Incluso al ignorar todo esto, me impresionó mucho su energía, el buen espíritu que emanaba”, dice Monder.

Whately también pasó tiempo con Tony Visconti, el productor más frecuente de Bowie desde 1969 hasta Blackstar, quien compartió demos inéditos de sus últimas sesiones. El momento más conmovedor llega cuando muestra la voz aislada de Bowie en “Lazarus”, donde se puede escuchar cada respiro agonizante que el intérprete tomó entre líneas. “Estaba dentro de la canción, del momento”, asevera Visconti. “Durante los cuatro o cinco minutos que cantaba, dejaba su corazón en el tema”. En el behind the scenes de los videos que Bowie realizó al final, se encontraba otro tesoro. Los videos están dotados de sus amigos analizando su trayectoria; el director de videos, Johan Renck, discute el significado de un personaje en particular, el esqueleto de un astronauta que Bowie comisionó para “Blackstar”. “¿Será Major Tom?”, se pregunta Whately. “No tengo manera de saber eso, pero estoy seguro de que él quería que creyéramos eso. Es el personaje que lo convirtió en un éxito, así que la idea de tener a Major Tom en uno de sus últimos videos hace sentido”.



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